
Hoy fui a la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús (de la Medalla Milagrosa de Rosario) a celebrar la misa por Los Difuntos.
Ya, más atenta, apenas ingresé me jacté de los mensajitos de mi querido amiguito: el pajarito (un caserito) que revolotea durante toda la misa, desde el día que comencé a ir.
Ya sé donde se refugia: en la parte alta del techo, justo donde se desprende la enorme araña luminosa que da a metros del altar. Desde ahí se dirigió a unos 4 metros de mí, estuvo un ratito y cuando le pedí que me mostrara lo que quería indicarme hoy, voló hasta la Vigen de La Medalla Milagrosa y luego hasta una imagen que está detrás del altar que dice: CHARITA. De ahí se fue otra vez a su lugar (en el techo de la Parroquia).
Hoy no hizo mucho ruido, no cantó como lo hace generalmente (como un loquito). Está más tranquilo. Así, juntos vamos a poder entendernos mejor. jajaja! Este pajarito, mmmmm.
Buscando información sobre Charita, encontré esto que van a leer.
Es increíble como en realidad podemos aprender de muchas formas los misterios de la vida. Un pajarito puede enseñarle al hombre, lo que el hombre ignora por descuido.
Fíjense:
LÉXICO DE RELIGIÓN
CHARITA = CARIDAD
Esta palabra tiene en latín dos formas: cháritas y cáritas. La primera, con ch, induce a pensar en un origen griego: caritoV / járitos (gen. de cariV / járis). El diccionario nos remite de todos modos a cáritas, indicándonos que procede de careo, carere, carui, cariturus, que significa carecer, estar privado de algo. Cáritas es, por tanto, carestía, directamente relacionado con carus, cara, que es aquello de lo que se carece. Es la falta de las cosas, la que nos las hace queridas. De donde viene a resultar que carestía y aprecio, amor, caridad, son valores conectados entre sí. La palabra cáritas fue empleada por los romanos preferentemente con el valor de carestía; pero Cicerón la empleó también con el de amor, afecto, cariño: Cáritas quae est inter natos et parentes (el amor que existe entre los hijos y los padres); caritate patriae por amor a la patria). Está claro, pues, que si bien la promocionó de forma extraordinaria el cristianismo, no fue creación propia. De todos modos la grafía helenizante preferida por el cristianismo (cháritas), en la que el grupo ch transcribe la letra griega c (ji = j) que el latín no tiene (grafía que se impone ya desde la Vulgata y en adelante), hace pensar no sólo en la voluntad de darle una caracterización religiosa, y de evitar la polisemia en que incurría la palabra con el valor más corriente de carestía, sino también en el interés por vincularla a la palabra griega cariV (járis), que le da a cháritas unas connotaciones mucho más nobles que las que aporta el origen de cáritas=carestía.
No es de extrañar que se quisiera forjar una palabra nueva para una nuevísima virtud, la más genuinamente cristiana, la caridad, que ahora preferimos traducir por amor. Hay que decir que esta virtud iluminó e inundó con sus resplandores el cristianismo. Sin la cháritas el cristianismo no hubiese despegado, ni hubiese dado lugar al humanismo en el que vivimos y respiramos, ni seríamos lo que actualmente somos. Fue ciertamente la caridad la que obró el gran milagro en cuya luz seguimos viviendo. Y sin embargo, con ser tan prodigiosas tanto la palabra como la idea que contiene, cayó en el descrédito y fue sustituida por la palabra amor de la que quiso huir. En efecto, el gran panegírico de san Pablo en el capítulo 13 de la primera carta a los Corintios, gira en torno a la palabra agaph (agápe), que podríamos traducir por afecto, cuyo uso no registran los diccionarios más que en textos cristianos. En cambio el correspondiente verbo agapaw (agapáo), es frecuente en el griego clásico, empezando por Homero; y su significado abarca desde el afecto y amistad con que se acoge a los amigos, hasta la preferencia (la dilectio latina y el dilígere). Diliges Dominum Deum tuum ex toto corde tua et ex tota anima tua..., díliges próximum tuum sicut teipsum. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma... y amarás al que está más cerca de ti (próximus) como a ti mismo. AgaphseiV (agapéseis) dice el texto griego, tanto en el Deuteronomio como en el Nuevo Testamento. Y diliges traduce en ambos casos la Vulgata. Se trata en efecto del amor que se dedica a los amigos, a los que uno siempre elige. Esa es la agaph (agápe) griega que en su forma sustantiva no traduce la Vulgata como dilectio (la que correspondería en el mismo grupo léxico), sino como cháritas (palabra rara en latín con el valor de caridad), para evitar la palabra amor, más fácilmente adulterable.
"LA NATURALEZA ES MUCHO MÁS SABIA QUE EL HOMBRE SIN CORAZÓN"
VIRGEN DE LA CARIDAD:
Alonso de Ojeda y los primeros conquistadores de Cuba pretendían imponerse a los indios. Estos los repulsaron y los españoles tuvieron que huir atravesando montes y ciénagas para salvar sus vidas. Así llegaron al poblado indio de Cueiba en la zona de Jobabo. Los indios al verlos en tan mal estado tuvieron compasión de ellos y les auxiliaron.
En agradecimiento Alonso Ojeda construyó una pequeña ermita con ramas de árboles, posiblemente la primera en suelo cubano. Allí colocó una Imagen de Nuestra Señora que era su preciada pertenencia. Cumplió así el voto que había hecho de entregar la Imagen si salía salvo de aquella situación. Enseñó a los indios a decir el "Ave María" y aquella expresión se propagó tan rápido entre los indios que mas tarde Cuba se llegó a conocer como la isla del "Ave María". No hay razón para pensar que fuese aquella la imagen de la Virgen de la Caridad que se aparecerá después. Pero la Virgen ya se hacía presente en Cuba preparando el camino.
Una gran enseñanza: La Virgen quiso que la evangelización no partiera de la prepotencia sino desde la humildad y el agradecimiento.
Sin comprender muy bien la religión, los indios de aquel lugar veneraron la Imagen y mantuvieron la ermita con gran esmero cuando Ojeda se marchó. Así ocurría cuando llegó el Padre de las Casas al poblado de Cueibá.
En el siglo XVI aumentó en Cuba la cría del ganado. Era necesario para los españoles en camino hacia los nuevos territorios. En 1598 comenzó la explotación del cobre en las montañas de la región oriental de la isla. A 15 leguas de las minas el gobierno español estableció el hato de Varajagua o Barajagua que contaba con mucho ganado. Por eso era necesaria la sal que prevenía la corrupción de la carne.
El hallazgo
Alrededor del año 1612 o a los inicios de 1613, fueron a buscar sal en la bahía de Nipe dos hermanos indios y un negrito de nueve o diez años. Se llamaban respectivamente Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, conocidos por la tradición como "los tres Juanes". Mientras iban por la sal ocurrió la aparición de la estatua de la Virgen. He aquí el relato de Juan Moreno, dado en 1687, cuando tenía ochenta y cinco años:
"...habiendo ranchado en cayo Francés que está en medio de la bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar calma salieron de dicho cayo Francés antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante, embarcados en una canoa para la dicha salina, y apartados de dicho cayo Francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podía ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios "parece una niña", y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos, y decían: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje, se admiraron que no estaban mojadas. Y en esto, llenos de alegría, cogieron sólo tres tercios de sal y se vinieron para el Hato de Barajagua..."
El administrador del término Real de Minas de Cobre, Don Francisco Sánchez de Moya, ordenó levantar una ermita para colocar la imagen y estableció a Rodrigo de Hoyos como capellán.
Una noche Rodrigo fue a visitar a la Virgen y notó que no estaba allí. Se organizó una búsqueda sin éxito. A la mañana siguiente, y para la sorpresa de todos, la Virgen estaba de nuevo en su altar, sin que se pudiera explicar, ya que la puerta de la ermita había permanecido cerrada toda la noche.
El hecho se repitió dos o tres veces más hasta que los de Barajagua pensaron que la Virgen quería cambiar de lugar. Así se trasladó en procesión, con gran pena para ellos, al Templo Parroquial del Cobre. La Virgen fue recibida con repique de campanas y gran alegría en su nueva casa, donde la situaron sobre el altar mayor. Así llegó a conocerse como la Virgen de la Caridad del Cobre.
En el Cobre se repitió la desaparición de la Virgen. Pensaron entonces que ella quería estar sobre las montañas de la Sierra Maestra. Esto se confirmó cuando una niña llamada Apolonia subió hasta el cerro de las minas de cobre donde trabajaba su madre. La niña iba persiguiendo mariposas y recogiendo flores cuando, sobre la cima de una de las montañas vio a la Virgen de la Caridad.
La noticia de la pequeña Apolonia causó gran revuelo. Unos creían, otros no, pero la niña se mantuvo firme en su testimonio. Allí llevaron a la Virgen.
Desde la aparición de la estatua, la devoción a la Virgen de la Caridad se propagó con asombrosa rapidez por toda la isla a pesar de las difíciles comunicaciones.
Fue en el Cobre, en 1801, que los mineros, alentados por el Padre Alejandro Ascanio, obtienen la libertad por Real Cédula del 7 de abril.
Con los años se adquirió un recinto mayor para construir un nuevo santuario que pudiese acoger al creciente número de peregrinos, haciéndose la inauguración, con el traslado de la Virgen el día 8 de Septiembre de 1927.
Durante la guerra de independencia, las tropas se encomendaban a la Virgen de la Caridad. No es que se pueda ver a la Virgen como una aliada en la guerra. Mas bien ella, como madre, sufre y se preocupa de todos, busca la paz entre sus hijos, finalmente cuando los corazones no le permiten otra cosa, busca atenuar los odios y fomentar la reconciliación y el perdón.
Después de la guerra de independencia, los veteranos pidieron al Papa que declarase a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. En documento firmado el día 10 de Mayo de 1916 por el Cardenal Obispo de Hostia, Su Santidad Benedicto XV accedió a la petición, declarando a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona Principal de la República de Cuba y fijando su festividad el 8 de Septiembre.
En 1977, el Papa Pablo VI eleva a la dignidad de Basílica al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
Durante los meses de preparación para la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, diez imágenes peregrinas de la Virgen de la Caridad recorrieron las distintas diócesis del país con gran respuesta del pueblo.
La Virgen de la Caridad fue coronada por S.S. Juan Pablo II como Reina y Patrona de Cuba el sábado 24 de Enero de 1998, durante la Santa Misa que celebró en su visita apostólica a Santiago de Cuba.
........................
Fíjense:
LÉXICO DE RELIGIÓN
CHARITA = CARIDAD
Esta palabra tiene en latín dos formas: cháritas y cáritas. La primera, con ch, induce a pensar en un origen griego: caritoV / járitos (gen. de cariV / járis). El diccionario nos remite de todos modos a cáritas, indicándonos que procede de careo, carere, carui, cariturus, que significa carecer, estar privado de algo. Cáritas es, por tanto, carestía, directamente relacionado con carus, cara, que es aquello de lo que se carece. Es la falta de las cosas, la que nos las hace queridas. De donde viene a resultar que carestía y aprecio, amor, caridad, son valores conectados entre sí. La palabra cáritas fue empleada por los romanos preferentemente con el valor de carestía; pero Cicerón la empleó también con el de amor, afecto, cariño: Cáritas quae est inter natos et parentes (el amor que existe entre los hijos y los padres); caritate patriae por amor a la patria). Está claro, pues, que si bien la promocionó de forma extraordinaria el cristianismo, no fue creación propia. De todos modos la grafía helenizante preferida por el cristianismo (cháritas), en la que el grupo ch transcribe la letra griega c (ji = j) que el latín no tiene (grafía que se impone ya desde la Vulgata y en adelante), hace pensar no sólo en la voluntad de darle una caracterización religiosa, y de evitar la polisemia en que incurría la palabra con el valor más corriente de carestía, sino también en el interés por vincularla a la palabra griega cariV (járis), que le da a cháritas unas connotaciones mucho más nobles que las que aporta el origen de cáritas=carestía.
No es de extrañar que se quisiera forjar una palabra nueva para una nuevísima virtud, la más genuinamente cristiana, la caridad, que ahora preferimos traducir por amor. Hay que decir que esta virtud iluminó e inundó con sus resplandores el cristianismo. Sin la cháritas el cristianismo no hubiese despegado, ni hubiese dado lugar al humanismo en el que vivimos y respiramos, ni seríamos lo que actualmente somos. Fue ciertamente la caridad la que obró el gran milagro en cuya luz seguimos viviendo. Y sin embargo, con ser tan prodigiosas tanto la palabra como la idea que contiene, cayó en el descrédito y fue sustituida por la palabra amor de la que quiso huir. En efecto, el gran panegírico de san Pablo en el capítulo 13 de la primera carta a los Corintios, gira en torno a la palabra agaph (agápe), que podríamos traducir por afecto, cuyo uso no registran los diccionarios más que en textos cristianos. En cambio el correspondiente verbo agapaw (agapáo), es frecuente en el griego clásico, empezando por Homero; y su significado abarca desde el afecto y amistad con que se acoge a los amigos, hasta la preferencia (la dilectio latina y el dilígere). Diliges Dominum Deum tuum ex toto corde tua et ex tota anima tua..., díliges próximum tuum sicut teipsum. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma... y amarás al que está más cerca de ti (próximus) como a ti mismo. AgaphseiV (agapéseis) dice el texto griego, tanto en el Deuteronomio como en el Nuevo Testamento. Y diliges traduce en ambos casos la Vulgata. Se trata en efecto del amor que se dedica a los amigos, a los que uno siempre elige. Esa es la agaph (agápe) griega que en su forma sustantiva no traduce la Vulgata como dilectio (la que correspondería en el mismo grupo léxico), sino como cháritas (palabra rara en latín con el valor de caridad), para evitar la palabra amor, más fácilmente adulterable.
"LA NATURALEZA ES MUCHO MÁS SABIA QUE EL HOMBRE SIN CORAZÓN"
VIRGEN DE LA CARIDAD:
Alonso de Ojeda y los primeros conquistadores de Cuba pretendían imponerse a los indios. Estos los repulsaron y los españoles tuvieron que huir atravesando montes y ciénagas para salvar sus vidas. Así llegaron al poblado indio de Cueiba en la zona de Jobabo. Los indios al verlos en tan mal estado tuvieron compasión de ellos y les auxiliaron.
En agradecimiento Alonso Ojeda construyó una pequeña ermita con ramas de árboles, posiblemente la primera en suelo cubano. Allí colocó una Imagen de Nuestra Señora que era su preciada pertenencia. Cumplió así el voto que había hecho de entregar la Imagen si salía salvo de aquella situación. Enseñó a los indios a decir el "Ave María" y aquella expresión se propagó tan rápido entre los indios que mas tarde Cuba se llegó a conocer como la isla del "Ave María". No hay razón para pensar que fuese aquella la imagen de la Virgen de la Caridad que se aparecerá después. Pero la Virgen ya se hacía presente en Cuba preparando el camino.
Una gran enseñanza: La Virgen quiso que la evangelización no partiera de la prepotencia sino desde la humildad y el agradecimiento.
Sin comprender muy bien la religión, los indios de aquel lugar veneraron la Imagen y mantuvieron la ermita con gran esmero cuando Ojeda se marchó. Así ocurría cuando llegó el Padre de las Casas al poblado de Cueibá.
En el siglo XVI aumentó en Cuba la cría del ganado. Era necesario para los españoles en camino hacia los nuevos territorios. En 1598 comenzó la explotación del cobre en las montañas de la región oriental de la isla. A 15 leguas de las minas el gobierno español estableció el hato de Varajagua o Barajagua que contaba con mucho ganado. Por eso era necesaria la sal que prevenía la corrupción de la carne.
El hallazgo
Alrededor del año 1612 o a los inicios de 1613, fueron a buscar sal en la bahía de Nipe dos hermanos indios y un negrito de nueve o diez años. Se llamaban respectivamente Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, conocidos por la tradición como "los tres Juanes". Mientras iban por la sal ocurrió la aparición de la estatua de la Virgen. He aquí el relato de Juan Moreno, dado en 1687, cuando tenía ochenta y cinco años:
"...habiendo ranchado en cayo Francés que está en medio de la bahía de Nipe para con buen tiempo ir a la salina, estando una mañana la mar calma salieron de dicho cayo Francés antes de salir el sol, los dichos Juan y Rodrigo de Hoyos y este declarante, embarcados en una canoa para la dicha salina, y apartados de dicho cayo Francés vieron una cosa blanca sobre la espuma del agua, que no distinguieron lo que podía ser, y acercándose más les pareció pájaro y ramas secas. Dijeron dichos indios "parece una niña", y en estos discursos, llegados, reconocieron y vieron la imagen de Nuestra Señora la Virgen Santísima con un Niño Jesús en los brazos sobre una tablita pequeña, y en dicha tablita unas letras grandes las cuales leyó dicho Rodrigo de Hoyos, y decían: "Yo soy la Virgen de la Caridad", y siendo sus vestiduras de ropaje, se admiraron que no estaban mojadas. Y en esto, llenos de alegría, cogieron sólo tres tercios de sal y se vinieron para el Hato de Barajagua..."
El administrador del término Real de Minas de Cobre, Don Francisco Sánchez de Moya, ordenó levantar una ermita para colocar la imagen y estableció a Rodrigo de Hoyos como capellán.
Una noche Rodrigo fue a visitar a la Virgen y notó que no estaba allí. Se organizó una búsqueda sin éxito. A la mañana siguiente, y para la sorpresa de todos, la Virgen estaba de nuevo en su altar, sin que se pudiera explicar, ya que la puerta de la ermita había permanecido cerrada toda la noche.
El hecho se repitió dos o tres veces más hasta que los de Barajagua pensaron que la Virgen quería cambiar de lugar. Así se trasladó en procesión, con gran pena para ellos, al Templo Parroquial del Cobre. La Virgen fue recibida con repique de campanas y gran alegría en su nueva casa, donde la situaron sobre el altar mayor. Así llegó a conocerse como la Virgen de la Caridad del Cobre.
En el Cobre se repitió la desaparición de la Virgen. Pensaron entonces que ella quería estar sobre las montañas de la Sierra Maestra. Esto se confirmó cuando una niña llamada Apolonia subió hasta el cerro de las minas de cobre donde trabajaba su madre. La niña iba persiguiendo mariposas y recogiendo flores cuando, sobre la cima de una de las montañas vio a la Virgen de la Caridad.
La noticia de la pequeña Apolonia causó gran revuelo. Unos creían, otros no, pero la niña se mantuvo firme en su testimonio. Allí llevaron a la Virgen.
Desde la aparición de la estatua, la devoción a la Virgen de la Caridad se propagó con asombrosa rapidez por toda la isla a pesar de las difíciles comunicaciones.
Fue en el Cobre, en 1801, que los mineros, alentados por el Padre Alejandro Ascanio, obtienen la libertad por Real Cédula del 7 de abril.
Con los años se adquirió un recinto mayor para construir un nuevo santuario que pudiese acoger al creciente número de peregrinos, haciéndose la inauguración, con el traslado de la Virgen el día 8 de Septiembre de 1927.
Durante la guerra de independencia, las tropas se encomendaban a la Virgen de la Caridad. No es que se pueda ver a la Virgen como una aliada en la guerra. Mas bien ella, como madre, sufre y se preocupa de todos, busca la paz entre sus hijos, finalmente cuando los corazones no le permiten otra cosa, busca atenuar los odios y fomentar la reconciliación y el perdón.
Después de la guerra de independencia, los veteranos pidieron al Papa que declarase a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. En documento firmado el día 10 de Mayo de 1916 por el Cardenal Obispo de Hostia, Su Santidad Benedicto XV accedió a la petición, declarando a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona Principal de la República de Cuba y fijando su festividad el 8 de Septiembre.
En 1977, el Papa Pablo VI eleva a la dignidad de Basílica al Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.
Durante los meses de preparación para la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, diez imágenes peregrinas de la Virgen de la Caridad recorrieron las distintas diócesis del país con gran respuesta del pueblo.
La Virgen de la Caridad fue coronada por S.S. Juan Pablo II como Reina y Patrona de Cuba el sábado 24 de Enero de 1998, durante la Santa Misa que celebró en su visita apostólica a Santiago de Cuba.
........................
EL MENSAJE QUE RECIBÍ HOY, LA SEÑAL ES QUE ALGUNAS COSAS AÚN EL HOMBRE QUE DEBERÍA ESTAR CONMIGO, NO PUEDE HACERLO PORQUE HAY QUIENES LO RODEAN Y NO LE PERMITEN O TIENE MIEDO DE MOSTRAR SU CARA. SU VERDADERA CARA: UN CORAZÓN HUMILDE, BONDADOSO, SOLIDARIO Y LIBRE.
Por eso, no es que sea yo la que decida tener un novio cuando yo quiera, según me dijo el Padre Ignacio ayer. Porque hoy no pasó nada y quería tenerlo hoy....El padre Ignacio quería que yo le informara a él, al hombre que hizo Dios para acompañarme en esta vida: que está todo bien, que no tema, que en mí encontrará el refugio necesario. Pero tiene que mostrar su cara sin miedo, animarse y saber recibir mi ayuda...
Vieron, no era yo... el que se autolimita es él. Pero lo va a lograr en la medida que sepa tomar bien las decisiones en su vida. Siendo hombre equilibrado sin temer a la noticia de la fecha. Todo pasa, menos las cosa buenas. Las cosas buenas quedan en la gran memoria de la vida humana. Y
Y a muchos les digo: Sebastián no era así como es hoy. Jamás hubiera insultado o peleado en cámara. Ni hubiera hecho todas las cosas que hizo tan mundanas en estos últimos 2 años. Al contrario, conmigo era un Señor y un niño grande que sabía conquistar a niños y grandes con el corazón y talento. Yo nunca lo hubiera inducido a hacer lo que hace y en todo caso en casa: lo hubiera hecho notar lo feo y de mal gusto que queda, cuando muchos niñitos lo están mirando...Él conmigo no era así. Y lo conozco vuelta y vuelta. Sé porqué está así y porque hizo lo que hizo. Le falta algo: lo que tengo yo: su amor, su verdadero corazón, por eso actúa como un robot sin control.... Y no lo digo yo, lo confirma él. Es mentira que no puede vivir sin mí. Porque no vive, sobrevive en placeres mundanos.
Que se ponga la corbata que quiera...pero yo veo su interior y está tan triste que lo tapa con una máscara que está cansado de usar. Porque él es otro, alguien mejor que no puede ser porque le falto yo.
"LA FE MUEVE MONTAÑAS"
UNA ROYAL KANDY MISIÓN DE FE Y AMOR.
Sabrina.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada