

Amigos:
Qué les parece si en esta oportunidad nos dedicamos a revisar nuestra forma de ser, pero no por la apariencia exterior sino por lo interior. Ya que el hombre no se hace impuro por lo que entra en el cuerpo sino por lo que sale del cuerpo del hombre.
Todo ser humano obra conforme a lo que tiene en su corazón y, desde su interior, pone de manifiesta los valores que corresponden para vivir una vida digna.
A veces nos cuesta mucho, porque humanamente, casi sin querer, uno se preocupa por detalles. ¿No? Detalles tales como: bañarse, perfumarse, estar limpitos físicamente...Bueno, en realidad es bueno, de vez en cuando bañarse también, si algunos se abandonan también es un pecado porque el cuerpo debe cuidarse ¡sin ninguna duda! Pero...tienen que ubicar el valor que debe tener lo exterior y también lo interior, porque a veces la exageración de las cosas, sin que nos demos cuenta, nos deja sin valores interiores.
No se si ustedes recuerdan, hace algún tiempo, cuando se empezó a hablar de SIDA, todos tenían miedo de sentarse al lado de un enfermo; sólo por estar al lado se creía que estaba contagiando. Por eso, si se sabía que alguien podía tener SIDA se paraban a dos metros, lejos de la persona, pobrecito. Algo parecido pasó con la gripe A; ¡no se si alcanzó todo el alcohol del país para limpiar las manos!
Dios tiene otra forma de prevenir; nos muestra otra manera de vivir. por ejemplo: nosotros nos pusimos tanto alcohol que, en algunos casos, quedaban los dedos pelados y eso hacía que estuviésemos más expuestos a contagiarnos cualquier cosa. En realidad la naturaleza nos dio agua para lavarnos y, con jabón, es lo mejor para prevenir y limpiar pero, ante los miedos y las dudas, el hombre va exagerando las cosas. Fíjense qué ocurrió: los argentinos ¡dejaron de tomar mates! ¿Pueden creer? Muchos todavía tienen cierto recelo de compartir mates con alguien...por las dudas...y, llegó un momento en el que no querían saludar, no querían abrazar, porque pensaron que un beso te contagia...Teníamos miedo.
Está bien tomar precauciones pero, sin exagerar las cosas, confiando y la naturaleza divina. Por ejemplo: naturalmente tu piel te desinfecta, tu saliva te desinfecta, Dios hizo así la creación.
Si tenés la piel bien, bien, si no tiene ninguna herida, aunque caiga sangre sobre ella no se corre riesgo porque tu piel te protege pero...¡quién va a querer entender cuando te agarra miedo, se escucha la tradición o la vida te exige?
Naturalmente todos tenemos miedo, pero fíjense cómo son las cosas y cómo pasan: no nos damos cuenta hasta qué punto es importante nuestro interior. Vamos a un ejemplo: vos te bañas bien, te perfumás bien. ¡Un modelo! Comes bien, una salud bárbara, después salís al patio...ves la vecina...y te agarra ¡tanta bronca! - "Esta me rompe la paciencia y me arranca la paz" -
Ahora bien ¿de qué te sirve que estés bañado? Tu corazón está sucio de odio y rencor. Vos estás bien cuidado, hacés bien las cosas exteriores, limpito, impecable, salís a la calle para caminar y...justo viene el vecino con un auto nuevo. ¡okm!. De la bronca que le agarra termina sacándose los pelos (si todavía tiene alguno en la cabeza). Impecables físicamente, interiormente somos un desastre en la vida.
Jesús muchas veces nos lleva a pensar ¿de qué sirven tantas cosas exteriores?
Todo perfecto, pero te morís de un infarto cuando no tenés paz interior.
Por eso los invito a reflexionar: ¿hasta qué punto tenemos una vida interior que nos asegura la paz que necesitamos?
Creo que todos, alguna vez, hemos pasado por la experiencia de tener solo mate cocido y un pedazo de pan duro; comíamos poco pero teníamos más felicidad en nuestra casa, cuando empezamos a comprar diferentes cosas...ya se empezó a complicar la vida.
Cuando tiene poco su felicidad no depende de lo que come o lo que bebe. Antes un pedazo de pan era acompañado por el amor, el afecto y la comprensión que abundaban dentro de la familia. Hoy, tenemos todo, pero vivimos como gato y perro en la casa.
Por eso hay mandamientos, preceptos, leyes; para que podamos aprender a manejarnos en la vida.
Mucha gente me dice: ¿Por qué cumplir los mandamientos, las leyes, etc?
Porque es necesario ubicar los valores de la vida para manejar su interior, si no se hace así nos podemos perjudicar en muchas cosas. En cambio, si lo hacemos bien, podemos llegar a nuestra perfección.
Con las cosas materiales también pasa y, muchas veces, lo hacemos sin dudar. Fíjense, cuando compramos un artefacto electrónico, una computadora, la primera cosa que hacemos es leer todo el papelito que viene dentro de la caja para conocer cómo tenemos que instalarla. Tenemos que leerlo sí o sí. Al salir del negocio la vendedora dice - "por favor, antes de usar lea las instrucciones" Y ¿por qué lo dice?, porque vos tenés que saber cómo manejarte. Es decir: si es para corriente de 220 o 110. Cuando leemos con atención y vemos que el aparato funciona con 110 inmediatamente buscamos el adaptador para que pueda adecuarse a mi realidad, al lugar donde lo voy a hacer funcionar ¿no es así? (Naturalmente hay leyes y mandamientos para ubicarnos y saber cómo tenemos que utilizar todas las cosas para nuestro bien y el de los que nos rodean)
Por ahí vos pensás: -"No importa lo que dice el papel" - y enchufás igual. Ahí es cuando sale humo por todos lados. ¿no?
Entonces, cuando el aparato se quema, llora. ¡Es tarde!
Por eso dice Jesús que hay mandamientos y leyes, sólo para ubicar los valores de la vida.
Tenemos que aprender, tenemos que leer. Cuanto más nosotros nos interiorizamos y aceptamos las indicaciones, la computadora dura, permanece sana, y tiene una vida útil prolongada.
Por ahí uno dice: "Uhh! no leí todo", y...hay que hacerlo; porque, a veces, las letritas chiquitas son tramposas y son las más importantes. Por eso si decís: "¡Bah! esta parte no la leo porque me da trabajo"... ¡metiste la pata!
El que lee, profundiza, acepta y hace a la perfección, logra la felicidad de la vida.
Todos los famosos músicos descubrieron la excelenia de su persona después de aprender cómo se debía tocar ese instrumento hasta llegar a hacerlo cada vez mejor. Lo mismo el que quiere cantar, primero tiene que descubrir la profundidad de su voz, formarla, entonces: si uno aprende, lee, escucha y pone en práctica llega ala perfección y, cuando esto ocurre, todo sale espontáneamente, por su propia naturaleza.
No descuidemos las formas en que manejamos lo interior de nuestra vida. Pongamos atención donde hay instrucciones, donde hay información; que todo lo que el Señor nos da como mandamientos y preceptos nos oriente para que obremos con valores humanos que nos ayuden a describir y vivir una vida digna.
La felicidad no depende de la apariencia del hombre sino de ese corazón hermoso que llevamos, aunque no lo veamos, dentro de nosotros. Lo físico es pasajero, lo físico está en segundo lugar, ¡de verdad! para muchos, a veces, es más importante la atracción física y sentimental...pero...el placer pasa.
El Señor nos asegura que la felicidad del hombre radica en su interior. Difícil de poner en práctica, pero no imposible; por lo tanto este mes los invito a que cada vez que pongamos la cabeza en la almohada y analicemos el día vivido, pensemos bien cómo somos, cómo manejamos nuestro interior para descubrir la felicidad de la vida.
(No hay buenos, ni malos. Somos hombres con errores y virtudes. pero todos podemos hacer lindas y grandes cosas, si aprendemos a manejar nuestra vida con los preceptos de Dios)
Dios te ayude.
PADRE IGNACIO PERIES. -SA
PS
"LA FE MUEVE MONTAÑAS"
una simple expresión
misión de fe y amor....
HOY 28/09 : COMIENZA LA NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DE ROSARIO.
Todos los días, a partir de las 17:00hs en La catedral de Rosario se rezará el Rosario.
Todos los días, a partir de las 19:30hs en La Catedral de Rosario se celebrará misa.
5 de Octubre está en la celebración de la misa el Padre Ignacio Peries.
Año Jubilar de la Arquidiócesis de Rosario "Misión por todos los Continentes"
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