


Greenpeace es reconocido en el mundo por ser la organización ambientalista más valiente y decidida en defensa del ambiente, y por no tener dependencia o intereses económicos o y de ningún tipo, con ningún gobierno, empresa, iglesia o partido político
Greenpeace resuelve los problemas ambientales que amenazan el equilibrio ecológico del planeta.
Sus campañas se basan en la información científica de punta y busca documentar los problemas ambientales para informar a la opinión pública, cabildear y proponer soluciones viables.
Greenpeace realiza acciones directas no violentas y de resistencia civil pacífica, que buscan denunciar, generar conciencia entre la población e involucrar a la opinión pública con la obtención de soluciones urgentes.
Greenpeace es independiente y no acepta dinero de gobiernos, partidos políticos, iglesias o empresas. Solamente de personas que quieren hacer algo concreto para tener un planeta verde y pacífico. Únete como socio-donador y ayúdanos a demostrar con logros lo que puede hacer una organización no gubernamental, independiente y con principios ambientalistas, éticos y profesionales sólidos.
En el mundo, Greenpeace tiene 43 oficinas. En 2008 abrió las más recientes en África.
Cuando iniciaba la década de 1970 se realizó la primera expedición que llevó al nacimiento de la organización mas dinámica del planeta. En aquel entonces, era una gran idea detener los ensayos nucleares de Estados Unidos en Amchitka, cerca de Alaska. Ahora, con metas mucho más globales, se sigue tratando del futuro. Y la necesidad de Greenpeace de continuar su lucha global para salvar el ambiente es aún más urgente. Es tiempo de recuperar el planeta.
Fue un pequeño comienzo que prometía ser apenas una nota al pie de la página en la historia del movimiento ambiental. Sin embargo, cuando el Phyllis Cormack zarpó de Vancouver, en la tarde del 15 de septiembre de 1971, algo realmente nuevo comenzó: una fuerza por el cambio. En los años siguientes, Greenpeace se volvería un símbolo global para la gente que buscaba desafiar a aquellos que contaminan y dañan el planeta.
Es difícil imaginar que a partir de esos pequeños, y hasta desorganizados, comienzos, Greenpeace se haya transformado en una organización con la habilidad para hacer temblar a los agentes de poder establecidos e influenciar en las agendas ambientales nacionales e internacionales. Pero eso es lo que se ha hecho.
Greenpeace no puede afirmar que cambió por sí sola el pensamiento de las personas acerca del mundo en que viven. Sin embargo, al adoptar la acción directa no-violenta como forma de trabajo, hace 36 años, estableció un patrón para que otros lo sigan, no sólo en el movimiento ambiental, sino más allá.
Las voces de protesta han sido escuchadas en todo el mundo: por los políticos, los gobiernos y las empresas. Los argumentos que de otra manera hubieran sido descartados han sido escuchados y aceptados. En países donde las opiniones de quienes detentaban el poder eran dominantes y pocas veces aceptadas por la sociedad, el derecho de tener una opinión y actuar se ha convertido en algo aceptado y hasta establecido.
En Líbano, destruido por la guerra civil de los años 1970, en la Unión Soviética y después en Rusia, en China, en Turquía y en México por nombrar algunos países, Greenpeace ha sido el pionero en la realización de protestas civiles pacíficas. Ha demostrado que, cuando algo es lo suficientemente importante, defender los principios y desafiar a los tomadores de decisiones hace la diferencia.
También en países donde los derechos democráticos han estado establecidos por largo tiempo, Greenpeace ha desarrollado un nuevo estilo de hacer campaña y ha mostrado que hay formas efectivas de levantar la voz y de hacerse escuchar para hacer una diferencia. Nuestros activistas han sido encarcelados, nuestras campañas han cambiado las leyes. Al final, son los argumentos que sostienen las acciones de Greenpeace los que se han ganado el día.
Los medios de comunicación han reportado estos cambios como incidentes y eventos. Ya son historia. Sólo cuando se reflexiona en cómo serían las cosas hoy de no haber existido Greenpeace, uno puede comenzar a darse cuenta del impacto que ha tenido.
Por ejemplo, ¿cuántas más de las poblaciones de ballenas en el mundo hubieran sido cazadas hasta la extinción? La continua presión de Greenpeace transformó a la Comisión Ballenera Internacional de una organización que asignaba cuotas para la cacería de ballenas en un cuerpo protector de estos mamíferos. En la década de los 1990, Greenpeace presionó de manera más amplia, demandando un santuario alrededor de la Antártida. En 1994 la CBI lo creó. Al igual que en México se decreto un santuario ballenero en todas las aguas patrimoniales mexicanas, protegiendo así a 21 diferentes especies de estos magníficos animales.
Muchos otros ejemplos demuestran cómo los argumentos de Greenpeace, a menudo criticados en el momento, se han convertido en razones aceptadas para que los gobiernos e industrias cambien. ¿Qué tanto más grande sería el riesgo que correríamos con más ensayos de armas nucleares en la atmósfera, con mayor transportación de cargamentos de combustible nuclear o más uso de CFC adelgazando la capa de ozono? ¿Tendría la Antártida la protección de la que disfruta actualmente sin la campaña que Greenpeace lanzó en los años 1980? ¿Aún estaría la industria nuclear vertiendo sus desechos radiactivos en los mares? ¿Habrían aceptado las naciones ricas prohibir la exportación de desechos peligrosos a los países en desarrollo? ¿Cuántos tiraderos nucleares más habría en la frontera de Estados Unidos con México? ¿Cuántas empresas contaminantes que ni siquiera dejan beneficios a las comunidades locales se habrían ya instalado en áreas protegidas como el Santuario de la Tortuga Marina de Xcacel, en Quintana Roo, o El Vizcaíno, en Baja California Sur? ¿Hace cuánto que México ya estaría totalmente saturado de siembra de organismos transgénicos, particularmente de maíz? Es difícil decirlo con certeza, pero en todos estos problemas Greenpeace llevó a cabo campañas con una determinación, convicción y vigor que indudablemente ayudaron a guiar el mundo hacia un futuro más sostenible y ambientalmente amigable.
Hoy, con 36 años de experiencia como respaldo, Greenpeace puede decir que tiene una misión tan clara como la de los miembros de la primera expedición: queremos proteger y salvar las "provisiones" ambientales globales; asegurar que haya un mundo donde nuestros hijos e hijas puedan vivir sin los riesgos de que agua, aire, tierra y alimentos estén contaminados.
Para cumplir este reto, Greenpeace ha crecido hasta convertirse en una organización global. Uno de sus grandes visionarios, David McTaggart, quien falleció a principios del 2001, entendió el significado de la 'globalización' mucho antes de que la frase se volviera de uso común. Bajo este concepto comenzó el crecimiento de Greenpeace hacia América Latina, Europa del Este y después Asia.
La necesidad de un liderazgo global es claro. Estados Unidos ha retrocedido a una posición de conveniencia política a corto plazo, haciendo a un lado sus responsabilidades globales en los problemas ambientales. El rechazo del presidente George W. Bush al Protocolo de Kyoto evidencia que ha elegido escuchar las voces partisanas de la América corporativa. No obstante imperfecto, el Protocolo sigue siendo un mecanismo vital para dirigir los efectos dañinos del calentamiento global, y su rechazo por parte del presidente Bush es una falta fundamental de liderazgo del único superpoder en el mundo.
Con actividad sistemática en 41 países, Greenpeace mantiene campañas en muchos frentes. Tiene un proyecto basado en el corazón de la Amazonia, donde los intereses de la tala industrial están saqueando madera y destruyendo un precioso e importantísimo ecosistema. Tomando la delantera en oponerse a los intentos de la industria biotecnológica para introducir los cultivos manipulados genéticamente en la agricultura, Greenpeace ha alertado al mundo sobre la amenaza potencial que las liberaciones no controladas de estos organismos representan para la vida silvestre, la biodiversidad y para la salud humana. Tenemos también como objetivo, eliminar de la faz de la tierra los doce contaminantes orgánicos persistentes, químicos sintéticos que dañan irreversiblemente la vida.
Estos son los papeles que Greenpeace toma a su cargo actualmente. Pero ni Greenpeace ni el movimiento ambiental en su conjunto pueden hacer todo solos: otras y otros deben llevar a cabo su parte. La globalización puede estar enriqueciendo a una minoría, fortaleciéndola. Pero con dichas ganancias vienen responsabilidades. La dirección política y empresarial viene de la mano con la responsabilidad. Eso significa preocuparse por la amenaza del cambio climático global, tomar la delantera en aplicar medidas para reducir sus efectos; en establecer controles y eliminar los malos hábitos del siglo XIX y XX que reducen recursos y contaminan. Es una severa opción que los líderes mundiales enfrentan: continuar tratando al mundo como un botín interminable o aceptar la obvia realidad de que no lo es.
Greenpeace tiene el compromiso de estar ahí para responsabilizar y presionar a aquellos que debieron y deben tomar este liderazgo. En un lapso de 36 años, puede ser muy tarde para actuar. Es por esto que mirando hacia el futuro, Greenpeace puede decir, con una legitimidad indisputable: "Estamos aquí para todos nuestros futuros". Es hora de recuperar el planeta.
Rainbow Warrior
El Rainbow Warrior (Guerrero del Arcoiris) era el barco insignia de la organización no gubernamental internacional Greenpeace. Fue construido en Aberdeen en 1955 e inicialmente utilizado por el ministerio de agricultura británico como barco de investigación. Más adelante se convirtió en barco de pesca en el mar del Norte hasta su adquisición por Greenpeace en 1978. Su nombre proviene de una antigua profecía de los nativos de América del Norte. En 1981 sus máquinas fueron remplazadas.
El Rainbow Warrior era utilizado como barco soporte para las manifestaciones organizadas por Greenpeace contra diferentes actividades realizadas por diferentes países contrarias al resguardo del ambiente y de las especies marinas.
El barco fue hundido por agentes de la Dirección General de la Seguridad Exterior francesa en 1985, para evitar una incursión en sus aguas territoriales, que Greenpeace quería llevar a cabo para protestar contra las pruebas nucleares que realizaría Francia en el Atolón de Mururoa, en el sur del Océano Pacífico. El barco fue reflotado, pero las averías eran de tal magnitud que hicieron imposible su reparación de manera que fue transportado en 1987 hacia las islas Cavalli donde fue hundido para contribuir como santuario de fauna marina.
Han sido muchas las bandas de rock que han dedicado temas a la memoria del Rainbow Warrior, véase el ejemplo de la banda de heavy metal argentino "Rata Blanca" o la banda de Heavy Rock "White Lion" desde Norte América, con el tema "Little fighter" en el año 1989.
Greenpeace bautizó con el mismo nombre su nuevo barco insignia.
Cronología del hundimiento del Rainbow Warrior
23 de marzo de 1985 - Christine Huguette Cabon, de 33 años, oficial de la armada francesa trabajando para los servicios secretos franceses llega a Auckland con el falso nombre de Frédérique Bonlieu. Su misión era la de infiltrarse en los medios ecologistas para conocer los planes de Greenpeace. Llevó a cabo su misión obteniendo gran cantidad de información sobre la protesta que se organizaría y sobre los arreglos para la llegada del Rainbow Warrior. También recogió información sobre puertos costeros y alquiler de barcos de placer, dejando Nueva Zelanda el 24 de mayo de 1985.
22 de junio de 1985 - El yate "Oueva" de Nueva Caledonia llega al puerto de Parengarenga, con una tripulación de cuatro miembros de la marina francesa portando documentación falsa. Las autoridades del puerto les dan las indicaciones aduaneras que debían realizarse.
22 de junio de 1985 - El Mayor Alain Mafart, de 34 años, (bajo el nombre de Alain Turenge de Suiza) y la Capitana Dominique Prieur, de 36 años (bajo el nombre de Sophie Turenge, también de Suiza) llegan a Auckland desde Honolulú. Alain Mafart es especialista en operaciones subacuáticas al igual que la tripulación del Ouvea.
23 de junio de 1985 - Llega a Auckland el oficial de servicios secretos franceses Louis-Pierre Dillais (bajo el nombre de Jean Louis Dormand). Se piensa que fue él quien coordinó el hundimiento del Rainbow Warrior.
29 de junio de 1985 - El Ouvea llega al puerto de Whangarei.
7 de julio de 1985 - Llegan a Auckland Alain Tonel, de 33 años y Jaques Camurier, de 35 años, ambos, miembros de los servicios secretos franceses haciéndose pasar por entrenadores deportivos. Este último equipo fue el encargado de colocar las bombas en el barco. Otro miembro del equipo, bajo el nombre de Francois Regis Verlet se encargó de operaciones de reconocimiento de último momento. Sus nombres reales no fueron revelados durante la investigación.
7 de julio de 1985 - El Rainbow Warrior llega al puerto de Waitemata para reunirse con otros barcos que participarían en la manifestación contra los ensayos nucleares franceses en el Atolón de Mururoa.
10 de julio de 1985 - Diez minutos antes de media noche ocurre una explosión en el Rainbow Warrior. Un miembro del equipo, el fotógrafo Fernando Pereira, de 36 años, tarda en salir y afectado por una segunda explosión, perece en el barco.
11 de julio - Los habitantes de Nueva Zelanda despiertan con la noticia del primer atentado terrorista que ocurre en su país. Se inicia una investigación de gran amplitud.
12 de julio - Francia niega oficialmente toda intervención en el hundimiento del Rainbow Warrior, explicando que Francia no actúa de esa manera. Ese mismo día, luego de denuncias de habitantes de Auckland son arrestados e interrogados Sophie y Alain Turenge.
15 de julio - La policía de Auckland viaja a la isla de Norfold para interrogar a la tripulación del yate Ouvea, ya de regreso a nueva Caledonia. Un miembro de la tripulación había viajado por avión hacia Sydney. Los investigadores recogen muestras para analizar pero los miembros de la tripulación del Ouvea son dejados en libertad por falta de pruebas. El yate nunca llegó a Noumea y se presume que fue hundido en alta mar por sus tripulantes.
24 de agosto de 1985 - Los esposos Turenge son acusados de la muerte de Fernando Pereira y por acto de terrorismo. Se descubren las acciones de reconocimiento de Christine Cabon (alias Frederique Bonlieu), quien desaparece en Israel en los días siguientes.
8 de agosto de 1985 - La prensa francesa informa sobre los posibles nexos entre el atentado terrorista y los servicios secretos franceses. El gobierno francés nombra un responsable de investigación.
9 de agosto de 1985 - El presidente de Francia, François Mitterrand, condena el hundimiento del Rainbow Warrior como un acto criminal y promete castigo si se demostrara que franceses estuvieran involucrados.
22 de agosto de 1985 - Los servicios secretos franceses revelan los verdaderos nombres de los implicados por la investigación. Afirman que debían entorpecer las actividades de Greenpeace, pero no estaban autorizados para llevar a cabo acciones del tipo ocurrido.
28 de agosto de 1985 - El primer ministro francés Laurent Fabius, afirma que de encontrarse culpables, los responsables serían castigados por sus crímenes.
23 de septiembre de 1985 - El primer ministro francés admite la actuación de los servicios secretos, confirmando que actuaron bajo órdenes superiores. Por tanto, quienes actuaron no serán juzgados.
4 de noviembre de 1985 - Los oficiales Mafart y Prieur son condenados por cargos menores a 10 años de prisión. Francia presiona para que sean extraditados.
1986 - Francia prohíbe algunas importaciones desde Nueva Zelanda como medida de presión para la repatriación de los dos terroristas. Se llega a un acuerdo sobre la compensación monetaria por la destrucción del barco. Luego de la mediación del secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, se decide que los dos terroristas pasarán tres años confinados en una base militar francesa en el pacífico.
14 de diciembre de 1987 - Francia incumple el acuerdo, transportando a Alain Mafart a Francia para un tratamiento médico. Inmediatamente fue asignado a un nuevo puesto en una academia militar en París. Dominique Prieur llega también a París en mayo de ese año.
"La Fe Mueve Montañas"
sabri
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