ramal: católico apostólico romano.

domingo, 3 de mayo de 2009

LA SERPIENTE DE BRONCE - EL REMEDIO DE LA VIDA.

La Serpiente De Bronce
Num. 21:4-9; Juan 3:14,15
Introducción:
A. La historia de la serpiente de bronce se conoce bien porque Jesús se refiere a ella como tipo de su muerte en la cruz.
B. La Biblia -- los 66 libros -- es un solo libro, todo ligado. La revelación es una unidad.
C. En un sentido usted y yo estuvimos en ese incidente en el desierto. Los pecados de los israelitas ocasionaron el levantamiento de la serpiente de bronce que apuntaba hacia el levantamiento de Cristo sobre una cruz, evento que fue causado por los pecados nuestros, 1 Ped. 2:24.
D. Dice Cristo en Luc. 24:44 que hablaban de El la ley de Moisés, los profe­tas, y los salmos.
I. Una Rebelión Contra Dios Y Contra Moisés.
A. "Se desanimó el pueblo por el camino" (v. 4). El desaliento es la causa de muchos pecados. Por lo tanto, recordemos 1 Tes. 5:14 y Heb. 12:12,13.
B. "Habló el pueblo contra Dios y contra Moisés". Aquí hay tres males:
1. Dudaron de las promesas de Dios. Dice Ex. 15:17, "Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad"; pero el pueblo ahora dice, "No, sino nos trajiste aquí para morir en el desierto".
a. Deut. 6:23, "nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres". Obsérvese la palabra "para"; nos sacó para traernos y darnos la tierra.
b. Pero el pueblo dudaba, ya no creía la promesa de Dios.
c. ¿Creemos nosotros Sus promesas? ¿Creemos que El nos sacó del pecado,
del reino de Satanás, para llevarnos a la morada celestial (Jn. 14:2)?
d. ¿Creemos que podemos en reali­dad echar en El toda la ansiedad (1 Ped. 5:7)?
2. Los judíos pusieron en tela de juicio el poder y bondad de Dios, aun después de ver tanta evidencia de ellos en el Mar Rojo, en el Monte Sinaí, y en el maná dia­rio.
a. Heb. 3:12 habla del "corazón malo de incredulidad". Dice a nosotros: "Mirad".
b. Trataron con desdén la provisión de Dios: "Nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano" (véase también Núm. 11:4-6).
1) A través de la historia los hombres han hecho lo mismo; compárese 1 Sam. 8:5,20. Así también hoy día hay hermanos que tratan con desdén el arreglo espiritual de Su iglesia con respecto a su naturaleza, organización y obra, queriendo imitar a las sectas.
2) Los falsos maestros tratan con des­dén el plan de salvación y el orden espiri­tual del culto de la iglesia.
3) Hasta la fecha hay millones que es­tán diciendo en efecto, "Suéltenos a Barrabás, y crucifique a Cristo".
3. Despreciaron al profeta de Dios. El pueblo cometió tres grandes males:
Dudaron de las promesas de Dios, trataron con desdén su provisión y bondad, y despreciaron a su profeta.
a. "Habló el pueblo contra Dios y con­tra Moisés".
b. Hech. 7:51,52, "Vosotros siempre re­sistís al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros". ¿Cómo lo hicieron? "¿A cuál de los profetas no per­siguieron vuestros padres?"
c. No escucharon ni a Enoc, ni a Noé, ni a Moisés, ni a los profetas, ni a los após­toles.
d. Pero no tendrán para siempre a los apóstoles. La paciencia de Dios es grande, pero no inagotable. Gén. 6:3, "No con­tenderá mi espíritu con el hombre para siempre".
1) En ese entonces había una ley, y un gran predicador que les llamó al patrón divino, y "esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca" (1 Ped. 3:20).
2) Pero su paciencia se agotó. El día de juicio vino. No lo esperaban: "estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé en­tró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos" (Mat. 24:38,39).
e. Siempre habrá gente como el pueblo de Núm. 21:5, hablando contra Dios y contra sus predicadores y seguidores. ¿Qué hacer cuando nos des­precian? Llamarles a la palabra maravi­llosa, a la regla que no es subjetiva, no es relativa y cambiable, predicarles todo el consejo de Dios.
f. Hace mucha falta en el mundo de hoy la predicación sencilla y directa.
II. La Retribución Segura E Ineludible.
A. V. 6, "Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían
al pueblo; y murió mucho pueblo de Is­rael".
B. Rom. 1:27, "recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío".
C. Mat. 26:52, "todos los que tomen espada, a espada perecerán".
1. Todos los que usen drogas, por drogas serán arruinados.
2. Todos los que tomen licor, por licor será destruido el hígado.
3. Todos los que fumen tabaco, por tabaco serán destruidos los pulmones.
D. Ex. 34:7, "de ningún modo tendrá por inocente al malvado".
E. Cuando el juez y el jurado sueltan a los criminales sin castigarles, entonces son criminales también el juez y el jurado.
F. ¿Hay mucho placer en el pecado? Sí, pero también hay dolor y sufrimiento. Satanás representa el pecado siempre placentero, pero no lo es.
1. Léase con cuidado el Salmo 51. Hay mucha miseria en el pecado.
2. Muchos creen que sería muy do­loroso dejar el pecado, Hech. 24:25.
3. Pero la verdad es que no quieren admitir que el pecado trae más miseria que gozo, más sufrimiento que placer.
G. Algunos tienen lástima de nosotros los cristianos, creen que nos privamos de muchos placeres.
1. Que nadie tenga lástima de mí por haber dejado el veneno de la serpiente. Me siento bastante feliz por haberme li­brado del veneno del pecado.
2. También parece que muchos creen que Dios escribió la Biblia para imponernos toda clase de prohibición y mandamiento para hacernos miserables.
a. Esto no es cierto. Cuando El dice "No harás" tal o cual cosa, está diciendo "No te hagas daño".
b. Sus leyes todas son buenas. Deut. 6:24; Efes. 6:3; 1 Ped. 3:10-12.
c. ¿Acaso usted ha oído a algún cris­tiano decir en su lecho de muerte "Estoy arrepentido de haber sido cristiano", que "siento mucho haber renunciado a tantos placeres mundanos", y que "me puede mucho haber servido a Dios por tantos años; en lugar de servir a Dios hubiera servido a Satanás"?
d. O tal vez algún familiar o amigo mundano le haya llamado a su lado en sus momentos finales sobre la tierra para de­cirle, "Oh, qué feliz me siento, qué gozo me ha traído Satanás, y por eso tengo muchas ganas de verle cara a cara, y estar con él eternamente en el infierno".
H. El castigo fatal, v. 6, "y murió mucho pueblo de Israel". Castigo apropiado, cas­tigo fatal. Rom. 6:23; Sant. 1:15.
IV. El Remedio Soberano.
A. Ningún israelita podía proveer un remedio. Nadie puede proveer uno ahora.
1. 2 Reyes 5:7, ningún hombre podía sanar la lepra.
2. El hombre peca, y luego Dios toma el primer paso para proveer el remedio. Dios hace lo que el hombre no puede hacer.
a. Jn. 3:14-16, Dios actuó, hizo algo, tomó el primer paso.
b. Rom. 5:8 "nosotros... siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros".
B. "Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá". ¿He aquí el remedio divino!
C. El remedio para nosotros queda re­velado en la Palabra de Dios.
1. La única manera de aprenderlo es "oír...la palabra" (Rom. 10:17).
2. Jn. 14:6, Cristo es el Camino, el único camino. Predicar a Cristo equivale a predicar el evangelio, Hech. 8:5, 12,35-38.
V. Requisitos Sencillos.
A. "Cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá". ¡Mirar y vivir!
B. Compárese Mar. 16:16; Hech. 2:38. ¿Qué plan más sencillo!
1. A veces se dice de algún sermón "Fue muy bueno, pero muy profundo para mí". A veces el río no es tan profundo, sino simplemente lodoso.
2. El problema a veces es que los predicadores hacen complicado lo que debe ser sencillo.
C. Muchos no quieren aceptar y obe­decer los requisitos sencillos.
1. Imagínese algún israelita que dijera "Bueno, yo sé que me mordió la serpiente, y que voy a morir, pero hay otros más en­fermos que yo".
2. Muchos dicen, "Hay otros peores que yo, aun en la iglesia".
3. Estoy esperando el día cuando al­guno diga, "Yo soy tan malo como cualquier miembro de la iglesia".
4. Algunos piensan reformar sus vidas sin obedecer al evangelio.
a. En tal caso, en lugar de ir al in­fierno como borracho, irá al infierno so­brio.
b. Es imposible borrar los pecados en esta forma.
D. Muchos religiosos solamente quieren discutir el remedio.
1. "Vamos a tener un diálogo sobre la serpiente de bronce".
2. "Vamos a analizar el tema para ver si tiene sentido mirar a una serpiente de bronce sobre un palo".
3. Imagínese algún israelita, ya mor­dido y moribundo, escuchando tal diálogo. ¿Qué hubiera pensado al escuchar decir al predicador, "Seguramente Moisés creía que ese remedio sería eficaz, pero hay dos puntos de vista"?
4. ¿Cuál israelita decía en esa ocasión, "No creo que haya poder en ninguna ser­piente de bronce para sanarme".
E. De esta forma hablan muchos del plan de salvación ahora. Hay mucho desacuerdo respecto a la necesidad del bautismo. Muchos dicen que no hay ninguna virtud en el agua para salvar, y aun se burlan del bautismo.
1. Sería bueno que los tales estudien 1 Cor. 1:26-31.
2. Recuérdese que no hay acepción de personas con Dios, Hech. 10:34.
VI. Una Responsabilidad Solemne.
A. No es necesario que nadie muera ahora.
B. Si algún israelita hubiera rehusado mirar a la serpiente de bronce, habría cometido suicidio. Lo mismo ahora, si al­guno rehúsa obedecer.
C. Los judíos que se reunieron el día de Pentecostés tuvieron el veneno del pecado en sus venas. Oyeron en esa opor­tunidad el evangelio de la gran provisión de Dios, el remedio divino.
D. Los 3000 judíos "miraron" y "vivieron".
E. Luego andaban por todas partes contando a otros acerca del remedio, Hech.
8:4; 11:19.
F. El mensaje de Dios ahora es lo mismo que en aquel entonces: Dios ha he­cho
Provisión, ahora tenemos el remedio. Jn. 3:14-16,36. ¡Mirar y vivir!

síntesis:

La serpiente de bronce
Antiguo Testamento > Pentateuco > Números > La serpiente de bronce (4:21:4 - 4:21:9)
Partieron del monte Hor con dirección al mar Rojo, para rodear la tierra de Edom. Pero el pueblo se impacientó por causa del camino,
y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés, diciendo: —¿Por qué nos has hecho subir de Egipto para morir en el desierto? Porque no hay pan, ni hay agua, y nuestra alma está hastiada de esta comida miserable.
Entonces Jehovah envió entre el pueblo serpientes ardientes, las cuales mordían al pueblo, y murió mucha gente de Israel.
Y el pueblo fue a Moisés diciendo: —Hemos pecado al haber hablado contra Jehovah y contra ti. Ruega a Jehovah que quite de nosotros las serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
Entonces Jehovah dijo a Moisés: —Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre un asta. Y sucederá que cualquiera que sea mordido y la mire, vivirá.
Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y sucedía que cuando alguna serpiente mordía a alguno, si éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.

Para romper las estructuras ideológicas humanas, y cercarnos a un criterio más sabio de vida, Dios se manifiesta, siempre, de una forma increíble. De lo malo, lo bueno, sacándonos el miedo, enfrentándonos con nuestros peores temores y sus derivadas paralizaciones. Acción y efecto de vivir la vida de una manera mucho más divina y acertada. Así como los hombres temían a la serpiente por su irreparable consecuencia de muerte, Dios manda como reparación de la misma, y salvación, el mismo símbolo y único instrumento de la cura, de la sanación, de la conversión, transformación del hecho, con una nueva característica o significado. Así, como la serpiente fue objeto de miedo, de muerte, vuelve como símbolo de confianza y salvción, como puerta a la vida.

La reflexión queda para cada uno.
Desde mi punto de vista la serpiente representaría aquello que nos hizo daño o que hicimos daño, por no seguir a Dios o por maldecir la vida, o por equivocarnos humanamente, aún siendo hijos de Dios (porque también errar es parte de la vida terrenal del ser humano y parte del aprendizaje de esta vida); al convertirnos, al sumir el compromiso bajo los designios sagrados y tmar conciencia de los hechos y efectos para nosotros mismos y nuestro entorno, la vida se transforma en lo más maravilloso que jamás, cada quien haya experimentado antes de unirse al equipo del amor de Dios.
Y de nuestros errores, el remedio, el cambio interno - externo para tener una vida plena, sana y feliz.

con afecto, Sa.

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UNESCO

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SAN JOSÉ OBRERO

SAN JOSÉ OBRERO

JUAN PABLO II

JUAN PABLO II

JUAN PABLO II

Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.

JUAN PABLO II EN ARGENTINA

Visitas de Juan Pablo II a la Argentina
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.

SAN ANTONIO DE PADUA

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SANTA RITA - De los casos imposibles.

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FRASE

A los hombres fuertes les pasa lo que a los barriletes; se elevan cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso.
JOSE INGENIEROS

Los tiempos de Dios son distintos a los tiempos humanos.

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TIEMPOS DIVINOS

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VIRGEN DESATANUDOS

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"EL TIEMPO QUE SE PIERDE POR ALGUIEN,
ES TIEMPO QUE SE GANA PARA LA ETERNIDAD"
"EL QUE PIERDA SU VIDA LA GANARÁ,
PERO AQUEL QUE LA GUARDE PARA SÍ, LA PERDERÁ"