ramal: católico apostólico romano.

domingo, 31 de enero de 2010

HISTORIA DE LA GRAN BASÍLICA DE LUJÁN



HISTORIA. GRAN BASÍLICA DE LUJAN, P. SALVAIRE.ROSARIO (STA. FE,) SALVAMENTO DE PERSONAS.‏
De: omar alcantara (omaralcantara@arnet.com.ar)
Enviado: domingo, 31 de enero de 2010 12:23:06 p.m.
Para: cattaneosabrina16@hotmail.com

PERSONAJE ÚNICO DE LA HISTORIA ARGENTINA: EL CAPITÁN AZULEÑO DON RUFINO SOLANO. “EL DIPLOMÁTICO DE LAS PAMPAS”.

El Capitán Don Rufino Solano actuó en la llamada “Frontera del desierto” entre los años 1855 y 1880, donde desarrolló un papel incomparable dentro de nuestra historia argentina. Durante su labor, conoció y trató personalmente con las más altas autoridades del Gobierno Nacional, tales como Justo José de Urquiza, Domingo F. Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Bartolomé Mitre, Marcos Paz, Adolfo Alsina, Martín de Gainza y, al final de su carrera, intercedió ante Julio A. Roca. En el ámbito militar actuó y combatió bajo las órdenes del Coronel Álvaro Barros, Coronel Francisco de Elías, General Ignacio Rivas, Coronel Benito Machado, entre otros. En el terreno eclesiástico, fue además el eslabón militar con el Arzobispado de Buenos Aires, en la figura de su Arzobispo Monseñor León Federico Aneiros, denominado “El Padre de los indios”. Esta última tarea lo llevó a actuar de manera estrecha con el Padre Jorge María Salvaire, mentor y fundador de la Gran Basílica de Nuestra Señora del Luján.

El Capitán Solano junto al Cacique Namuncurá y tres Capitanejos
Este militar, con verdadero arte y aplomo, también se vinculaba y relacionaba con todos los Caciques, Caciquejos y Capitanejos de las pampas, adentrándose hasta sus propias tolderías para contactarlos. Mediante estas acciones, logró liberar cientos de personas, entre cautivas, niños, canje de prisioneros, etc. De igual manera, por medio de sus oficiosas gestiones, recuperaron la libertad camaradas e incluso funcionarios, comenzó a los 19 años de edad cuando logró liberar a Don Exequiel Martínez, Juez de Paz de Tapalqué y toda su comitiva; continuó con esta tarea durante 25 años más, en una época donde arreciaban los terribles malones tanto a los poblados, como en la zona rural.

Asimismo, como inmediata consecuencia de su valiosísima tarea mediadora y pacificadora, logró evitar incontables enfrentamientos y contener ataques a las poblaciones. Actividad que fue expresa y directamente encomendada por las más altas autoridades nacionales. Es por ello, que prestigiosos y académicos historiadores, concluyen sin vacilar que “durante casi veinte años el Capitán Solano logró mantener la paz en sus confines (sic)” R. Entraigas, Op. Citada. Galardonan su legajo militar dos glosas manuscritas por el Coronel Álvaro Barros, fundador de Olavarría y primer gobernador de la Patagonia, donde lo colma de merecidos elogios.

Ignacio Rivas Adolfo Alsina Álvaro Barros
Por este don que poseía, el Ministro de Guerra Adolfo Alsina, ante una gran multitud reunida en el Azul en el mes de diciembre del año 1875, le manifestó: “Capitán Rufino Solano, usted en su oficio es tan útil al país como el mejor guerrero”. Es que, mediante tratados de paz, logró evitar inminentes ataques en la frontera del desierto, extensa región de nuestro país donde existía mucha debilidad y que quedó muy desprotegida durante la guerra con Paraguay.

Si bien era poseedor de una gran valentía, lo que más identificaba a este muy particular militar era su técnica y poder de persuasión, no solo porque dominaba el idioma araucano a la perfección, sino porque además sabía como plantarse y dirigirse ante los bravos y recelosos caciques, demostrando además lealtad, sinceridad y honestidad en su trato; esta innata virtud le permitió gozar del máximo prestigio y confianza de ambos bandos.
Mediante su atinado manejo de las situaciones críticas, logró evitar mayores derramamientos de sangre y por este aspecto, con toda justicia, se lo conoció como “El diplomático de las pampas”. Su actividad se vio interrumpida cuando el General Julio A. Roca decidiera llevar a cabo la “conquista del Desierto”, en 1880, contienda en que la que Rufino Solano no participó. Pero actuó valientemente como soldado cuando debió defender a los suyos, como veremos más adelante.

En cumplimiento de su tarea, se lo vio acompañando a cuanta delegación de indígenas se acercó a Buenos Aires a parlamentar con las autoridades nacionales, sean estas políticas, militares o eclesiásticas. Cuando venía con estas embajadas, se alojaba en el Hotel Hispano Argentino o cualquier otro de Buenos Aires, en muchas ocasiones en los Cuarteles del Retiro, desde donde iba con ellos a las distintas entrevistas y audiencias, finalizadas las mismas, los acompañaba de regreso, cabalgando junto a ellos, rumbo a la frontera.

El diplomático de las pampas

Durante sus servicios, efectuó travesías de miles de kilómetros a caballo, siempre acompañado por un puñado de soldados e incluso en riesgosas ocasiones se aventuraba en soledad; solía pasar varias jornadas en las tolderías, donde era admitido y aceptado merced al enorme respeto y consideración que se le tenía, cada acercamiento le permitió retirarse llevándose cautivas y prisioneros de los indios.

Este “hombre de dos mundos” sabía hablar el idioma de los indígenas y sus distintos dialectos a la perfección, especialmente el araucano, la lengua de Calfucurá, Namuncurá, Pinsén, etc., manejando los términos adecuados para manifestarse ante estos líderes. También poseía esta valiosa habilidad para tratar con sus mandos, en su propio idioma castellano, tanto militares como del Gobierno Nacional, a fin de arribar a acuerdos ecuánimes y que finalmente se cumplieran. Esta honestidad en su comportamiento, le permitía al Capitán Solano ser siempre bien recibido en las tolderías para lograr salvar nuevas vidas.

En cierta ocasión, durante sus patrullas por la frontera, sorpresivamente se encontraron rodeados por una gran cantidad de indios, Solano iba con un reducido número de hombres. Sus soldados, armas en mano, se prepararon para una rápida retirada a campo abierto, pero el Capitán les ordenó que se quedaran quietos, comprendió que actuando de esta manera lo único que iban a conseguir sería que los “chucearan” por la espalda. En vista de ello, les pidió que esperaran, que iría a parlamentar para tratar de salvar sus vidas, y de inmediato se dirigió decidido y solo hacia un individuo que, por su postura y aspecto, parecía era el líder de la indiada. Tras este parlamento, donde solo Díos sabe lo que le dijo, como resultado del mismo todos se adentraron hasta la toldería y al cabo de unos días regresaron sanos y salvos, incluso con un grupo de cautivas y prisioneros, siendo escoltados por los propios indios hasta las cercanías del fuerte. Este hecho y muchos episodios más, se encuentran plasmados en valiosos manuscritos de la época, obrantes en el Archivo Histórico del Ejército Argentino, como claro testimonio del prestigio que gozaba el ilustre azuleño.

Durante su larga vida de frontera, son innumerables los momentos en que la vida del Capitán Solano en la cual estuvo a cinco centímetros de punta de una lanza, donde logró salvar su vida, y la de muchos, gracias a esta prodigiosa habilidad que poseía.

Rufino Solano actuó en los Fuertes Estomba, Blanca Grande y del Arroyo Azul, entre tantos otros, y por su desempeño militar se lo considera uno de los forjadores de las fundaciones de las ciudades de Olavarría, San Carlos de Bolívar, lugares donde le tocó servir.

Rescate de prisioneros de la ciudad de Rosario, Santa Fe
Para el año 1873, en un multitudinario acto, le fue entregada en la ciudad de Rosario, Pcia. de Santa Fe, una medalla de oro en premio a sus servicios rescatando prisioneros y cautivas residentes en esa ciudad. Dicha misión, cumplida con absoluto éxito, le había sido encomendada por La Sociedad de Beneficencia y la Comisión de Rescate de Cautivos, ambas de Rosario. En dicho acto también se le hizo entrega de un pergamino de gratitud el cual manifiesta lo siguiente: “Rosario, 5 de agosto de 1873. Al Capitán Don Rufino Solano: Me es satisfactorio dirigirme a Ud. Participándole que el “Club Social” que tengo el honor de presidir resolvió en asamblea general obsequiar a Ud. Con una medalla de oro que le será entregada por el socio Don José de Caminos la que tiene en su faces verdadera expresión de los sentimientos que han inspirado al “Club Social” a votar en su obsequio este testimonio de simpatía y agradecimiento por la atenta abnegación y generosidad con que penetró hasta las tolderías de los indios de la Pampa para realizar el rescate de los cautivos cristianos, llevando con plausible resultado la difícil y peligrosa misión que le encomendó la Comisión de rescate del Rosario. Esta sociedad no podrá olvidar tan preciosos servicios y ha resuelto acreditarle estos sentimientos con este débil pero honroso testimonio. Manifestando así los deseos del “Club Social” del Rosario, me complazco en ofrecer a Ud. Toda mi consideración. Firmado: Federico de la Barra (Presidente)”.

Dicho acontecimiento fue reproducido en las primeras planas de todos los diarios de la de la ciudad de Rosario y de la Capital Federal, de aquella época. Nos parece justo reproducir el artículo aparecido en la primer página de la edición del día 14 de marzo de 1873, del Diario “El Nacional”, el principal de la ciudad de Buenos Aires, que de manera textual dice lo siguiente: “JUSTICIA AL MERITO – El Capitán Solano, que fue comisionado para rescatar los cautivos del Departamento del Rosario, regresó ayer de aquella ciudad, es donde nos dice ha merecido las más cordiales atenciones de la Comisión para el rescate de cautivos, y con especialidad del círculo denominado “Club Social”, compuesto de lo más distinguido y de lo más culto de la sociedad del Rosario; cuya asociación le discernió el honor de acordarle una medalla de oro en recuerdo de estimación y gratitud a sus muy importantes servicios. Ese acto tan bien inspirado debe ser imitado en ocasiones análogas por todos los pueblos argentinos, que suelen ser olvidadizos con el verdadero mérito. Es una iniciativa que honra altamente al pueblo del Rosario y evidencia su cultura y sus sentimientos delicados, como hace doblemente simpático al “Club Social”, al cual enviamos como argentinos las más ardientes felicitaciones, por el acto de justicia y de moral social de que acaba de dar tan noble ejemplo a su país. El “Club Social” que es al Rosario lo que el del “Progreso” es a Buenos Aires, abre sus amenos salones a los lejítimos (sic) placeres del espíritu, pero tiene un pensamiento inteligente y trascendental para los generosos estímulos, y ha de influir necesariamente en orden a los adelantos del país. El Capitán Solano que sigue viage (sic) para la frontera, va lleno de justa satisfacción y gratitud”. Acciones como esta, se repitieron innumerables ocasiones durante la vida del Capitán Solano.

Luego de finalizar la conquista, los indios continuaron buscando al Capitán Rufino Solano para que les ayudara a conseguir tierras donde vivir y muchos de ellos las consiguieron gracias a su gran influencia y prestigio, conduciéndolos ante el Presidente de la Nación, el General Julio A. Roca, a efectuar sus justos petitorios; así lo hicieron el Cacique Valentín Sayhueque, Manuel Namuncurá, Lorenzo Paine-Milla, la Reina de los Indios Catrieleros Bibiana García, entre muchos otros caciques más. En esos territorios obtenidos hoy se peden ver enclavadas las ciudades de Catriel, Valcheta y otras tantas poblaciones, dentro del territorio de las provincias de Buenos Aires, La Pampa y de Río Negro.

Blanca Grande, Olavarría. Batalla de San Carlos, Bolívar. Muerte de Calfucurá.

El capitán Rufino Solano intervino en numerosas batallas en defensa de los pueblos fronterizos, enfrentándose al ataque de malones (San Carlos de Bolívar, Azul, Olavarria, Cacharí, Tapalqué, Tandil, Bahía Blanca, Tres Arroyos, etc.), entre ellas son dignas de mencionar su intervención en Blanca Grande a las órdenes de los coroneles Benito Machado y Alvaro Barros, sentando las bases de la actual ciudad de Olavarría, y luego, a partir de 1868, permaneció en la ciudad de Azul junto al coronel Francisco Elías. Posteriormente a las órdenes del General Ignacio Rivas, ya con el grado de capitán, participó en la feroz e encarnizada batalla de San Carlos, el 8 de marzo de 1872, abriendo los cimientes de la que es la actualidad la ciudad de San Carlos de Bolívar; en esta última contienda, que duró todo el día, los indios, reconociéndolo, le gritaban “pásese Capitán !!”. En esta batalla, en la que participó como jefe del cuerpo de baqueanos, y fue debido a sus indiscutibles conocimientos de los campos que la División del General Ignacio Rivas logró hacer marchas rapidísimas.

Su intervención en San Carlos no impidió a este valiente soldado, que al poco tiempo de esta decisiva batalla, se presentara nuevamente en la propia toldería del temible cacique Juan Calfucurá (Piedra Azul), su contrincante vencido, apodado “El Soberano de las pampas y de la Patagonia”, siendo casi un milagro que no lo mataran; pero no solo no ocurrió ello, sino que al cabo de algunos días pudo retirarse llevándose consigo decenas de cautivas a sus hogares.

Este episodio es único e inolvidable, porque Calfucurá, sintiéndose morir, en la noche del 3 de julio de 1873, y viendo al Capitán Solano velando junto a su lecho, conmovido por este gesto, le indicó que debía retirarse de inmediato porque luego de su muerte lo iban a ejecutar junto con todas las cautivas. Con escaso tiempo, así lo hizo el capitán, e inmediatamente luego del fallecimiento del cacique, partió el malón en persecución del rescatador y las cautivas: se escuchaban cada vez más próximos los aterradores alaridos de sus perseguidores y cabalgando durante toda la noche, finalmente lograron salvarse llegando al día siguiente a sitio seguro. Fue así como el Capitán Rufino Solano fue el último cristiano que vio con vida a este legendario cacique, el cual, en sus últimos instantes de vida, tuvo este majestuoso gesto de grandeza y humanidad. Por esta verdadera hazaña, el Capitán Solano fue recibido con admiración y gratitud en Buenos Aires por el Arzobispo Aneiros, por el Presidente de la Nación y todo su gabinete en pleno. Monseñor Aneiros mandó a colocar, en el Palacio del Arzobispado, una placa conmemorativa de este singular suceso.

Su participación junto a la Iglesia.

A propósito de esta máxima figura de la Iglesia Argentina, el Arzobispo Federico León Aneiros, como dijimos, denominado “El Padre de los indios”, en numerosas oportunidades, el Capitán Rufino Solano le ofició de enlace e intérprete con diversas embajadas de líderes indígenas, con quienes, esta célebre autoridad eclesiástica del país, mantuvo reuniones en mencionado Hotel Hispano Argentino de Buenos Aires y en otras oportunidades, en la propia sede del Arzobispado. Por iniciativa de de este alto prelado, en el año 1872, entró en funciones el designado “Consejo para la Conversión de los Indígenas al Catolicismo”, con el primordial propósito de planificar y llevar a cabo misiones evangelizadoras en las zonas fronterizas, donde se hallaban asentadas las tribus de Cipriano Catriel, Raylef, Coliqueo, Melinao y Juan Calfucurá (Piedra Azul) y posteriormente su hijo, Manuel Namuncurá y padre de nuestro Ceferino Namuncurá.

La Iglesia anteriormente había intentado un acercamiento al aborigen, fue así como en enero de 1859, el Padre Guimón, asistido por los Padres Harbustán y Larrouy, bayoneses, se internaron en Azul para entrevistarse con el magnífico cacique Cipriano Catriel, manteniendo tres encuentros con este gran jefe. El primero de ellos fue halagüeño, mostrándose Catriel solícito para atender los requerimientos de los sacerdotes. En la segunda entrevista, el P. Guimón expuso los proyectos de su pretendida acción evangelizadora, expresándole: “Somos extranjeros, hemos consentido el sacrificio de abandonar nuestro país, nuestros parientes y amigos, con el solo fin de dar a conocer la verdadera religión… ¿No tendría el cacique el deseo de ser instruido en ella?”. “-¿Por lo menos negaría el permiso de enseñarla a la gente de la tribu y especialmente a los niños?”. Todo hacía prever la afirmativa respuesta del cacique, sin embargo, después de consultar al adivino y a los demás jefes, Catriel denotó su negativa. Finalmente, durante el tercer contracto, el cacique respondió de este modo: “No queremos recibirlo más en adelante, ni siquiera una vez, aunque fuera solo para satisfacción de su curiosidad”. Debido a este manifiesto y terminante rechazo demostrado por los indígenas, el misionero debió regresar a Buenos Aires, viendo totalmente frustrado su intento de acercamiento.

Catorce años mas tarde, el 25 de enero de 1874, arriba al Azul el Padre Jorge María Salvaire (lazarista) con idénticas intenciones de catequizar e impartir los sacramentos, pero esta vez contando el sacerdote y la Iglesia con la invalorable presencia intercesora del acreditado capitán Rufino Solano. Es así como debiendo internarse en la pampa, en dirección a los toldos de Namuncurá, la prudencia y la cautela de este notable sacerdote le aconsejaron la intervención de “…el capitán Rufino Solano, hombre experimentado en la vida de frontera, que en varias oportunidades y con el mismo fin había participado para Salinas Grandes, ganándose la confianza de los caciques y capitanejos, cuya lengua conocía a la perfección” (Monseñor J. G. Durán, Ops. citadas.)

Queda certificada la activa participación y la benéfica influencia ejercida por el capitán Solano, por la existencia de cordiales y afectuosas misivas dirigidas al mismo durante las tratativas: dos enviadas por el cacique Alvarito Reumay, fechadas el 15 de febrero y 13 de marzo de 1874 y una tercera remitida por el cacique Bernardo Namuncurá, el “escribano de las Pampas”, fechada el 13 de marzo de 1874. Es bien conocido que este último, Bernardo, fue el que salvó al Padre J. M. Salvaire cuando estaba a punto de ser ultimado por su hermano, el cacique Manuel Namuncurá, ambos hijos de Juan Calfucurá. (Archivo Basílica Ntra. Sra. de Luján, J. M. Salvaire, Fuente citada).

Son célebres los sucesos ocurridos en el transcurso de las mencionadas tratativas. La providencial intervención del mencionado Bernardo Namuncurá salvándole la vida al P. Salvaire, y las consiguientes promesas efectuadas a la Virgen del Luján por el Padre Salvaire, que han dado origen a la magna Basílica y a al proceso de beatificación del sacerdote, el cual se halla en trámite.
1 2 3

1) Arzobispo León Federico Aneiros y otros sacerdotes. 2) Padre Jorge María Salvaire. 3) Placa Padre Salvaire.

Fue así como el Capitán Rufino Solano trató, colaboró y le allanó el camino en la misión, casi quince años postergada, al virtuoso y venerable Padre Jorge María Salvaire, llamado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján”, logrando así la Iglesia tener un contacto mucho más frecuente y fluido con los caciques. Así lo testimonian expresivas correspondencias intercambiadas por el Cacique Manuel Namuncurá y el Arzobispo Aneiros, destacando este cacique la presencia del Capitán Solano guiando la delegación que iba a entrevistar al ilustre prelado, entre otros temas. (Capítulo “Correspondencia con los caciques”, Op. Citada, Cardenal S. L. Copello)
Fue el propio Padre Jorge María Salvaire quién, más tarde, colocó la piedra fundamental de la Gran Basílica de Nuestra Señora del Luján, el 15 de mayo de 1887, luego fue su Cura Párroco, y murió en la misma ciudad de Luján el 4 de febrero de 1899 a los 51 años de edad. Sus restos fueron depositados en la cripta situada en el crucero derecho de la Gran Basílica a los pies de la imagen de la Medalla Milagrosa, al lado del Altar Mayor, donde yacen hasta el día de hoy. Por su parte, los restos del Arzobispo Aneiros descansan en un mausoleo situado en el ala derecha de la Catedral de Buenos Aires, en la capilla consagrada a San Martín de Tours.

Por cierto, resulta una verdadera injusticia que la derruida tumba de este notable militar azuleño se halle ubicada en el rincón más apartado, abandonado y olvidado del cementerio de la ciudad de Azul, en un lugar que sin ayuda, difícilmente se la podría localizar.
Cripta del Padre Jorge María Salvaire (Luján). Mausoleo de Monseñor Aneiros (Catedral, de Bs. As.)

Por la muy meritoria labor desplegada por el Capitán Solano, junto a estas emblemáticas figuras de la Iglesia, no son pocos los historiadores religiosos que lo señalan y lo refieren en señal de reconocimiento a su valiosa colaboración; incluso en la más reciente actualidad, el destacado historiador Monseñor Dr. Juan Guillermo Durán, miembro de la Academia Nacional de la Historia y Director del Departamento de Historia de la Iglesia, de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina, en el año 2001, vino hasta la ciudad de Azul para fotografiar la tumba del Capitán Solano, publicándola a página completa en su libro “En los Toldos de Catriel y Railef” (Editorial de la Pontificia Universidad Católica Argentina, 2002). Por estas sólidas e incuestionables razones, sin dudas, se puede afirmar que el Capitán Rufino Solano sigue siendo el militar más querido y reconocido por la Iglesia.
Hace aún más valiosa y resalta su intervención, el hecho de que su figura representó el punto de inflexión entre la función del ejército y la acción de la Iglesia, cuyas posturas y principios se mostraron en aquella época, por sus disímiles naturalezas, muy a menudo enfrentadas, incompatibles y hasta inconciliables.

Para comprender y valorizar la obra del Capitán Solano, es necesario ubicarse en el difícil contexto y en el paisaje de la época y en nuestra patria. Por esos días la frontera era como pararse en la orilla del mar, no había nada más que horizonte. En ese horizonte, de manera recóndita acechaba el peligro, los indios, la muerte, la cautividad. No existían árboles ni otro obstáculo natural que interrumpiera la visión, durante las agotadoras travesías se debía pernoctar en medio de aquella inmensidad, sin nada para cobijarse, solo existía cielo, tierra y distancias. Tampoco lo había para guarecerse de las inclemencias del frío, de la lluvia, el viento o el calor. Idéntica situación se producía para el caso que hubiera que combatir ante el hábil y astuto rival.

Las marchas duraban días, semanas enteras, se debía llevar suficiente cantidad de provisiones y abundante caballada para el recambio. Los indios brotaban de la tierra como por arte de magia. El espectáculo de una toldería india es inimaginable, allí las cautivas y demás prisioneros vivían en un infierno. Si alguien lograba escapar, seguramente moría en el interminable desierto.

Salvo algunas cosas, no difería demasiado la durísima vida que se llevaba en los fortines o en los pueblos que se formaban alrededor de ellos.

A pesar del impiadoso paso del tiempo, este formidable ser es una clara demostración que cuando alguien es verdaderamente grande, jamás puede ser olvidado totalmente, porque esa grandeza es capaz de superar los mayores obstáculos, tales como la indiferencia, la frágil memoria y la ingratitud. Ello se debe a que los servicios del capitán Rufino Solano, sus conocimientos, destreza y valentía, fueron requeridos desde todos los sectores de la esfera social argentina, comenzando por desesperados familiares que le rogaban que rescatara a sus seres queridos, continuando por los altos mandos del gobierno, tanto políticos como militares, y aún como producto de la constante preocupación de la Iglesia por darle una solución a tan difícil situación.

Durante décadas, todos supieron quien era y donde estaba el “capitán salvador” y él cumplió con todos. Allí encontramos la explicación de su recuerdo: simplemente porque no se puede investigar nuestra historia sin encontrarnos de repente con su noble estampa. Aún en la actualidad, su gravitante y benéfica presencia ha sido estudiada y valorada incluso en obras de autores y universidades del exterior. Captive Women: Oblivion and Memory in Argentina. Susana Rotker, 2002, University of Minnesota, USA; Rutgers University, Wilson Center, 1977, New Jersey, USA; Ftes. Citadas).

El capitán Solano, vivió y sirvió a su querida Patria durante toda su larga, pobre y sacrificada vida de frontera, donde rara vez le llegaba un sueldo desde Buenos Aires.

Rufino era hijo del Teniente Coronel(*) del Regimiento de Patricios Don DIONISIO SOLANO (1776/1882), un valiente guerrero de las Invasiones Inglesas y de la Independencia Nacional que actuó junto al General Manuel Belgrano durante las Campañas al Paraguay y del Norte; y más tarde, fue el jefe de la caravana de familias fundadoras de la ciudad de Azul, allá por el año 1832, fue Alcalde originario(**) de ella durante más de treinta años, muriendo en esta población a la edad ciento seis años. Antonio G. del Valle, Alberto Sarramone, Ricardo Piccirilli, Enrique Udaondo, Vicente O. Cutolo, Juan G. Durán, obras citadas.- (*) Memorias del Ministerio de Guerra y Marina, Buenos Aires, República Argentina, Edición 1881, Tomo II, Anexo A, Pág. 33. (**) Archivo de la Municipalidad de Azul, año 1837 e Iglesia Catedral de Azul, Revista Biblos, Ftes. Citadas.


A menos de cinco años de la fundación de la ciudad de Azul, nació nuestro personaje (1837), viviendo en su pueblo natal hasta su muerte, ocurrida el 20 de julio de 1913. Así lo certifican su acta bautismal en la Iglesia Catedral de Azul, los Censos Nacionales de 1869 y 1895 (el primero y segundo del país) y la certificación de su defunción, asentada en registro del cementerio local.

Sepulcro del capitán Rufino Solano, cementerio de la ciudad de Azul.

Este ejemplar ser humano, que lo dio todo por sus semejantes, al cual centenares de familias le deben hoy su existencia, murió pobre, viejo y olvidado en su pueblo natal y se llamaba Don RUFINO SOLANO, capitán del ejército argentino, y su mayor orgullo fue ser, como él siempre lo decía: “un fiel servidor de la Patria”.-

Autor: Omar Horacio Alcántara

BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES UTILIZADAS

- Academia Nacional de la Historia. Congreso de Historia Argentina y Regional: Actas y Notas sobre el artículo: 1. Publicado por la Academia Nacional de la Historia. Buenos Aires, año 1971.

- Academia Nacional de la Historia. Segundo Congreso de Historia Argentina y Regional: celebrado en Comodoro Rivadavia, del 12 al 15 de enero de 1973 (Pág. 356). Publicado por Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1974.-

- Alonso de Rocha, Aurora. Archivo histórico Olavarría, Volumen 2. Editor: Municipalidad de Olavarría, 1986.-

- Aneiros Federico. Federico Aneiros: arzobispo y legislador. Volumen 29 de Colección Vidas, ideas y obras de los legisladores argentinos, Págs. 60/63. Editor: Círculo de Legisladores de la Nación Argentina, 1999.-

- Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires Dr. Ricardo Levene. Indice de la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, 1854-1882, Notas sobre el artículo: no. 5, Pág. 158. Publicado por Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires Dr. Ricardo Levene, La Plata, Provincia de Buenos Aires, año 1971.-

- Arena, José; Cortés, Julio H. y Valverde, Alberto. Ensayo histórico del partido de Olavarría. Publicado por la Municipalidad de Olavarría, 1967.-

- Azcona, Alberto E.- Guerras en las Pampas. Editorial Corregidor, Buenos Aires, año 1994.-

- Banzato, Guillermo. Editado por Ayrolo, Valentina, Wibaux, Matías. Problemas y debates del temprano Siglo XIX: Espacio, redes y poder. UNMdP, Publicado por CEHis, Facultad de Humanidades, Mar del Plata, 2005.

- Buchbinder, Pablo; Alexander Abel y Priamo, Luis. Buenos Aires Ciudad y Campaña 1860/1870. Editorial Antorchas, 2000.

- Capdevila, Rafael Darío. El nombre, el pago y la frontera de Martín Fierro. Ediciones Patria, Tapalqué (Bs. As.), 1967 / Pedro Rosas y Belgrano: el hijo del general (Pág. 63)‎, Ediciones Patria, Tapalqué (Bs. As.), 1973.-

- Carranza, Arturo. Palabras argentinas Salvajismo y sumisión: NAMUNCURÁ. Revista Caras y Caretas, Director: José Sixto Álvarez (Fray Mocho), Año I, Buenos Aires, 1898.-

- Carretero, Andrés Manuel. La propiedad de la tierra en la época de Rosas. Editorial El coloquio, Buenos aires, 1972.-

- Casá, Agustín Guillermo - House, Guillermo. Anselmo Coronel. Ediciones La Posta, Buenos Aires, 1955.

- Catálogo de documentos del Museo Histórico Nacional de la Ciudad de Buenos Aires. Publicado por el Ministerio de Educación de la Nación, Buenos Aires, año 1952.-

- Catelli, Nora y Gargatagli, Marieta. El Tabaco Que Fumaba Plinio. Escenas De La Traducción En España Y América: Relatos, Leyes Y Reflexiones Sobre Los Otros. Ediciones del Serbal S.A., Barcelona, España, 1998.-

- Clifton Goldney, Adalberto A. El Cacique Namuncurá. Último soberano de la pampa. Editorial Huemul, Buenos Aires, 1963.

- Coña, Pascual. Testimonio de un cacique mapuche. Pehuén Editores Limitada. Santiago de Chile, 3ª edición, 1984.

- Copello, Santiago Luís. Gestiones del Arzobispo Aneiros a favor de los Indios, hasta la Campaña del Desierto. Buenos Aires, 1945. Imprenta y Casa Editora “Coni”, Edición definitiva.-

- Cuadernos del Congress for Cultural Freedom (CCF), editado en Francia, ciudad de París: s.n., 1957-1965.

- Cuadrado Hernández, Guillermo. San Cipriano Catriel, cacique y mártir, en Todo es Historia, nº 106, Buenos Aires, marzo 1976.

- Cutolo, Vicente Osvaldo. Nuevo Diccionario Biográfico Argentino. Editorial Elche, Buenos Aires, 1985.

- Díaz, Benito. Juzgados de Paz de Campaña de la Provincia de Buenos Aires (1821-1854). Editor: Universidad Nacional de La Plata, La Plata, Pcia. de Buenos Aires, año 1959.-

- Durán, Juan Guillermo. El Padre Jorge María Salvaire y la familia Lazos de Villa Nueva – 1866-1875. Buenos Aires, Ediciones Paulinas, 1998. / En los Toldos de Catriel y Railef. Editorial Pontificia de la Universidad Católica Argentina, 2002. / Frontera, indios, soldados y cautivos -1780-1880. Buenos Aires, 2006. Bouquet Editores, Universidad Católica Argentina. Facultad de Teología. / De la frontera a la Villa de Luján. El gran Capellán de la Virgen Jorge María Salvaire, CM (1846-1889). Bouquet Editores, Buenos Aires, 2008.-

- Entraigas Raúl, Braun Menéndez Armando, Levene Ricardo. Historia Argentina Contemporánea 1862 - 1930. Publicado por la Academia Nacional de Historia. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1965.

- Estévez, Juan José. Pincén. Vida y leyenda, Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1991.

- Fernández de Burzaco, Hugo. Aportes Biogenealógicos para un Padrón de Habitantes del Río de la Plata, Volumen VI, año 1991, Pág. 118.

- Franco, Luis. Los grandes caciques de la Pampa. Ediciones del Candil, Buenos Aires, 1967.-

- Gálvez, Manuel. El santito de la toldería, vida de Ceferino Namuncurá.. Editorial Poblet, Buenos aires, 1947. / Biografías Completas. Emecé Editores, Buenos Aires, 1962.

- Gelly y Obes, Carlos María. Ocupación de la llanura pampeana, MCBA, Buenos Aires, 1979.

- González, Miguel Hángel. Catrie Mapú; sociedad y cultura del indigenado en Azul (Pcia. de Buenos de Aires). MONOGRAFÍAS, NÚMERO 2. Editado por el Museo Etnográfico Municipal "Dámaso Arce", Olavarría - Buenos Aires, año 1967.-

- Aborígenes del Gran Chaco: fotografías de Grete Stern, 1958-1964

- Hux, Meinrado. Caciques Huilliches y Salineros. Ediciones Marymar, Buenos Aires, año 1991. / El Indio en la Llanura del Plata. Publicado por Provincia de Buenos Aires, Dirección General de Escuelas, Archivo Histórico "Ricardo Levene", 1984.-

- Infesta de Guerci, María Elena. Aportes para el poblamiento de la Frontera del Salado. Publicado por el AHPBA, La Plata, año 1986.-

- Kalfon, Pierre. Pampa. Publicado por Editions du Seuil, Collection: Roman Fr. Hc París, Francia, abril de 2007.

- Lamas Alberto Jorge. A sable y lanza. Novela Histórica. Buenos Aires, 2007. Editorial: DUNKEN. / “… y llegó el Remington”. Novela Histórica. Buenos Aires, 1998 de FARO EDITORIAL.-

- Levillier, Roberto. Historia argentina: Planeada y dirigida. Volumen 4 de Historia Argentina, Pág. 2957. Editor: Plaza & Janés, Buenos Aires, 1968.-

- Liborio, Justo. A sangre y lanza; o, el último combate del Capitanejo Nehuén: Tragedia e infortunio de la epopeya del desierto. Ediciones Anaconda, Buenos Aires, 1969.-

- Maantieteellinen Yhdistys. Geografiska sällskapets i Finland tidskrift = Sociedad de la revista Geográfica en Finlandia, Notas sobre el artículo: 3-4. Argentina (1891-1892). Publicado por Hufvudstadbladets Tryckeri, Finland, 1891.-

- Martínez, Alvaro M. San Carlos de Bolívar: historia vieja, la fundación, aquellos primeros días. Buenos Aires, Año 1967.-

- Memorias del Ministerio de Guerra y Marina, República Argentina, Buenos Aires, Edición año 1881 y otras. (*) Memorias del Ministerio de Guerra y Marina, Buenos Aires, República Argentina, Edición 1881 (Tomo II, Anexo A, Pág. 33) / Idem: Publicado en 1872 (Artículo: v. 2, Página 133).-

- Maggiori, Ernesto. Gobernador Costa. Historias del Valle Genoa. Pág. 28. Imprenta Gráfica Editorial del Autor. Comodoro Rivadavia, año 2003.-

- Mieyaa, Pedro. El Beato Miguel Garicoïts. Fundador de los Padres Bayoneses, Buenos Aires, 1942, Historia de la Iglesia. Buenos Aires, 1942, págs. 376/79.

- Mulhal, Michael George l; Mulhall, Edward T.- Handbook of the River Plate: Comprising Buenos Ayres, the Upper Provinces, Banda Oriental, Paraguay. Vol. I. Publicado por Standard Printing Office, U.S.A., 1869.

- Nelson, Ernesto. Moral y civismo. Libro primero. Para 2º y 3º grados, Pág. 56. Edición 2º, Publicado por A. Kapelusz y cía., Buenos Aires, 1937.-

- Piccirilli. Ricardo, Francisco L. Romay y Leoncio Gianello. Diccionario Histórico Argentino. Ediciones Históricas Argentinas, Buenos Aires, año 1953.-

- Poggi, Rinaldo Alberto. Academia Nacional de la Historia. Investigaciones y ensayos, Notas del articulo 1, Nº 47, Enero / Diciembre de 1997. Buenos Aires, 1997. / Frontera sur, 1872. Número 4 de Monografías (Fundación Nuestra Historia). Editor: Fundación Nuestra Historia, 1998. -

- Porro, Vicente. Documentos poco conocidos sobre Azul, Museo Etnográfico y Archivo Histórico de Azul “Enrique Squirru”, Sección Archivo Histórico, 1ª Serie, Folleto Nº 2, ciudad de Azul, año 1962.-

- Prado y Rojas, Aurelio. Leyes y decretos promulgados en la provincia de Buenos Aires desde 1810 á 1876. Publicado por Imprenta del Mercurio, Buenos Aires, 1877.-

- Quevedo, Federico (Hijo). Caras y Caretas: El diplomático de la Pampa, una conversación con el capitán Solano. Año XV, Num. 732 (1912), Buenos Aires, Argentina, años 1998 y 1912.

- Raone, Juan Mario. Fortines del desierto: Mojones de civilización. Talleres Gráficos “Editorial Lito”, Buenos Aires, año 1969.

- Ras, Norberto. La guerra por las vacas: Más de tres siglos de una gesta olvidada. Editorial Galerna, Bs. As., año 2006.

- Reseña relativa las suertes de estancia ofrecidas en propiedad en el Partido de Azul. Imprenta de Pablo E. Goni, Buenos Aires, 1864.

- Revista Chilena de Historia y Geografía, editada por la Sociedad Chilena de Historia y Geografía, Archivo Nacional (Chile). Santiago de Chile, Impr. Universitaria, 1934.

- Revista del Instituto Nacional de Investigaciones históricas Juan Manuel de Rosas (Revista del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Nº 46, enero / marzo de 1997 y Nº 50-53 del año 1998. Escrita y publicada por el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Buenos aires, años 1997 y 1998.-

- Rojas Lagarde, Jorge Luís. El Malón de 1870 a Bahía Blanca y la Colonia de Sauce Grande. Ediciones Culturales Argentinas, 1984.

- Ronco, Bartolomé J. Revista “Biblos”, Nº 1 y otros, Azul, Argentina, año 1923.-

- Rotker, Susana. Cautivas Argentinas: A la Conquista de una Nación Blanca. Number 233, Editado por Rutgers University, 1997, U.S.A. / Captive Women: Oblivion and Memory in Argentina = "Cautivas: Olvidos y memoria en la Argentina ". Traducido por Jennifer French, 2002, Editado por University of Minnesota Press. (U.S.A.).

- Salvadores, Antonino. Olavarría y sus colonias. La Plata: Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires. Colección: Contribución a la historia de los pueblos de la provincia de Buenos Aires, 11, La Plata, 1937.-

- Salvaire, Jorge María, Hux, Meinrado. Una excursión apostólica del Padre Salvaire a Salinas Grandes según su esbozo de diario completado. Publicado por Ministerio de Cultura y Educación, Secretaria de Estado de Cultura, Ediciones Culturales Argentinas, 1980.-

- Sánchez, Justo I. Efemérides militares de la República Argentina. Pág. 104. Publicado por Talleres Gráficos del Arsenal Principal de Guerra, Buenos Aires, año 1906.-

- Santillán, Diego A. de. Gran Enciclopedia Argentina. Ediar Soc. Anón. Editores, 1961.

- Sarramone, Alberto. Historia del Antiguo Pago del Azul. Editorial Biblos, Azul, 1997. / Catriel y los Indios Pampas de Buenos Aires. Editorial Biblos, Azul, 1993.-

- Sautu Ruth, Bechis Martha. El Método biográfico: la reconstrucción de la sociedad a partir del testimonio de los actores. Editor: Editorial de Belgrano, Buenos Aires, año 1999. Procedencia del original: Universidad de Texas, U.S.A..-

- Sociedad Argentina de Antropología en Buenos Aires. Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología (T.11-13 1977-79). Editado en Buenos Aires, 1977.-

- Sociedad de Historia de Rosario. Revista de historia de Rosario. Publicado por Sociedad de Historia de Rosario, Ciudad de Rosario, Santa Fe, 1965.--

- Sociedad Hebraica Argentina. Davar: revista literaria. Publicado en 1958.-

- Sosa, Norma. Mujeres indígenas: De la Pampa y la Patagonia. Publicado por Emecé Editores, Buenos Aires, 2001.

- Stern Grete, Priamo Luis, Pérez Gollán José Antonio. Aborígenes del Gran Chaco: fotografías de Grete Stern, 1958-1964. (Página 169). Editor: Fundación Antorchas, Fundación CEPPA, José Xavier Martini. Buenos Aires, año 2005.-

- Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires. Acuerdos y sentencias dictados por la Suprema Corte de Justicia. Publicado por Establecimiento Tipográfico El Orden, La Plata, años 1881 y 1906.-

- Tanzi, Héctor José. Monseñor Aneiros, Arzobispo de Buenos Aires, y la Iglesia de su tiempo. Junta de Historia Eclesiástica Argentina, Buenos Aires, 2003. / Federico Aneiros: arzobispo y legislador. Volumen 29 de Colección Vidas, ideas y obras de los legisladores argentinos (Pág. 60). Autores Federico Aneiros, Héctor José Tanzi. Editor: Círculo de Legisladores de la Nación Argentina, 1999.-

- Tarnopolski, Samuel. Libro con Indios Pampas y conquistadores del desierto, Editorial Expansión Bibliográfica Americana, Buenos Aires, 1958.

- Udaondo, Enrique. Diccionario Biográfico Argentino. Imprenta Coni, Buenos aires, 1938. (Pág. 296, combate de campos de Solano. Pág. 1014)) / El significado de la Nomenclatura de las estaciones ferroviarias de la República Argentina (Estación El Lenguaraz). Talleres Gráficos del Ministerio de Obras Públicas, 1942.

- Valle, Antonio G. del. Recordando el Pasado. Editorial Placente y Dupuy, Azul, 1926. / Álbum Histórico - Ilustrado de la Ciudad de Azul, 1932.

- Vélez, Francisco Melchor. Ante la posteridad: Personalidad marcial del Teniente General Don Julio A. Roca. Editorial Araujo, Buenos Aires, 1938.

- Viñas, David. Indios, Ejército y frontera. Publicado por Editorial Siglo XXI, Buenos Aires, 1983.-

- Vizoso Gorostiaga, Manuel de. Diccionario y cronología histórica americana. Editorial Ayacucho, Buenos Aires, año 1947 –

- Walter, Juan Carlos. La Conquista del Desierto. Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA), Buenos aires, 1970.

- Wilhelm de Moesbach, Ernesto; Pascual Coña, Rodolfo Lenz.- Vida y costumbres de los indígenas araucanos en la segunda mitad del siglo XIX - Santiago de Chile, Imprenta Uniiversitaria, 1936.-

- Yaben, Jacinto R. Biografías argentinas y sudamericanas. Editorial Metrópolis, Buenos Aires, año1938.-

- Yunque, Álvaro. Calfucurá. La conquista de las Pampas. Editorial Claridad / Ediciones A. Zamora, Buenos aires, 1956. / Historia de los argentinos. Ediciones Ánfora, Buenos Aires, 1968.-

- Zeballos, Estanislao Severo. Callvucurá y la Dinastía de Los piedras. Editorial Hachette, Buenos Aires, 1954. / Recuerdos Argentinos. Editorial J. Peuser, Buenos Aires, 1890. / Callvucura; Paine; Relmu: Painé; Relmu. Editorial El Elefante Blanco, Buenos Aires, año 1998. / Conjuntamente con: Durán, Juan Guillermo Episodios en los territorios del sur, 1879. Publicado por El Elefante Blanco, Buenos Aires, 2004.-

- Catálogo del Archivo de la Real Audiencia y Cámara de Apelación de Buenos Aires. Escrito por Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires Dr. Ricardo Levene, Río de la Plata (Viceroyalty). Real Audiencia (Buenos Aires), Rio de la Plata (Viceroyalty). Cámara de Apelación, Río de la Plata (Viceroyalty). Cámara de Apelación. Publicado por Provincia de Buenos Aires, Ministerio de Educación, Subsecretaría de Cultura, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires "Ricardo Levene", 1974, Notas sobre el artículo: no. 4.- Página 71.-

ALGUNAS OTRAS FUENTES

- Archivo General de la Nación Argentina (A.G.N.) y Fototeca de la institución. Buenos Aires, Legajo: X-20-10-1 (Azul).

- Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires, ”Dr. Ricardo Levene”, La Plata, Pcia. de Buenos Aires.-

- Archivo de Geodesia y Catastro de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, Pcia. de Buenos Aires.-

- Museo Histórico Nacional (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina).

- Museo y Archivo Etnográfico Municipal "Dámaso Arce", Olavarría – Pcia. de Buenos Aires.-

- Archivo de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, Pcia. de Buenos Aires.-

- Museo Histórico Enrique Udaondo de Lujan, Pcia. de Buenos Aires.

- Biblioteca del Estado Mayor del Ejército Argentino, Buenos Aires.

- Museo Ricardo Güiraldes de San Antonio de Areco, Pcia. de Buenos Aires.

- Archivo Histórico del Ejército Argentino, Buenos Aires.

- Biblioteca y Archivo del Arzobispado de Buenos Aires. Legajo de Monseñor Aneiros sobre conversión de los indios.

- Museo Dr. Julio Marc de la Ciudad de Rosario, Santa Fe.

- Archivo de la Comisión de Beneficencia de la ciudad de Rosario, Pcia. de Santa Fe.

- Diario "El Nacional" (Bs. As., 14-III-1873).

- Diario “La Prensa" (Bs. As., 13- III- 1873).

- Diario La Capital (Rosario, Marzo, 1873).

- Diario El Tiempo (Azul, 09 de julio de 1964).

- Diario La Vanguardia (Barcelona, España, 2 de noviembre de 1882, Año 2, número 506).

- Archivo Basílica Nacional, Ntra. Sra. de Luján, Pcia. de Buenos Aires, Carpeta Nº 13, J. M. Salvaire.

- Iglesia Catedral “Nuestra Sra. del Rosario”, ciudad de Azul, Diócesis homónima, Pcia. de Buenos Aires.

- Hemeroteca Bartolomé J. Ronco, Ciudad de Azul, Pcia. de Buenos Aires.

- Archivo de la Municipalidad de Azul, Pcia. de Buenos Aires.

- Museo Histórico y Etnográfico “Enrique Squirru”, ciudad de Azul, Pcia. de Buenos Aires.

- Internet: www.wilsoncenter.org/topics/docs/ACF352.pdf (U.S.A.) y varias.-

--------------------------------------------

(1): “Era encargado o jefe del convoy de carretas el Teniente Solano, padre del capitán Rufino Solano (sic)”, misma obra (A. del Valle, Capítulo “Fundación de Azul”), mismo Tomo, Pág. 217.- // Por su notable trayectoria, el cofundador de Azul, DIONISIO SOLANO, fue ascendido a Tte. Coronel por el Tte. General Benjamín Victorica; dato asentado en Memorias del Ministerio de Guerra y Marina, Honorable Congreso de la Nación , República Argentina, Buenos Aires, Edición 1881, Pág. 33.-

--------------------------------------------------

PUBLICADO EN DIARIO “EL TIEMPO” DE LA CIUDAD DE AZUL DEL 08 DE NOVIEMBRE DE 2007.-

PUBLICADO EN “TODO ES HISTORIA”, Nº 487, FEBRERO DE 2008, DIRECTOR / EDITOR: DR. FÉLIX LUNA.-

PUBLICADO EN “EL FEDERAL”, Nº 205, ABRIL DE 2008, SUPLEMNTO “EL TRADICIONAL” (Nº 85). Directores: IGNACIO FILDANZA / RAÚL OSCAR FINUCCI.

-------------------------------------------------

EL CAPITÁN RUFINO SOLANO, SINGULAR PERSONAJE DE LA HISTORIA DE AZUL Y DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA.-

Hace casi un siglo, a la edad de 76 años, moría en nuestra ciudad el capitán azuleño don Rufino Solano. Este muy particular militar, recordado como “El diplomático de las pampas”, desplegó inigualables acciones en favor de la paz, la libertad y la vida en la denominada “frontera del desierto”. Como resultado de estas acciones Rufino Solano, mediante su trato proverbial con el aborigen, consiguió redimir PERSONALMENTE a centenares de mujeres, niños y otros prisioneros, de ambos bandos, impulsado siempre por un notable y especial sentimiento hacia el género, encarnado en la lacerada figura de la cautiva. Asimismo, se destacan entre sus acciones, el haber evitado sangrientos enfrentamientos mediante sus prodigiosos oficios de mediador y pacificador, pactando con los máximos caciques indígenas numerosos acuerdos de paz y de canjes de prisioneros. Realizando esta arriesgada tarea en beneficio de la población de Azul y de numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires e incluso de otras provincias aledañas. Entre otras significativas intervenciones del capitán Rufino Solano, se encuentra la de haber formado parte de los cimientes que dieron origen a las actuales ciudades de Olavarría y San Carlos de Bolívar; en el plano religioso, cumplió destacado protagonismo sirviendo de enlace en la acción evangelizadora hacia el aborigen llevada a cabo por la Iglesia de aquella época. En cumplimiento de esta última actividad, se lo vio prestando estrecha y activa colaboración al Padre Jorge María Salvaire, fundador de la Gran Basílica de Luján denominado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján” y actuando de ineludible interlocutor entre los jerarcas aborígenes y el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, en la persona del Arzobispo Dr. León Federico Aneiros, llamado “El Padre de los Indios”. Esta encomiable labor del capitán Rufino Solano fue desarrollada durante sus más de veinte años de carrera militar y continuó ejerciéndola después de su retiro hasta su muerte, ocurrida en 1913. Actualmente obra en la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires, un proyecto de ley para declararlo Ciudadano Ilustre de dicha provincia.-

Autor: Omar Alcántara

http://www.senado-ba.gov.ar/individual.aspx?tipo=1&id=1&idP=274

http://elcapitanrufinosolano.blogspot.com/ (PÁG. DE RUFINO SOLANO)

“Clic” sobre la Página web oficial para abrir

------------------------------

NOTICIA DE LA CIUDAD DE AZUL. RECONOCIMIENTO

El capitán azuleño Don Rufino Solano, conocido y valorado en la historia argentina como “El Diplomático de las Pampas” o “El Pacificador de las Pampas” o “El soldado de la Paz”, nacido en la ciudad de Azul a cinco años de su fundación, actuó en beneficio de la vida, la paz y de la libertad interviniendo estrechamente con las más altas autoridades Indígenas, Militares, Políticas, Eclesiásticas, Instituciones Privadas e incluso directamente con particulares, salvando así a miles de vidas merced a sus acuerdos de paz y de rescate y canje de prisioneros (de ambos bandos). Esta extraordinaria actividad la realizó durante más de veinte años de carrera militar continuando luego ejerciéndola hasta su muerte en su ciudad natal de Azul, Provincia de Buenos, ocurrida el 20 de julio del año 1913.

En un principio de reconocimiento y gratitud, efectuando una sabia y justa revisión histórica de nuestros orígenes y de nuestro pasado, se ha dictado la siguiente disposición:

TRATADO Y APROBADO POR UNANIMIDAD EN EL

CONCEJO DELIBERANTE DEL PARTIDO DE AZUL

Sanciona con fuerza de Ley la Siguiente.

Articulo 1º: Desígnese con el nombre de Capitán Don Rufino Solano "El pacificador de las Pampas" al pasaje catastral 1141 del Barrio CESUAR I.

Articulo 2º: Procédase, a través del área correspondiente del Departamento Ejecutivo, a la realización de cartelería y señalización adecuada a lo indicado en el Articulo 1º.

Articulo 3º: La reseña histórica de la vida y obra del Capitán Don Rufino Solano, forma parte de la presente como Anexo 1 y los testimonios, cartas, artículos periodísticos y bibliografía se agregan al Expediente de referencia junto con archivo digitalizado.

Articulo 4º: COMUNÍQUESE al Depto. Ejecutivo

DADA en al sala de Sesiones del Concejo Deliberante del Partido de Azul a los catorce días del mes de diciembre de dos mil nueve.

OMAR ALCANTARA
gracias a Omar por compartir. Justamente ayer fui a la casa de una Señora y tenía un altar con la Virgen de Luján y hoy me levanto y encuentro este hermoso mail.
Qué bella es la Virgen!!!! Tiene siempre formas de integrarnos a todos a un solo cuerpo de fe y amor.

"la fe mueve montañas"
Una Royal Kandy Cruzada
de fe y amor
por un mundo mejor
(por los que estuvieron, por los que estamos... y por los que vendrán)
SA´10

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

UNESCO

UNESCO
www.unesco.org

SAN JOSÉ OBRERO

SAN JOSÉ OBRERO

JUAN PABLO II

JUAN PABLO II

JUAN PABLO II

Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.

JUAN PABLO II EN ARGENTINA

Visitas de Juan Pablo II a la Argentina
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.

SAN ANTONIO DE PADUA

SAN ANTONIO DE PADUA
www.paduaweb.com.ar

SAN CAYETANO

SAN CAYETANO
Santuario de San Cayetano | +54 11 4641-0583 o +54 11 4641-1572 | Cuzco 150 | Buenos Aires | Argentina | santuario@sancayetano.org.ar.

ORACIÓN A SAN CAYETANO

Oración a San Cayetano Glorioso San Cayetano, Tú pasaste por la vida viendo a Cristo en los hermanos, especialmente a los más necesitados, y experimentaste la asistencia providencial de Dios. Ayúdanos a construir una sociedad en la que todos participemos con nuestro trabajo y podamos reencontrar los valores que nos fueron arrebatados: la solidaridad, el respeto, el bien común, la honestidad y la alegría.

LA HERMOSA VIRGEN DE LOURDES

LA HERMOSA VIRGEN DE LOURDES
www.lourdes-france.org / www.mariavirgen.com.ar

MILAGROS NATURALES DE DIOS, SABILA / ALOE VERA

MILAGROS NATURALES DE DIOS, SABILA / ALOE VERA
Buscar en Internet la Receta del sacerdote franciscano para la cura del cáncer, para la diabetes. También está la planta: YACÓN. (EN ESTE BLOG HAY UN ARTÍCULO) También está el Método Bates para el ASTIGMATISMO- MIOPÍA - ESTRAVÍO DE VISTA) EL DLM (DRENÁJE LINFÁNTICO MANUAL PARA ACTIVAR ÓRGANOS Y CONDUCTOS DEL CUERPO.

SAN PANTALEON

SAN PANTALEON
www.sagradoweb.com

VIRGEN MARÍA

VIRGEN MARÍA

VIRGEN DE SCHOENSTATT

VIRGEN DE SCHOENSTATT
www.schoenstatt-mty.org

SAN BENITO

SAN BENITO

SAN BENITO

SAN BENITO
www.sbenito.org.ar

MEDALLA DE SAN BENITO

MEDALLA DE SAN BENITO

Inmaculada María

Inmaculada María
www.corazones.org/maria/.../inmaculada_conc.htm

Virgen de Fátima

Virgen de Fátima
www.fatimaentanti.com.ar

Virgen de la Medalla Milagrosa

Virgen de la Medalla Milagrosa
www.cruzadadelrosario.org.ar/.../his-medalla.htm

Virgen de Guadalupe

Virgen de Guadalupe
www.virgendeguadalupe.org.mx

VIRGEN DE SALTA

VIRGEN DE SALTA
www.lavirgendesalta.com

VIRGEN DE SALTA

VIRGEN DE SALTA
Señora del Sol

Santa Ana, madre de la Virgen María

Santa Ana, madre de la Virgen María
www.angeldelaguarda.com.ar/santa_ana.htm

Virgen de la Sonrisa

Virgen de la Sonrisa
www.virgendelasonrisa.org.ar

María Auxiliadora

María Auxiliadora
www.auxiliadora.com.ar

Santa Teresita

Santa Teresita
www.sta-teresita.com.ar/

Virgen de Itatí

Virgen de Itatí
www.virgendeitati.org

Santa Josefina B.

Santa Josefina B.
www.corazones.org/santos/josefina_bakhita.htm

SAN JORGE

SAN JORGE
www.altaresvirtuales.com/sanjorge.htm

SANTA RITA - De los casos imposibles.

SANTA RITA - De los casos imposibles.
www.sagradoweb.com/santos/rita/index.htm -

FRASE

A los hombres fuertes les pasa lo que a los barriletes; se elevan cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso.
JOSE INGENIEROS

Los tiempos de Dios son distintos a los tiempos humanos.

Los tiempos de Dios son distintos a los tiempos humanos.
TIEMPOS DIVINOS

SAN EXPEDITO

SAN EXPEDITO
www.expeditosan.com.ar/

VIRGEN DESATANUDOS

VIRGEN DESATANUDOS
virgendesatanudos.soytudevoto.com.ar/
"EL TIEMPO QUE SE PIERDE POR ALGUIEN,
ES TIEMPO QUE SE GANA PARA LA ETERNIDAD"
"EL QUE PIERDA SU VIDA LA GANARÁ,
PERO AQUEL QUE LA GUARDE PARA SÍ, LA PERDERÁ"