El otro día estaba con mi amiga Vanesa y hablábamos sobre los dones espirituales, los dones que Dios nos dio. A veces uno no sabe cómo desarollarlos o manejarlos... A veces uno desconoce de esos dones...
Yo siempre intento que todo lo que me haya dado Dios pueda usarlo de la mejor manera. No para triunfar yo sino para servir mejor a mi Dios, al mundo, al prójimo. Ser realmente sierva y útil en la construcción de vidas, historias, de mejores cosas...
Así que Vane, siempre como uan gran hermana, me encontro esto que les voy a dejar y me parece interesante compartirlos con ustedes.
Recordemos siempre que todo lo que tenemos o somos es bueno llevarlo a la máxima expresión de lo divino obrando no para uno mismo sino para el bien común.
Sólo así tendremos un universo alegre, lleno de esperanza, con más amor y felicidad
Leer con atención y prudencia:
Estudio Sobre Los Dones Espirituales
(1 Corintios 12:1)
INTRODUCCION: La ignorancia no es ninguna bendición. ¿Quién necesita saber acerca de los dones espirituales? Usted necesita saber:
1.- Si es cristiano.
2.- Si cree que Jesús es su Salvador y quiere amarle y servirle de la mejor manera.
3.- Si quiere que su iglesia sea sana, atractiva y muestre el amor de Dios a la comunidad.
La iglesia de Corinto, a la que Pablo escribía estas palabras, estaba en verdadera necesidad de instrucción sobre los dones espirituales. En esta iglesia estaban sucediendo cosas sorprendentes por medio del E.S. Pero en una era de éxtasis y entusiasmo, puede haber una excitación histérica, autoengaño y errores fatales (junto a hechos verdaderos) y por eso Pablo dedica tres (3) capítulos para hablar sobre las verdaderas manifestaciones del E.S.
En 1Cor.12:3 encontramos dos frases que eran, prácticamente, dos gritos de guerra:
1.- ¡MALDITO SEA JESUS! (ανατημα = anatema)
Había cuatro formas en que podía surgir esta frase:
1.1.- POR LOS JUDIOS: En sus oraciones maldecían a un hereje, y Jesús pudo estar en esa lista de herejes. Pablo sabía que el Señor había sido crucificado y escribió Gálatas 3:13. Entonces no sería raro que los judíos maldijeran al “hereje” que los cristianos adoraban.
1.2.- LOS PROSELITOS: (eran gentiles convertidos al judaísmo). Si a alguno de ellos les simpatizaba el cristianismo, los hacían maldecir a Cristo antes de abrazar el judaísmo.
1.3.- EN TIEMPOS DE PERSECUCIÓN: Los cristianos eran obligados a maldecir al Señor (Hechos 26:11).
1.4.- EN UN EXTASIS: Existía la posibilidad que, aún dentro de la iglesia, alguien gritara: “¡Maldito sea Jesús!”. En esa atmósfera histérica podía suceder cualquier cosa y decir que era obra del E.S.
2.- ¡JESUS ES EL SEÑOR! (Ιησους εστιν ο Κυριος = iesús estín jo kúrios)
La palabra griega “Kurios” era el título que se daba al “César”. Los enemigos del cristianismo exigían a éstos que dijeran: “César es el Señor”; pero como los cristianos se rehusaban eran asesinados vilmente, pues para ellos había sólo un “Señor”: Jesús. Una persona puede llamar a Jesús “Señor” solamente cuando el E.S. lo capacita para ello (1Cor.12:3b).
PROPOSICION: Ahora pasaremos a contestar algunas preguntas con respecto a los dones espirituales, antes de definirlos uno por uno.
1.- ¿QUE ES UN DON ESPIRITUAL?
Es un atributo especial que el Espíritu Santo da a cada miembro del Cuerpo de Cristo, según la gracia de Dios, para usarlo dentro del contexto de Su Cuerpo.
La palabra “don espiritual” proviene de dos palabras griegas: ″χαρισμα πνευματικϖν″ (carisma pneumaticón - Rom.1:11). “Carisma” proviene de otra palabra griega: ″καρις″, (caris) que significa “gracia”. Un don espiritual es un regalo que Dios da a sus hijos, según el E.S. quiere y reparte (1Cor.12:11; 1Ped.4:10).
2.- ¿CUAL ES EL PROPOSITO DE LOS DONES ESPIRITUALES? (Efesios 4:12)
2.1.- PERFECCIONAR A LOS SANTOS (v.12a):
Perfeccionar = καταρτισμος (catartimós) = equipar.
Ministerio = διακονιας (diaconías) = servicio.
La idea es que Cristo ha constituido en la iglesia diferentes ministerios para equipar a los cristianos para un trabajo, cuyo objetivo es edificar el Cuerpo de Cristo.
2.2.- EDIFICAR EL CUERPO DE CRISTO (v.12b):
Edificar = οικοδομην (oikódomen) = es el progreso que se ve al levantar un edificio.
Es importante la edificación, ya que Pablo la menciona varias veces (Romanos 14:19;15:2; 1Cor.14:3,12,26)
2.3.- EL TERCER PROPOSITO SE DIVIDE EN TRES PARTES (v.13):
2.3.1.- Llegar a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios (Fil.3:8,10; Col.2:2,3)
2.3.2.- Llegar a la estatura de un varón perfecto (“τελειος“ = (teléios - maduro)
2.3.3.- Llegar a la estatura de la plenitud de Cristo (Romanos 8:29; Gálatas 2:20;4:19)
3.- ¿CUALES SON LOS DONES ESPIRITUALES?
3.1.- Romanos 12:6-8,13: menciona los siguientes:
- Profecía - Exhortación - Misericordia
- Servicio - Dar (Repartir) - Hospitalidad
- Enseñanza - Liderazgo (Presidir)
3.2.- 1 Corintios 12:8-10,28: añade (no repito los de Romanos):
- Sabiduría - Lenguas - Conocimiento (Ciencia)
- Interpretación - Fe - Apóstol
- Sanidades - Ayuda - Milagros
- Administración - Discernimiento de espíritus
3.3.- Efesios 4:11: agrega (no repito los anteriores):
- Evangelista - Pastor
3.4.- En otros pasajes encontramos:
- Celibato (1 Corintios 7:9)
- Pobreza voluntaria (1 Corintios 13:3a)
- Martirio (1 Corintios 13:3b)
- Intercesión (Santiago 5:17,18)
- Exorcismo (Hechos 16:16-18)
4.- DEFINICION, EXPLICACION Y EJEMPLOS DE LOS DONES ESPIRITUALES
4.1.- PALABRA DE SABIDURIA: (λογος σοϕιας = logos sofías)
Es la capacidad para saber cómo manejar una situación dada. La persona que tiene el don de sabiduría, sabe cómo llegar al fondo de un problema rápidamente. Ejm.: Hch.6:2-4;15:19-21;1Rey.3:16-28
4.2.- PALABRA DE CONOCIMIENTO: (λογος γνωσεος = logos gnóseos)
Tener conocimiento (ciencia) es percibir, comprender las cosas. Es un don que trae iluminación sobrenatural. El conocimiento comprende discernimiento. Por medio del don de ciencia (conocimiento) se adquiere la información, el descubrimiento de la verdad. Ejemplos: Hch.5:1-11; Jn.4:16-19; 2Rey.5:15,16,19-27; 2Sam.12:1-4.
4.3.- FE: (πιστις = pístis)
La fe, como un don, es diferente a la fe que salva y a la fe que es fruto del E.S. Es la facultad especial de confiar en Dios, aun en circunstancias cuando todo parece estar en contra de uno. Es la capacidad de aferrarse a Dios en oración, rogando durante años por la conversión de algún ser amado. Es la confianza de haber percibido la voluntad de Dios que lo capacita a uno para actuar como si el hecho hubiese ocurrido ya. Ejms.: 1Rey.18:30-46; Heb.11.
NOTA: Es obvio el por qué este don es mencionado junto con los de sanidad y hacer milagros. Uno no puede sanar en el nombre de Jesús o echar fuera demonios, si no ejerce una fe profunda en Dios.
4.4.- DONES DE SANIDADES: (χαρισματα ιαματων = carísmata jiámaton)
Es la capacidad que Dios da para servir como intermediarios humanos, a través de los cuales, El se complace en curar la enfermedad y restaurar la salud, aparte del uso de los medios naturales. En el griego, como en la traducción al español, “dones de sanidades” está en plural, por eso algunos consideran que esto significa que existe una variedad de formas de este don. Por ejem.: Felipe sanaba cojos y paralíticos (Hch.8:7). La persona con el don de sanidad no puede manipular a Dios. No tiene el poder de vaciar los hospitales, a menos que Dios decida hacerlo por medio de ellos. A veces la enfermedad es parte del plan de Dios y El la permite (2Cor.12:7-9; 1Tim.5:23; 2Tim.4:20; Hch.19:11,12). Si no hay fe la curación no ocurre (Mateo 17:14-20)
4.5.- HACER MILAGROS: (ποιϖν δυναμις = poión dúnamis)
“Milagros” es el plural de la palabra “poder”. Significa: “Hecho de poder grandioso, sobrenatural, que van más allá de lo que un hombre puede hacer”. Es la suspensión sobrenatural de una ley natural. Ejm.: Jos.10:12-14; 2Rey.6:1-7; Hch.8:39;9:40;13:9-11; 16:16-18;28:3-5.
4.6.- PROFECIA: (πρϕητης = profetés)
Como la palabra “profecía” se usa hoy, generalmente, para señalar la predicción del futuro, es difícil para algunos comprender que el uso bíblico de la palabra incluye el presente también. Profeta es “el que habla en lugar de otro, el que declara”. En el N.T. se habla de un profeta llamado Agabo (Hch.11:27,28;21:10,11)
La Biblia enseña que el profeta:
- Habla para los incrédulos (1Cor.14:24,25)
- Habla para los creyentes (1Cor.14:22)
El propósito de este don está escrito en 1 Corintios 14:3,4
4.7.- DISCERNIMIENTO DE ESPIRITUS: (διακρισεις = diakríseis)
Es la capacidad que Dios da para saber con certeza si ciertas clases de conducta (que se dicen ser procedentes de Dios) son en realidad divinas, humanas o satánicas.
Puede operar en varios niveles:
4.7.1.- es la habilidad de conocer que actos que parecen buenos, son en realidad la obra de Satanás.
4.7.2.- es discernir cuándo una persona hace algo por motivos piadosos o carnales.*
4.7.3.- es la habilidad sobrenatural de distinguir la verdad del error, aun cuando los motivos parecen rectos.*
* Estos dos últimos implican una especie de juicio muy delicado y deben ir acompañados de una medida extra del fruto del Espíritu Santo si han de ser de ayuda para el Cuerpo (Gálatas 6:1)
La palabra griega “diakríseis” significa “juzgar a través de”. Este don sigue al de profecía y algunos creen que es usado para saber cuándo es verdadero el profeta.
A la luz de pasajes como 1Jn.4:1; 1Tim.4:1; 1Tes.5:20,21; vemos la necesidad de este don para desenmascarar al falso profeta y combatir sus enseñanzas (Hch.5:3;8:20-23;13:8-12;16:16-18)
4.8.- DIVERSOS GENEROS DE LENGUAS: (γλωσας = glosas)
Es la capacidad especial dada por Dios a CIERTOS MIEMBROS del Cuerpo de Cristo para:
- Hablar un idioma que nunca han aprendido.
- Recibir y comunicar un mensaje inmediato de Dios a Su pueblo, por medio de una declaración divinamente ungida, en un lenguaje que nunca han aprendido.
La primera variedad del don de lenguas la denominan los estudiosos “lenguas privadas”. Estas NO tienen interpretación y NO DEBEN SER USADAS EN LA IGLESIA (1Cor.14:28). La segunda variedad la denominan “lenguas públicas” y se pueden ejercer en la iglesia SI HAY UN INTERPRETE (1Cor.14:28). Algunos creen que TODOS deben hablar en leguas, pero el Apóstol Pablo escribió en 1 Corintios 12:28-30:
“Y a unos puso Dios en la iglesia primeramente apóstoles, luego profetas,
lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan,
los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿SON
TODOS apóstoles? ¿SON TODOS profetas? ¿TODOS maestros? ¿HACEN TODOS milagros?
¿TIENEN TODOS dones de sanidad? ¿HABLAN TODOS LENGUAS?...”
La respuesta que el Apóstol espera de estas preguntas es NEGATIVA, pues, en el idioma griego, las preguntas comienzan con la partícula negativa griega “μη“ (me = no), si dichas preguntas comenzaran con la otra partícula negativa griega “ου“ (u = no), el Apóstol esperara una respuesta afirmativa.
4.9.- INTERPRETACION DE LENGUAS: (ερμηνευω γλωσας = jermeneúo glósas)
Es la capacidad de dar a conocer, en el lenguaje vernáculo, el mensaje de aquel que habla en lenguas.
4.10.- APOSTOL (Misionero): (αποστολος = apóstolos)
El “apóstol” es uno que ha sido comisionado o “enviado” con una misión específica. Su ministerio consiste en trabajos misioneros. Necesitamos “apóstoles” que abran campos nuevos y funden iglesias donde no las haya; porque esa era la misión de los antiguos apóstoles. Ejm.: Hch.14:14-26; Rom.16:7; 1Cor.15:5-9; 2Cor.8:23; Fil.2:25. La Biblia nos enseña que también hay “falsos apóstoles” (2Cor.11:13; Apoc.2:2)
4.11.- MAESTROS (ENSEÑANZA): (διδασκαλος = didáskalos)
Es la capacidad especial que Dios da a ciertos miembros del Cuerpo de Cristo para comunicar información, de tal manera que otros aprendan. Algunos enseñan por medio de la predicación, otros por la música y otros con dramas. La enseñanza implica una ocupación regular y tiempo dedicado al estudio y a la preparación. Ser maestro es una gran responsabilidad (Sant.3:1). Algunos ejemplos: Hch.13:1;15:35; 18:26; Col.3:15; 2Tim.2:2. La Biblia nos enseña también que hay “falsos maestros” (Mateo 15:14; 2 Pedro 2:1-3)
4.12.- AYUDAS (αντιλημψεις (antilémpseis) = agarrar por el otro lado)
Es el don que capacita a los cristianos para prestar ayuda a cualquier persona que lo necesite. El uso de este don posibilita a que miles de cristianos colaboren en la promoción del Reino de Dios, en tareas como: Aconsejar, orar, manejar la parte administrativa de la iglesia, testificar, etc. Puede significar: prepararle el alimento a un vecino enfermo o compartir lo que tenemos con alguien que lo necesite. El plural indica una variedad de acciones de ayuda. Ejm: Hch.6:1-7;20:35; Fil.2:25
4.13.- LOS QUE ADMINISTRAN: (κυβερνησεις = kubernéseis)
Es la capacidad que Dios da para entender claramente los objetivos de la iglesia, diseñar y ejecutar planes específicos para alcanzar esos objetivos. La palabra griega “kuberneseis” se aplicaba al que guiaba la embarcación (el timonel) y la hacía llegar a su destino sin problemas. Se puede traducir también como “gobernar” o “presidir”. Ejm.: 1Tes.5:12; 1Tim.3:4,5,12;5:17
4.14.- EVANGELISTAS: (ευαγγελλιον (evangélion = anunciar buenas nuevas)
Un evangelista es un cristiano que está dirigido y capacitado por el E.S., para darse continuamente a la proclamación pública y/o personal del evangelio, con el fin de que la gente entregue su vida a Jesús (Hch.11:20,21;21:8; 2Tim.4:5)
La Biblia dice también que cada cristiano es un testigo, tenga o no el don de evangelista, por lo tanto, debe estar preparado para comunicar su fe con los infieles y llevarlos a Cristo cuando se presente la oportunidad para ello (Hch.1:8; Mat.28:19,20; Mar.16:15)
4.15.- PASTORES: (ποιμηνης = poiménes)
Es la habilidad especial que Dios da para asumir la responsabilidad personal de un grupo de creyentes para su bienestar espiritual. El pastor es la persona responsable de:
4.15.1.- Alimentar (Jn.10:9; 1Cor.3:2)
4.15.2.- Dirigir (Sal.23:3b; Jn.10:3,4)
4.15.3.- Proteger (Sal.23:4; Jn.10:11-15)
4.15.4.- Restaurar (Sal.23:3a; Eze.34:4)
4.16.- DAR: (μεταδιδους = metadídus)
Es la capacidad que Dios concede a algunos cristianos para contribuir con liberalidad y alegría, con sus recursos materiales para la obra de Dios. No hay duda que todo cristiano tiene que dar parte de sus ingresos a Dios. De acuerdo con la Biblia, cada persona debe establecer sus planes para las ofrendas, y darlas con alegría (1Cor.16:2; 2Cor.9:7). Este deber no tiene excepciones. Los ricos deben dar y también los pobres; los recién casados (con apuros económicos) y los matrimonios maduros (que están sólidos económicamente). Los nuevos convertidos deben aprender a dar al ir creciendo en la fe.
¿Cuánto deben dar los creyentes? Al leer la Biblia, llegamos a la conclusión de que el diezmo es el mínimo que debemos dar (Lev.27:30,31) La palabra “diezmo”, en el hebreo es “ma’esar” y significa “desde diez” (en el griego la palabra es
“αποδεδοκα“ (apodédoka) y también significa “desde diez”). Es interesante destacar que la raíz “diezmo”, en hebreo, proviene de otras dos palabras “ma’as y ‘asar”, que significan “hacerse rico”; y esto concuerda con las palabras de Jesús en Mateo 6:19,20.
El que da menos del 10%, está jugando con una forma de estafa. Y no podemos engañar a Dios (Mal.3:8-10; Gál.6:7; Luc.6:38; 2Cor.9:6). Los cristianos que tienen el don de dar no se preguntan “¿Cuánto podré darle al Señor?”, sino “¿Con cuánto de lo que Dios me ha dado me voy a quedar?”. Pablo menciona a los cristianos de Macedonia que dieron a pesar de su profunda pobreza (2Cor.8:1-5). Ejm.: Hch.4:34-37; 2Cor.9:8; Efe.4:28; Mar.12:41-44
4.17.- MARTIRIO: (μαρτυς = mártus)
Lo encontramos en 1 Corintios 13:3; es una actitud hacia el sufrimiento y la muerte excepcional. Es la capacidad que Dios ha dado a algunos para aceptar el sufrimiento por su fe, y aun la muerte, sin dejar de mostrar una actitud gozosa y de victoria , que glorifica a Dios. Cuando la muerte es inminente, aunque haya posibilidades de escape, la persona con el don del martirio, preferirá sufrir y/o morir. Ejm.: Hch.7:60; 20:24; Heb.11:35-38
4.18.- SERVICIO: (διακονιας (diaconías) = ministerios)
Esta palabra tiene el sentido de “función”, “oficio”, “servicio”. Aquí entran los dones llamados “ministeriales”, tales como: apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro, que se mencionan en Efesios 4:11. Algunos ejm.: Hch.1:17; 20:24; 21:19; 1Tim.1:12
El don de ayuda va dirigido más específicamente a una persona, pero el don de servicio hacia un grupo (aquí radica la diferencia entre estos dos dones)
4.19.- EXHORTACION: (παρακλεσις)
La palabra significa “uno llamado al lado para ayudar”. Es la capacidad especial que Dios ha dado a algunos para que ministren palabras de confortación, consuelo, ánimo y consejo a otros miembros del Cuerpo de Cristo, con el propósito de ayudarlos. Este don se puede manifestar de dos maneras:
4.19.1.- Por medio de la predicación o la enseñanza.
4.19.2.- Persona a persona.
El ejemplo más destacado es el de Bernabé (Hch.4:36). Hasta su nombre nos describe su carácter (Bernabé = “hijo de consolación”). Fue él quien tomó bajo su cuidado a Pablo cuando los otros apóstoles dudaban de su conversión (Hch.9:26,27). Fue él quien vio el potencial de Juan Marcos, y lo recogió cuando Pablo lo había rechazado (Hch.15:36-39). Si no hubiera sido por haber tenido Bernabé este don, no tuviéramos la mitad de los libros del N.T., puesto que Pablo escribió 13 cartas y Juan Marcos un evangelio. La Biblia también nos enseña que tenemos el deber de cuidarnos los unos a los otros (Hebreos 3:13; 10:25)
4.20.- HACER MISERICORDIA: (ελεειν = eleéin)
Aparece en Romanos 12:8. Es la capacidad especial que Dios concede para sentir simpatía y compasión por los individuos, cristianos o no, que sufren física, mental o emocionalmente, y transforman esta compasión en actos (hechos con alegría) que reflejan el amor de Cristo y alivian los sufrimientos.
Es la traducción del verbo griego “eleein”, que se puede traducir como: “compadecerse de otro”, “socorrer a uno que está afligido o que busca ayuda”, “mostrar bondad”.
Como cristianos tenemos la obligación de ser misericordiosos y hacer el bien a todos (Mat.18:33;25:41-45; Gál.6:10; Luc.10:29-37; Heb.13:3). Pero hay algunos creyentes que están dotados de un grado especial de sensibilidad en cuanto al sufrimiento ajeno y un impulso para dar ayuda práctica. Ejm.: Hch.9:36,39. Este don se debe ejercitar con alegría (Romanos 12:8)
4.21.- HOSPITALIDAD: (ϕιλοξενοι = filoxénoi)
Aparece en 1 Pedro 4:9. La palabra griega “filoxénoi” está compuesta de dos palabras: “Filos” = “amor” y “xenos” = “extraños”. “Hospedar” significa “amar a los extraños”. Es la capacidad especial que Dios da a algunos creyentes para proveer casa abierta y cariñosa bienvenida a aquellos que necesitan comida y alojamiento, movidos por el amor. Muchos cristianos abrían las puertas de sus casas para hospedar a los predicadores itinerantes (Hch.21:16; 3Jn.5-8; Rom.12:13). Algunos, sin saberlo, hospedaron “ángeles” (Hebreos 13:2).
4.22.- EXORCISMO: (εκβαλουσιν δαιμονια = ekbalúsin daimónia)
Aunque este don no aparece con esta palabra, se puede notar en la Biblia que sí era usado. El don de exorcismo es la capacidad especial que Dios ha dado a ciertos miembros del Cuerpo de Cristo para echar demonios y/o espíritus malos.
El don funciona con el de discernimiento, porque si no veríamos demonios en todas las cosas. Aquellos que echan demonios de todo lo que se mueve, ponen en peligro a los miembros débiles del Cuerpo de Cristo. Los que tienen este don deben usarlo con precaución, después de orar y ayunar, por medio del poder del E.S. Ejm.: Hch.16:16-18;19:11-16; Mateo 17:18; Marcos 16:17)
4.23.- CELIBATO: (εγκρατευονται = egkrateúontai)
Es la capacidad especial que Dios da para permanecer soltero(a) y no sufrir tentaciones sexuales; los cristianos con este don se sienten gozosos. Si Ud. es soltero(a) y desea casarse, no tiene este don; pero si no desea hacerlo y no tiene estas tentaciones ¡ALEGRESE! ha descubierto uno de sus dones espirituales.
Hay religiones que exigen de sus líderes que sean célibes, sin tener este don y, lamentablemente, fracasan. Los hombres y mujeres con este don tienen enormes ventajas, por ejemplo, pueden servir mejor al Señor (1 Corintios 7:32-34)
4.24.- INTERCESIÓN
Algunos cristianos tienen la habilidad especial de poder orar por largos períodos de tiempo, de un modo regular, y ver respuestas frecuentes y específicas a sus oraciones. Póngase a orar por una hora seguida y verá lo difícil que es. Pero hay muchos cristianos que tienen este don y para ellos no es fatigoso. Esto no quiere decir que como no tenemos el don no vamos a orar (1Tes.5:17; Luc.18:1). Ejemplo: Santiago 5:17,18.
5.- COMO RECONOCER NUESTROS DONES ESPIRITUALES:
No hay ningún capítulo en la Biblia que trate sobre descubrir los dones espirituales. En ninguna parte dice Pedro, Pablo o Santiago: “Y ahora, hermanos, sigan estos pasos para descubrir sus dones espirituales”. Pero esto no es un obstáculo para establecer procedimientos prácticos para conocer y hacer la voluntad
de Dios (tampoco hay un capítulo en la Biblia que nos diga cómo formar una Escuela Dominical)
Antes de mencionar los pasos para descubrir sus dones espirituales hay cuatro requisitos que deben caracterizar su vida; si uno de ellos es puesto de lado, será imposible descubrir sus dones:
a.- DEBE SER CRISTIANO: Porque los dones espirituales son dados solamente a los miembros del Cuerpo de Cristo.
b.- DEBE CREER QUE EXISTEN LOS DONES ESPIRITUALES: Dios nos ha dado por lo menos un don espiritual (2 Timoteo 1:6).
c.- DEBE ESTAR DISPUESTO A TRABAJAR: Debemos asegurarnos que estamos dispuestos a hacer uso del don que Dios nos haya dado para la gloria y honra de Su nombre.
d.- DEBEMOS ORAR: Antes, durante y después del proceso de los pasos para descubrir sus dones tiene que orar (Santiago 1:5). Pida al Señor Su dirección a lo largo de los pasos que vamos a enumerar. El Señor quiere que Ud. descubra sus dones, sin duda que le dará toda la ayuda que necesite.
Cumplidos estos prerrequisitos, estamos listos para enumerar los pasos para descubrir sus dones espirituales:
5.1.- CONOCER SOBRE LOS DONES:
Hay cinco formas para realizar este primer paso:
5.1.1.- Estudie la Biblia para conocer los dones y los ejemplos que haya de cómo se manifiestan.
5.1.2.- Aprenda cuál es la posición de su iglesia en cuanto a los dones.
5.1.3.- Lea todo lo que pueda sobre los dones espirituales.
5.1.4.- Converse con personas que tengan dones y lo hayan descubierto.
5.1.5.- Hable (o testifique) de cómo está usando sus dones, con el fin de estimular a otros a descubrirlos y usarlos también.
5.2.- EXPERIMENTE CON LOS QUE CREE TENER:
Por ejemplo, Ud. no sabrá nunca que tiene talento para escribir poesía si nunca lo intenta. Hay dones que no se prestan a experimentos, el de martirio o exorcismo, pero no es así con la mayoría Puede comenzar mirando las necesidades a su alrededor y vea si puede hacer algo sobre ellas. Esté disponible para cualquier tarea que se le pueda pedir (y hágala bajo oración). Si se da cuenta que no tiene algún don táchelo de su lista.
5.3.- EXAMINE SUS SENTIMIENTOS:
Dios entiende nuestros sentimientos perfectamente. El sabe que si nos gusta una tarea que estamos haciendo, la haremos mejor que si no nos gustara. Así que parte del plan de Dios es darnos un don espiritual que haga juego con nuestros sentimientos, de tal manera que, al usarlos, disfrutemos. Es por eso que Dios se reserva el asignarnos los dones (Rom.12:3; 1Cor.12:11; 1Ped.4:10). Lo normal es que el cristiano se sienta bien en el trabajo que hace, porque ha descubierto que es el don espiritual que Dios le ha dado.
5.4.- EVALUE SU EFICACIA:
Como los dones tienen un propósito, es adecuado esperar que den resultado. Si Ud. experimenta con un don y encuentra que lo que espera no sucede, es probable que haya descubierto uno de los dones que Dios no le ha dado. Cuando los verdaderos dones están operando, lo que debe suceder sucede.
5.5.- ESPERAR LA CONFIRMACION DEL CUERPO:
Este es el paso 5 en orden, pero en muchos aspectos es el más importante de todos. Si Ud. cree que tiene un don espiritual y está tratando de ejercerlo, pero nadie en su iglesia cree que lo tiene, probablemente no lo tiene. Si Ud. está experimentando con aconsejar y después de cierto tiempo se da cuenta que nadie le busca para que le aconseje, tiene buenas razones para dudar de que posee este don espiritual.
Los dones son dados para ser usados en el contexto del Cuerpo. Es necesario, pues, que otros miembros del Cuerpo digan la palabra final para confirmar su don.
CONCLUSION: Con humildad y agradecimiento, aceptemos el don que Dios nos haya dado y usémoslo al máximo de nuestras posibilidades.
vanesa alessandroni.
BIENVENIDOS A ESTA VENTANA DE ESPERANZA Y OPTIMISMO PARA LA VIDA. NO SÓLO VAS A CREER EN DIOS... VAS A QUERER FORMAR PARTE DE ESTA ALIANZA PARA DESCUBRIR LA VERDADERA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE TU EXISTENCIA. Aquí hay: Homilías, Testimonios de Fe, Relatos e historias, Propuestas para ayudarnos comprometidos con la palabra de Dios por un mundo mejor. "Cuando 2 o más personas se unen en Dios, las tristezas disminuyen y las alegrías se multiplican" AÑO 2011
lunes, 22 de marzo de 2010
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JUAN PABLO II
Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
JUAN PABLO II EN ARGENTINA
Visitas de Juan Pablo II a la Argentina
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
SAN CAYETANO
Santuario de San Cayetano | +54 11 4641-0583 o +54 11 4641-1572 | Cuzco 150 | Buenos Aires | Argentina | santuario@sancayetano.org.ar.
ORACIÓN A SAN CAYETANO
Oración a San Cayetano Glorioso San Cayetano, Tú pasaste por la vida viendo a Cristo en los hermanos, especialmente a los más necesitados, y experimentaste la asistencia providencial de Dios. Ayúdanos a construir una sociedad en la que todos participemos con nuestro trabajo y podamos reencontrar los valores que nos fueron arrebatados: la solidaridad, el respeto, el bien común, la honestidad y la alegría.
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