
Esta historia se da lugar en Chiapa de Corzo en la primera mitad del siglo XVII, donde vivía don Alberto Cerda, un rico terrateniente. Jacinto López, su principal criado se encontraba en un estado de salud delicado, y se encontraban esperando su fallecimiento, y así fue, dejando bajo la tutela de don Alberto a su hijo José. El niño fue criado con ciertos privilegios sobre los demás muchachos de la hacienda, de los cuales doña Caridad, esposa de don Alberto, nunca quiso que le fueran dados al pequeño, y a que ella era despiadada y arrogante. Y eso no era todo, pues el matrimonio tenía una hija llamada Concepción, que contaba con la misma edad que José.
Pasado el tiempo, ambos muchachos crecieron, José seguía de criado y Concepción que cada día era más linda, encerrada en su casa. Su único paseo era el que hacía con su papá por las márgenes del río, llevando a José como remero.
El muchacho se enamoró de ella, don Alberto estuvo de acuerdo con el noviazgo, pero no así doña Caridad, y no teniendo a nadie de la casa de su parte, buscó la ayuda de un joven rico y tenorio del pueblo, Fernando Gutiérrez, el cual según doña Caridad siempre había deseado cortejar a su hija, y sin pérdida de tiempo le propuso que se llevará a Concepción lejos de la hacienda y la amara, así todo terminaría con el casamiento de ambos jóvenes.
Fernando tuvo la oportunidad de cometer su fechoría, pero ésta no salió como lo habían planeado, pues resultó que la muchacha se defendió, y este al sentirse despreciado e impotente, sacó un puñal y lo clavó en el pecho de la joven. Cuando recapacitó de lo que acababa de hacer, corrió al lado de doña Caridad con una mentira, diciento que Concepción prefirió morir antes que traicionar a José y que sorpresivamente le sacó el puñal que siempre llevaba en su cinto y antes que pudiera evitarlo, se partió el corazón.
Doña Caridad, que nunca esperó esta tragedia, lo único que hizo fue arreglar un nuevo trato, en donde le echaba la culpa de la muerte a José, quien fue juzgado y condenado a morir en la horca, exactamente cuando el reloj de la plaza tocara la primera campanada de las doce de la noche. Por su parte don Alberto, que se encontraba deshecho, descargaba toda su ira en el infeliz de José, creyéndolo, de igual modo, culpable.
Llegado el día de la ejecución, toda la gente del pueblo se congregó en la plaza, y al llegar la hora, las manecillas del reloj marcaron las doce de la noche, pero jamás se escuchó ninguna campanada. El pueblo de Chiapa vio asombrado que los minutos transcurrieron si que las campanas sonaran. Así el reloj salvó la vida de José.
Fernando, que hasta entonces presenciaba la ejecución, de repente enloqueció y comenzó a gritar: "Yo la Maté", "Yo la maté", al mismo tiempo que acusaba a doña Caridad como su cómplice.
Días después, en lugar de José, Fernando fue colgado y doña Caridad encerrada por cómplice.
Aparentemente todo volvió a la normalidad en el pueblo, pero sus habitantes recordarían aquella noche del 9 de agosto, en que el misterioso reloj de la plaza de chiapa había salvado a un hombre inocente.
Historia verdadera de un reloj analizado por los más grandes científicos y conocedores de relojes del mundo.
Un reloj manejado por Dios.
Pasado el tiempo, ambos muchachos crecieron, José seguía de criado y Concepción que cada día era más linda, encerrada en su casa. Su único paseo era el que hacía con su papá por las márgenes del río, llevando a José como remero.
El muchacho se enamoró de ella, don Alberto estuvo de acuerdo con el noviazgo, pero no así doña Caridad, y no teniendo a nadie de la casa de su parte, buscó la ayuda de un joven rico y tenorio del pueblo, Fernando Gutiérrez, el cual según doña Caridad siempre había deseado cortejar a su hija, y sin pérdida de tiempo le propuso que se llevará a Concepción lejos de la hacienda y la amara, así todo terminaría con el casamiento de ambos jóvenes.
Fernando tuvo la oportunidad de cometer su fechoría, pero ésta no salió como lo habían planeado, pues resultó que la muchacha se defendió, y este al sentirse despreciado e impotente, sacó un puñal y lo clavó en el pecho de la joven. Cuando recapacitó de lo que acababa de hacer, corrió al lado de doña Caridad con una mentira, diciento que Concepción prefirió morir antes que traicionar a José y que sorpresivamente le sacó el puñal que siempre llevaba en su cinto y antes que pudiera evitarlo, se partió el corazón.
Doña Caridad, que nunca esperó esta tragedia, lo único que hizo fue arreglar un nuevo trato, en donde le echaba la culpa de la muerte a José, quien fue juzgado y condenado a morir en la horca, exactamente cuando el reloj de la plaza tocara la primera campanada de las doce de la noche. Por su parte don Alberto, que se encontraba deshecho, descargaba toda su ira en el infeliz de José, creyéndolo, de igual modo, culpable.
Llegado el día de la ejecución, toda la gente del pueblo se congregó en la plaza, y al llegar la hora, las manecillas del reloj marcaron las doce de la noche, pero jamás se escuchó ninguna campanada. El pueblo de Chiapa vio asombrado que los minutos transcurrieron si que las campanas sonaran. Así el reloj salvó la vida de José.
Fernando, que hasta entonces presenciaba la ejecución, de repente enloqueció y comenzó a gritar: "Yo la Maté", "Yo la maté", al mismo tiempo que acusaba a doña Caridad como su cómplice.
Días después, en lugar de José, Fernando fue colgado y doña Caridad encerrada por cómplice.
Aparentemente todo volvió a la normalidad en el pueblo, pero sus habitantes recordarían aquella noche del 9 de agosto, en que el misterioso reloj de la plaza de chiapa había salvado a un hombre inocente.
Historia verdadera de un reloj analizado por los más grandes científicos y conocedores de relojes del mundo.
Un reloj manejado por Dios.
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La fiesta grande de Chiapa de Corzo
En esta ocasión deseo contarles que en Chiapas existe un pueblo llamado Chiapa de Corzo en donde todo es grande: tiene la pila grande, la iglesia grande, el parque grande, el río grande, el puente grande, la piedra grande (la piedrota), la canoa grande de tío Lencho, la batalla grande del 21 de octubre de 1863, el palacio grande, la fiesta grande de enero, la campana grande, la comida grande (pepita con tasajo), la pochota grande mejor conocida como la pochotona y ahora ya cuenta con la carretera grande.
De todo ello hoy vamos a conocer cómo se conformó la fiesta grande. Cuenta la leyenda que doña María Angulo fue una señora muy rica y muy generosa. Esta gran señora viajaba en busca de salud para su hijo quien padecía una extraña enfermedad, conocida ahora como paralítico o tuyido, pero ningún médico, curandero o sabio le había encontrado cura. Un español encomendero ordenó traer a un yerbero de Cerro Brujo, quien después de examinar al niño de Doña María ordenó llevarlo a bañar en el agua del Jaguey o pequeña laguna de Cumbujuyú (Cumbu: sumergirse y Juyú: jabalí) y de esta manera prodigiosamente el niño de Doña Maria logró recuperar la salud y pudo caminar.
Era una época difícil, el pueblo sufría hambre debido a la sequía de los años anteriores, por esta razón y en agradecimiento por el alivio de su hijo doña Maria de Angulo recorría la población acompañada de su servidumbre: las chuntás y los abre campo para repartir alimentos entre los necesitados.
Tiempo después, a estas celebraciones los españoles las llamaban fiestas para el chico, frase que con el tiempo se transformó en Parachicos, por lo que el día 20, desde las 8 de la mañana hay un recorrido de ellos por las calles en procesión hacia las más de 20 iglesias, ermitas y casas donde se encuentran las imágenes del santo patrono del pueblo San Sebastián Mártir.
Se visten en la casa del patrón, él se llama Rubisel Nigenda Gómez quien heredó el mando de su padre el señor Arcenio Nigenda Tahua quién duró 25 años en el cargo, hasta que murió, y él patrón se distingue porque la expresión de su máscara es más adusta o seria, con bigote y barba, lleva una guitarra y la cuarta (especie de látigo) como insignia del encomendero y se sabe todos los alabados o cantos que se ofrecen a los santos.
Los demás parachicos también llevan una máscara que representa al tipo español, con la máscara de fisonomía europea, cabello rubio distinto al indio tocan la flauta y el tambor y agradecen a los patrones que ya fallecieron tocando y bailando hasta 2 y 3 de la mañana.
Así se dio origen a los Parachicos, a los Chuntaés y los Abrecampos que también comenzaron a participar en la historia del Combate Naval que rememora las batallas de conquista (1524 y 1528) y de pacificación (1532 y 1534) sostenidas entre los españoles e indígenas chiapanecas, recreadas en el río Grijalva la noche del 21, desde las 8 de la noche podrá ver desde el embarcadero del otro lado las luces que escenifican el combate naval con pirotecnia mostrando el espíritu belicoso e indomable del chiapaneca.
El 22 se realiza el desfile de carros alegóricos con temas libres, adornados como de jaguar o con alas de ángel y también los acompañan los parachicos. El día 23 es la Misa de Parachicos y cambio de prioste, se sabe que éste existe desde 1614 y es quien resguarda a san Sebastián en su casa durante un año.
Le encantará saber que este día también es el fin de fiesta y que el prioste ofrece una comida a los parachicos pero es tan basta que invita a todos los visitantes por los favores que le concedió el santo, por lo que matan varias reces y preparan la tradicional Pepita con Tasajo o Comida Grande guiso hecho a base de arroz y pepita de calabaza la cual se tuesta y se muele, el polvito molido se le agregan al asado de tasajo seco en tiritas algunos lo guisan con axiote, según la receta de cada familia. Dicen que es un suculento platillo.
Prepárese para participar este fin de semana Es una época de fiestas en las calles. Invitaciones a peregrinaciones y misas especiales, bailes, tradiciones en los que se mezcla misticismo, alegría, historia, leyendas y costumbres.
Por otro lado, hace mucho tiempo en esta localidad se hermanaron San Antonio Abad, San Sebastián Mártir y el Señor de Esquipulas o de los Milagros para conformar esta fiesta, hasta hacer de ésta la feria más grande, tradicional y típica de Chiapas.
La fiesta Chiapacorceña comienza la noche del 8 de enero cuando distintas pandillas de hombres vestidos de mujeres, chuntaés, salen a recorrer las iglesias del lugar. Esta fiesta es conocida en la región como la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo, se realiza en honor al mártir San Sebastián, del 8 al 23 de enero.
Del 14 al 23 de enero una ola de colores, voces y tradición invaden el aire de la ciudad, así como de personajes que caracterizan a esta fiesta, como las chuntaés, personificaciones de las antiguas servidoras de doña María Angulo, los cientos de parachicos que con su máscara de madera, jorongo de colores y sonajas, salen a bailar en honor a San Sebastián y San Antonio.
Puerco con arroz, platillo que disfrutan los parachicos y chiapanecas en la mesa servida por el prioste de San Antonio Abad,
El 21 de enero se lleva a cabo la simulación de un combate naval en el río Grijalva
Combate Naval
El 28 de agosto de 1552, el pueblo de Chiapas pasa a depender directamente de la Corona Española, por lo cual se le denominó Chiapa de la Real Corona. De conformidad con el padre Tomás Gage, que visitó al entonces pueblo de Chiapas en 1626 (Nueva relación que contiene los viajes de Tomás Gage en la Nueva España publicado en 1948), el Combate Naval data de esa época.
He aquí parte de su texto: “La villa está situada al margen de un río caudaloso donde bogan muchas barcas y en ellas aprenden los indios a pelear a guisa de combates navales, ejercicios en que son muy duchos y experimentados… con sus barcos o canoas forman armadas y sitia y bloquean una plaza según las reglas del arte de la guerra y la estrechan hasta obligarla a entregarse, con tanto denuedo y habilidad que parece que toda su vida se hayan criado en guerra y batallas marítimas… construyen ciudades y torres de madera que cubren de lienzo pintado, a fin de dar más apariencia de realidad al artificio y las bloquean dividiendo sus barcas en dos flotas enemigas, las cuales arrojan una a otra cohetes, carretillas y toda especie de fuegos con tanta valentía y maña que, si el juego se volviese de veras, harto tendrían que arrepentirse los españoles y frailes por haberle dado tan buena escuela”.
En realidad el combate naval rememora las batallas de conquista (1524 y 1528) y de pacificación (1532 y 1534) sostenidas entre los españoles e indígenas chiapanecas, recreadas pirotécnicamente por el espíritu belicoso e indomable del chiapaneca, ¿cómo fiesta, diversión, burla, choteo o remembranza? Quien sabe.
El antiguo combate naval se cree que estaba dedicado al dios chiapaneca Nandada (Dios del agua) y Nombobí (Dios del sol), y en homenaje a Nangularí, fundador de Teochiapan y en memoria a Sanguieme, líder principal y mártir de los chiapanecas en las batallas de conquista y de pacificación que tuvieron los españoles, quien fue ejecutado en la Pochota (Ceiba) en la sublevación indígena de 1534. el combate naval fue sustituido dentro de la fiesta tradicional de San Sebastián, el 21 de enero de 1906, por don Aristeo Toledo, jefe político del departamento de Chiapa, que consiste en una batalla entre canoeros que venían formados en orden de combate y hacían fuego con luces de bengala simulando una batalla entre españoles y Chiapanecas.
Enero: El más frío; mes de la cosecha del cacao y de la limpia del café en el Soconusco; comienza en enero
Comienza la preparación de la milpa en los Altos.
Sentadas de niño del niño Dios
Lugar: En todo el estado
Fecha: Todo el mes
Descripción: El primer mes empieza con las “sentadas de niño” donde se le canta al niño Dios, ya sentado en una pequeña silla y vestido; reparto de mistela y hojuelas con temperante o miel y tradicionales
Fiesta de San Sebastián
Lugar: Chiapa de Corzo del 15 – 23 de enero y en los municipios de Zinacantán, Teopisca, Comitán, Socoltenango y Las Margaritas del 12 al 20 de enero.
Descripción: A partir del 15 de enero, con el festejo al Señor de Esquipulas, la ciudad de Chiapa de Corzo celebra la integración mestiza con un ritual comunitario, el más conocido e intenso del mundo chiapaneco: la fiesta de los parachicos, “la Fiesta Grande de Chiapa”. Toda la ciudad participa en ella, una de las máximas celebraciones tradicionales de México, que culmina con la comida grande consumida en comunidad.
Esta fiesta es famosa por el colorido desfile de los parachicos –enmascarados danzantes-, el desfile de carros alegóricos que va encabezado por la representación de la legendaria figura de la benefactora doña María de Angulo y la simulación de un combate naval con juegos pirotécnicos que se lleva a cabo en el río Grijalva de la noche del 21 de enero. Se ofician misas especiales y se llevan a cabo bailes tradicionales.
Fiesta de San Idelfonso
Lugar: Teopisca del 20 al 23 de enero Se celebra con música y danzas tradicionales.
Combate naval Lugar: Chiapa de Corzo el 21 de enero
Descripción: Se remonta desde las primeras décadas de la colonia, propiciado por los frailes dominicos para canalizar el espíritu guerrero de los chiapanecas. El combate se efectúa por la noche sobre las aguas del Río Grijalva; las canoas lanzan vistosos fuegos artificiales, simulando una batalla.
Desfile de carros alegóricos Lugar: Chiapa de Corzo el 22 de enero
Descripción: Doña María de Angulo es uno de los motivos principales de la fiesta, por ella desfilan carros alegóricos y parachicos y chuntaés donde recorren la ciudad.
Combate de confeti y serpentinas en el parque
Lugar: Chiapa de Corzo el 23 de enero
FIESTA GRANDE DE CHIAPA DE CORZO
Isabel Pérez Cerqueda
La fiesta grande de Chiapa de Corzo
En esta ocasión deseo contarles que en Chiapas existe un pueblo llamado Chiapa de Corzo en donde todo es grande: tiene la pila grande, la iglesia grande, el parque grande, el río grande, el puente grande, la piedra grande (la piedrota), la canoa grande de tío Lencho, la batalla grande del 21 de octubre de 1863, el palacio grande, la fiesta grande de enero, la campana grande, la comida grande (pepita con tasajo), la pochota grande mejor conocida como la pochotona y ahora ya cuenta con la carretera grande.
De todo ello hoy vamos a conocer cómo se conformó la fiesta grande. Cuenta la leyenda que doña María Angulo fue una señora muy rica y muy generosa. Esta gran señora viajaba en busca de salud para su hijo quien padecía una extraña enfermedad, conocida ahora como paralítico o tuyido, pero ningún médico, curandero o sabio le había encontrado cura. Un español encomendero ordenó traer a un yerbero de Cerro Brujo, quien después de examinar al niño de Doña María ordenó llevarlo a bañar en el agua del Jaguey o pequeña laguna de Cumbujuyú (Cumbu: sumergirse y Juyú: jabalí) y de esta manera prodigiosamente el niño de Doña Maria logró recuperar la salud y pudo caminar.
Era una época difícil, el pueblo sufría hambre debido a la sequía de los años anteriores, por esta razón y en agradecimiento por el alivio de su hijo doña Maria de Angulo recorría la población acompañada de su servidumbre: las chuntás y los abre campo para repartir alimentos entre los necesitados.
Tiempo después, a estas celebraciones los españoles las llamaban fiestas para el chico, frase que con el tiempo se transformó en Parachicos, por lo que el día 20, desde las 8 de la mañana hay un recorrido de ellos por las calles en procesión hacia las más de 20 iglesias, ermitas y casas donde se encuentran las imágenes del santo patrono del pueblo San Sebastián Mártir.
Se visten en la casa del patrón, él se llama Rubisel Nigenda Gómez quien heredó el mando de su padre el señor Arcenio Nigenda Tahua quién duró 25 años en el cargo, hasta que murió, y él patrón se distingue porque la expresión de su máscara es más adusta o seria, con bigote y barba, lleva una guitarra y la cuarta (especie de látigo) como insignia del encomendero y se sabe todos los alabados o cantos que se ofrecen a los santos.
Los demás parachicos también llevan una máscara que representa al tipo español, con la máscara de fisonomía europea, cabello rubio distinto al indio tocan la flauta y el tambor y agradecen a los patrones que ya fallecieron tocando y bailando hasta 2 y 3 de la mañana.
Así se dio origen a los Parachicos, a los Chuntaés y los Abrecampos que también comenzaron a participar en la historia del Combate Naval que rememora las batallas de conquista (1524 y 1528) y de pacificación (1532 y 1534) sostenidas entre los españoles e indígenas chiapanecas, recreadas en el río Grijalva la noche del 21, desde las 8 de la noche podrá ver desde el embarcadero del otro lado las luces que escenifican el combate naval con pirotecnia mostrando el espíritu belicoso e indomable del chiapaneca.
El 22 se realiza el desfile de carros alegóricos con temas libres, adornados como de jaguar o con alas de ángel y también los acompañan los parachicos. El día 23 es la Misa de Parachicos y cambio de prioste, se sabe que éste existe desde 1614 y es quien resguarda a san Sebastián en su casa durante un año.
Le encantará saber que este día también es el fin de fiesta y que el prioste ofrece una comida a los parachicos pero es tan basta que invita a todos los visitantes por los favores que le concedió el santo, por lo que matan varias reces y preparan la tradicional Pepita con Tasajo o Comida Grande guiso hecho a base de arroz y pepita de calabaza la cual se tuesta y se muele, el polvito molido se le agregan al asado de tasajo seco en tiritas algunos lo guisan con axiote, según la receta de cada familia. Dicen que es un suculento platillo.
Prepárese para participar este fin de semana Es una época de fiestas en las calles. Invitaciones a peregrinaciones y misas especiales, bailes, tradiciones en los que se mezcla misticismo, alegría, historia, leyendas y costumbres.
Por otro lado, hace mucho tiempo en esta localidad se hermanaron San Antonio Abad, San Sebastián Mártir y el Señor de Esquipulas o de los Milagros para conformar esta fiesta, hasta hacer de ésta la feria más grande, tradicional y típica de Chiapas.
La fiesta Chiapacorceña comienza la noche del 8 de enero cuando distintas pandillas de hombres vestidos de mujeres, chuntaés, salen a recorrer las iglesias del lugar. Esta fiesta es conocida en la región como la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo, se realiza en honor al mártir San Sebastián, del 8 al 23 de enero.
Del 14 al 23 de enero una ola de colores, voces y tradición invaden el aire de la ciudad, así como de personajes que caracterizan a esta fiesta, como las chuntaés, personificaciones de las antiguas servidoras de doña María Angulo, los cientos de parachicos que con su máscara de madera, jorongo de colores y sonajas, salen a bailar en honor a San Sebastián y San Antonio.
Puerco con arroz, platillo que disfrutan los parachicos y chiapanecas en la mesa servida por el prioste de San Antonio Abad,
El 21 de enero se lleva a cabo la simulación de un combate naval en el río Grijalva
Combate Naval
El 28 de agosto de 1552, el pueblo de Chiapas pasa a depender directamente de la Corona Española, por lo cual se le denominó Chiapa de la Real Corona. De conformidad con el padre Tomás Gage, que visitó al entonces pueblo de Chiapas en 1626 (Nueva relación que contiene los viajes de Tomás Gage en la Nueva España publicado en 1948), el Combate Naval data de esa época.
He aquí parte de su texto: “La villa está situada al margen de un río caudaloso donde bogan muchas barcas y en ellas aprenden los indios a pelear a guisa de combates navales, ejercicios en que son muy duchos y experimentados… con sus barcos o canoas forman armadas y sitia y bloquean una plaza según las reglas del arte de la guerra y la estrechan hasta obligarla a entregarse, con tanto denuedo y habilidad que parece que toda su vida se hayan criado en guerra y batallas marítimas… construyen ciudades y torres de madera que cubren de lienzo pintado, a fin de dar más apariencia de realidad al artificio y las bloquean dividiendo sus barcas en dos flotas enemigas, las cuales arrojan una a otra cohetes, carretillas y toda especie de fuegos con tanta valentía y maña que, si el juego se volviese de veras, harto tendrían que arrepentirse los españoles y frailes por haberle dado tan buena escuela”.
En realidad el combate naval rememora las batallas de conquista (1524 y 1528) y de pacificación (1532 y 1534) sostenidas entre los españoles e indígenas chiapanecas, recreadas pirotécnicamente por el espíritu belicoso e indomable del chiapaneca, ¿cómo fiesta, diversión, burla, choteo o remembranza? Quien sabe.
El antiguo combate naval se cree que estaba dedicado al dios chiapaneca Nandada (Dios del agua) y Nombobí (Dios del sol), y en homenaje a Nangularí, fundador de Teochiapan y en memoria a Sanguieme, líder principal y mártir de los chiapanecas en las batallas de conquista y de pacificación que tuvieron los españoles, quien fue ejecutado en la Pochota (Ceiba) en la sublevación indígena de 1534. el combate naval fue sustituido dentro de la fiesta tradicional de San Sebastián, el 21 de enero de 1906, por don Aristeo Toledo, jefe político del departamento de Chiapa, que consiste en una batalla entre canoeros que venían formados en orden de combate y hacían fuego con luces de bengala simulando una batalla entre españoles y Chiapanecas.
Enero: El más frío; mes de la cosecha del cacao y de la limpia del café en el Soconusco; comienza en enero
Comienza la preparación de la milpa en los Altos.
Sentadas de niño del niño Dios
Lugar: En todo el estado
Fecha: Todo el mes
Descripción: El primer mes empieza con las “sentadas de niño” donde se le canta al niño Dios, ya sentado en una pequeña silla y vestido; reparto de mistela y hojuelas con temperante o miel y tradicionales
Fiesta de San Sebastián
Lugar: Chiapa de Corzo del 15 – 23 de enero y en los municipios de Zinacantán, Teopisca, Comitán, Socoltenango y Las Margaritas del 12 al 20 de enero.
Descripción: A partir del 15 de enero, con el festejo al Señor de Esquipulas, la ciudad de Chiapa de Corzo celebra la integración mestiza con un ritual comunitario, el más conocido e intenso del mundo chiapaneco: la fiesta de los parachicos, “la Fiesta Grande de Chiapa”. Toda la ciudad participa en ella, una de las máximas celebraciones tradicionales de México, que culmina con la comida grande consumida en comunidad.
Esta fiesta es famosa por el colorido desfile de los parachicos –enmascarados danzantes-, el desfile de carros alegóricos que va encabezado por la representación de la legendaria figura de la benefactora doña María de Angulo y la simulación de un combate naval con juegos pirotécnicos que se lleva a cabo en el río Grijalva de la noche del 21 de enero. Se ofician misas especiales y se llevan a cabo bailes tradicionales.
Fiesta de San Idelfonso
Lugar: Teopisca del 20 al 23 de enero Se celebra con música y danzas tradicionales.
Combate naval Lugar: Chiapa de Corzo el 21 de enero
Descripción: Se remonta desde las primeras décadas de la colonia, propiciado por los frailes dominicos para canalizar el espíritu guerrero de los chiapanecas. El combate se efectúa por la noche sobre las aguas del Río Grijalva; las canoas lanzan vistosos fuegos artificiales, simulando una batalla.
Desfile de carros alegóricos Lugar: Chiapa de Corzo el 22 de enero
Descripción: Doña María de Angulo es uno de los motivos principales de la fiesta, por ella desfilan carros alegóricos y parachicos y chuntaés donde recorren la ciudad.
Combate de confeti y serpentinas en el parque
Lugar: Chiapa de Corzo el 23 de enero
FIESTA GRANDE DE CHIAPA DE CORZO
Isabel Pérez Cerqueda
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