Vivir entre vislumbres eternas
Esta divulgadora espiritual argentina –maestra de Reiki y Chi-Kung- es también una avezada canalizadora que frecuenta y vislumbra diversos Seres de Luz. En la presente entrevista, detalla experiencias, vicisitudes, alegrías: en fin, las cimas y simas de su desarrollo espiritual.
Carmelo Urso: Graciela, muchas gracias por tu apertura y tu confianza. Para los lectores y lectoras que no sepan en qué consiste la experiencia espiritual de la canalización, ¿podrías describir tu vivencia personal de este proceso? ¿Necesitas efectuar algún rito preestablecido para llevarla a cabo o te acontece de manera espontánea? Por lo que has vivido, ¿podrías decir que cualquiera puede canalizar o se necesitan facultades especiales para ello?
Graciela Dattoli: Desde muy chica sentía y veía las Energías. Muchas veces recibía información sobre algo que en lo cotidiano me preguntaba, y sentía en mi cabeza la respuesta como si estuviese leyendo un libro. El proceso era tan natural, que a esa edad pensaba que todos lo experimentaban. Con los años comencé a ser más reservada en los comentarios, y me pasaba muchos momentos a solas, dibujando, conversando y hasta a veces jugando con los Elementales y Energías Angélicas. En otros momentos, cantaba en lenguas, y me encantaba. ¡Sonaba muy lindo!
Hoy en día, sigue siendo espontáneo mi contacto. Pregunto muchas cosas en voz alta; soy observadora de lo que me rodea, y voy más allá de lo aprendido convencionalmente. Me gusta la ciencia, y cuando estoy viendo algo, y hago una pregunta en voz alta, siempre recibo una respuesta que escribo para no olvidar. ¡Me "encanta hacer eso"! De esa manera, he recibido información sobre cómo construir ciertos aparatos de sanación. A diario trabajo con mi Ser, pero cuando me siento "atascada", pregunto. He llegado, con grabador en mano, hacer las preguntas de la misma manera que hacen las personas que vienen a buscar mensaje, y luego cuando las escucho una y otra vez, me apoya muchísimo, dándome claridad al proceso que estoy pasando. Hay también ocasiones en que se me presenta un Ser de Luz, diciéndome primero el nombre para que lo pueda identificar y me habla, en lenguas (Irdin, o idioma Universal). Esto explica el porqué en mi página hay tantos mensajes variados.
Antes de atender a alguien o antes de dictar algún Taller o Seminario, medito para centrar mi energía. Métodos hay muchos, cada uno tiene que elegir con el que más se sienta cómodo.
Todos los Seres Humanos formamos parte del Universo y estamos capacitados a interactuar con las distintas dimensiones; de hecho lo hacemos sin tomar conciencia de ello. Nuestro cerebro funciona como una antena y el Universo bulle de vida. De lo primero que se toma conciencia es de aquello que se llama "intuición", y no es otra cosa que canalizar nuestro propio Ser, nuestro Guía.
Yo te diría que la preparación es el "ir adentro"; los estímulos externos, el experimentar sólo lo cotidiano, nos aleja. El Ser Humano es Esencia y Materia: es por ello que si durante el día no se toma unos minutos, para sentir algo tan simple como la respiración, calmar los pensamientos, hablar en voz alta con el Ser Interno y con la Divinidad, sólo se seguirá forzando una forma de vida con insatisfacciones. El Ser que se reconoce a sí Mismo, es el que Ama y entiende al otro, porque primero lo sintió en Sí. Y a partir de allí se entra en sincronía con el Universo, y se puede sentir con total claridad que no estamos solos. Es más, cada ser humano, lo sepa o no, está acompañado de su Guía y sus Ángeles, que forman parte del mismo Ser.
A partir de ese punto se puede comenzar a escuchar (canalizar). Hoy en día, hay muchos que canalizan a su Ser Interno, y como los humanos necesitamos poner rótulos, se nombra a esa Energía de alguna manera. Otros ya han venido con la tarea de canalizar para que se conozca –a través del canal- lo que muchos Seres de Luz quieren que se sepa, en apoyo al aprendizaje y evolución del Ser Humano.
Carmelo Urso: En lo particular, ¿a quiénes llamas Seres de Luz? ¿Son personalidades que fluyen en dimensiones distintas a la nuestra o estados subjetivos de consciencia que experimenta el canalizador? ¿Cómo y cuándo sabes que la información que te facilitan es fiable?
Graciela Dattoli: Llamo Seres de Luz a todas aquellas Energías que están y estuvieron en apoyo a la humanidad y al Planeta. Algunas son pura energía; se perciben sólo como Luz, muy intensa y con colores que las identifican, otras veces tienen formas. Muchos de los que están en apoyo desde dentro y fuera de la Tierra, tienen forma humana. ¡La Energía de Jesús y María es hermosa en toda su expresión, y genera muchísima paz! La Energía Angélica es pura Luz, (por cierto, no tiene alitas).
Una afirmación que pronuncio a diario es: "Yo soy un Ser de Luz, y me conecto con todos aquellos Seres de Luz, que quieran a través mío dar su mensaje". Ya aquí estoy dando la información de que sólo Luz, estoy dispuesta a recibir. Y la señal es que cuando llega la información, me invade un Amor, una paz, y una alegría que me reafirman que no hay nada negativo. Recuerdo que en una oportunidad, comencé a recibir información catastrófica, dándome lugares y los hechos de lo que iba a ocurrir. No era un Ser de oscuridad: simplemente, solía dar esos mensajes. Le agradecí, pero le informé que ese tipo de mensajes no eran los que yo acostumbraba a pedir. No aportaba a mi crecimiento Interno y me sentí incomoda. Allí te marca tu corazón, tu sentir que es positivo o no para el proceso evolutivo. De nada sirve predecir el futuro, cuando éste puede cambiar con nuestro libre albedrío.
Muchas veces, recibo información, relacionada con la ciencia o la biología. Lo primero que hago es buscar qué se ha descubierto sobre el tema en páginas web científicas. Lo cómico es que cuando dudo de algo, se ocupan de mostrármelo tangiblemente, o a través de alguien que me comenta del tema, o de una señal, que me lleva a decir, “¿por qué desconfió?”. Como humanos siempre dudamos; un día, Auden (mi Guía Espiritual), me dijo que la duda aleja al Ser de Sí mismo.
Carmelo Urso: Ciertas doctrinas espirituales niegan la existencia del Mal, ya que si Dios es el Bien absoluto nada dañino podría derivarse de Él. En tal contexto, el Mal consistiría en un estado de percepción, enteramente fabricado por nuestra consciencia, enfrascada en la tarea (imposible e ilusoria) de separarse del Uno infinito. ¿Compartes esta visión de Dios o en lo personal te ha tocado lidiar con Seres de las Tinieblas? ¿Alguna entidad no fiable ha intentado colarse en tus canalizaciones? Y si esto le pasara a alguien novato en este tipo de esta vivencia espiritual, ¿qué le recomendarías que hiciera?
Graciela Dattoli: Te voy a contestar en base a mi experiencia, la conexión con el Amor de la Gran Energía Creadora, no importa que nombre le pongas, me eleva a una vibración de Luz, a un sentimiento Grandioso de Alegría, paz, Amor. En todos estos años, siempre sentí en mis contactos el respeto, la dulzura, claridad, Pensamientos Elevados. Tan sutilmente y con gran cuidado de mi persona, me han explicado mis equivocaciones humanas, hasta en mis peores momentos; la presencia de las Energías han hecho vibrar mis células en un Amor de tal magnitud, que lloro de alegría y agradecimiento.
El miedo, es una vibración tan densa, que sólo provoca oscuridad, soledad, desasosiego, alimentando la otra polaridad de la existencia.
Nadie es novato; nacemos en la Luz, sólo que con los años nos olvidamos quienes somos, o de donde partimos. Por eso siento que es tan importante para cualquiera de nosotros reconocer nuestra identidad; sólo el ejercicio diario, de meditar nos llena con Amor, Paz y Armonía. ¿Acaso, naturalmente no buscamos sentirnos bien? Hay libre albedrío, para que cada uno elija como se quiere sentir.
Carmelo Urso: Algunos canalizadores trabajan con una sola entidad; en tu caso, laboras con varias: Padre Pío, Kutumi, Auhim, Euclides de Orión, entre otros. ¿Cómo explicas esta variedad de fuentes? ¿El canalizador es elegido por uno o varios seres interdimensionales para fungir como vehículo de su mensaje o tiene libre albedrío para canalizar a la entidad o entidades de su preferencia?
Graciela Dattoli: Somos Seres Interdimensionales; las dimensiones interactúan con la nuestra cuando las sintonizas; de ellas captas información, como el dial de tu radio. Por supuesto que este procedimiento no todos lo experimentan de esta manera. Algunos canalizadores se sienten afines a una determinada Energía, pero eso no impide que sea la única que puedan canalizar.
Cuando estoy en mis meditaciones, o en determinada vibración, de más está decirte que llevo mi intención elevada, comienzo a sentir la presencia de alguna determinada Energía. Otras veces surge de manera espontánea.
Quizás los ejemplos sean más claros.
En mi primera ida a Aurora, centro Energético ubicado en Salto, Uruguay, la noche anterior al viaje, estaba preparando la cena y sentí a mi lado una presencia, alta, con barba blanca, una túnica marrón, con cordón en la cintura, y comencé a cantar en latín; era maravilloso lo que sentía de las palabras, y me dice: "Soy el Padre Pío: harán un viaje en Paz y Armonía".
Te aclaro que, primero, no hacía traducción literaria de las palabras: latín no sé, y luego, hasta ese momento, desconocía que en el lugar al que iba había un altar del Padre Pio.
Sabes, en nuestro Universo, hay mucho más de lo que podemos llegar a imaginar, uno forma parte de Él. Nadie te digita si no lo permitís. Los Seres de Luz buscan seres canales, para que se sepa la más genuina de las verdades para apoyar nuestra evolución –tanto la del planeta como el equilibrio Universal.
Carmelo Urso: ¿Quién es Auden? ¿Cuándo y cómo llegó a tu vida? ¿Cómo describirías su energía?
Graciela Dattoli: Auden es mi Guía. Si bien desde muy chica había estado recibiendo información, fue cuando estaba dando clases de Chi-Kung, que se paraba delante mío un Pleyadiano, Abul, y me apoyada diciéndome qué movimiento necesitaba cada persona en ese momento y qué parte de su cuerpo estaba afectada. También en ocasiones me trasmitía algún ejercicio para realizar. A partir de esa experiencia comencé a pedir respuestas a mis Ángeles.
Y es que de la noche a la mañana me había visto dando clases de Chi-Kung y Reiki. Mis estudios habían sido –inicialmente- de Biología, y de Martillera y en esa época estaba trabajando en una inmobiliaria. Necesitaba respuestas sobre aquella tarea que había "surgido" repentinamente. Además, me comenzaron a llamar de otros establecimientos para dictar las clases; ¡no entendía! Sin embargo, me dejé llevar por esto nuevo que surgía, y me dediqué en cuerpo y alma a ello.
Un día se manifestó una Energía de una Luz inmensa (Kryon) y sentí claro: “Conéctate con tu Guía”. Pedí en voz alta esa conexión; durante la misma semana, al llegar a casa de una amiga, lo primero que me dijo al abrirme la puerta es que se había conectado con su Guía a través de una canalizadora. Cuando la voy a ver, recibo en el mensaje el nombre de Auden como mi Guía. Y allí, Auden y Aloma, otro Ser Guía, me explican que estaba en esa tarea, porque era lo que venía haciendo desde vidas anteriores y en ésta continuaba esa labor con las personas que llegaban a mí. ¡Lo único que me quedó decir fue “acepto”!
Desde entonces, comparto mi vida con Auden, un Ser de conexión, de muchísimo Amor, y sobre todo, de mucha paciencia conmigo, jijiji. Auden me ha acompañado durante muchas vidas y me lleva dentro de su energía, para que pueda ir haciendo aperturas en mi propia evolución, apoyando mi experiencia de vida, y la experiencia de las personas que vienen a consulta. ¡Doy gracias por poder experimentar esto!
Carmelo Urso: En un texto en el que canalizas a la Virgen, ella nos insta a no verla como un ente superior a nosotros; por el contrario, nos invita a dialogar de igual a igual con ella. ¿Qué impacto tuvo en tu Vida esta experiencia? Y, por lo que te ha tocado vivir, ¿se puede dialogar de igual a igual con Dios?
Graciela Dattoli: Debemos reconocer nuestra propia Divinidad para que Jesús y María puedan manifestarse a través nuestro. La Virgen formó parte de la humanidad consagrándose a través del Amor, y quiere que reconozcamos eso, para que el vínculo sea directo con su Esencia. Su vibración es la de la más Pura Luz.
Lo que entendí con el mensaje es que si seguimos tan separados de lo Divino, ¿como nos podrán apoyar los Seres de Luz? Se deposita en ellos los pedidos, pero está en nosotros el resolverlos. Al ser Energías de tan alta frecuencia, nos acompañan ni bien establecemos la conexión. Trascendamos nuestros viejos conceptos, tantos limitantes rótulos, tantos temores y podremos sentir la Unicidad.
Dios es mucho MÁS de lo que nos han mostrado y nos muestran. Cuando nos liberamos del temor a Dios, que nos fue inculcado, sentimos Su Amor y el dialógo fluye. ¡Y Cómo !
¿Por qué no lo intentan?
Carmelo Urso: En otro de tus mensajes, hablas de la muerte en estos términos: “La muerte es sólo el desprendimiento de materia. Cuando un ser desencarna se libera de todo aquello que no le permite seguir viendo y sintiendo, porque no se ha dado la fuerza para unir su materia a su esencia y decide ver los aprendizajes desde otro plano mas sutil.” ¿Qué tienes que decirle a los lectores y lectoras que le temen a la muerte?
Graciela Dattoli: El Ser es eterno. La fisicalidad es el traje que nos ponemos para estar en este planeta. En la muerte se vuelve a ser Energía. Del otro lado del velo hay una fiesta. Sí, hay todo un festejo cuando pasamos al "otro lado."
Basándome siempre en mis experiencias, cuento esto porque siento que podrá ayudar a muchos que temen a la muerte o a la pérdida de un ser querido.
En una oportunidad, ofrecía una sesión de Reiki a una enferma terminal; de pronto, la percibí entrar en un Túnel de Luz. Era como un gran pasillo en el que a cada lado había una columna de Ángeles, cantando las más bellas canciones. ¡Se sentía tanta alegría! Al fondo del Túnel vi la imagen de la Virgen María vestida de blanco; detrás de ella, había un grupo de Seres que sentí como de la familia, los cuales ya habían desencarnado anteriormente. Entonces, el alma de la señora me dijo: "Decile a mi hija que ya estoy bien y que me están esperando". Abrí los ojos emocionada por la experiencia y la hija que estaba al costado de la cama me miró y me dijo: "¿Viste a la Virgen?"
A las dos horas murió, la señora trascendió este plano en paz.
Sin hacer apología de la muerte, sepan que los que nos dejan están en la Luz, porque son Luz y vuelven a ese estado.
Con respecto a esa señora, días después recibimos de ella un mensaje de agradecimiento por haberla ayudado a desencarnar, y por esparcir sus cenizas en la naturaleza, en este caso, el mar. Y nos dejó encomendado que dijéramos: "No es necesario deteriorar el cuerpo físico para desencarnar. Liberen el miedo a la muerte".
El regalo más hermoso que le pueden dar a cualquier persona que esté por morir, es ayudarlo a cruzar al otro lado del velo, ya sea a través de la oración, Reiki, una meditación, lo que tú quieras. Y pasado el momento emocional del duelo, alegrarse por ese ser que está de regreso al "Hogar".
Carmelo Urso: En una de tus canalizaciones, Auden, tu guía, emite las siguientes consideraciones sobre la culpa: “La culpa es algo inexistente, generado por la humanidad para poder gobernar sobre el libre albedrío de los otros. De esta manera, el Ser, no encontrando respuesta para una situación determinada, genera culpa en lugar de dilucidar el porque de cada experiencia que vive”. ¿Cómo has hecho para atenuar o disipar la culpa en tu vida? ¿Qué le recomiendas al lector o lectora cuya existencia cotidiana transcurre abrumada por la culpa?
Graciela Dattoli: En mi vida, cuando me ocurren situaciones que no me agradan, pasado el primer momento de enojo, y cuando comienzo a comprender qué me mostraba dicha situación, trato de no juzgar, no juzgarme. Pregunto a mi Yo Superior: "¿Qué debo saber con respecto a esto que me ocurrió o que me está ocurriendo?".
Si sigue el enojo, uso HoOponopono, ("Lo siento y te Amo, lo siento y me Amo"), técnica hawaiana, implementada por el Dr. Ihaleaka Hew Len.
Porque ese Ser que me está mostrando algo, se cruzó en mi camino, precisamente porque necesitaba yo experimentar eso. Las casualidades no existen.
Estamos muy acostumbrados a no hacernos cargo de nuestros problemas; de allí el mensaje:
"De esta manera, el Ser, no encontrando respuesta para una situación determinada, genera culpa en lugar de dilucidar el porque de cada experiencia que vive. "
Carmelo Urso: En uno de tus mensajes, leemos que el Alma es la fuerza generadora del Ser. ¿Cuál es entonces la fuerza generadora del miedo, la culpa y el odio –lo opuesto al Amor, al Ser? ¿Es una fuerza real o es una ilusión de fuerza?
Graciela Dattoli: Cuando un Ser genera miedo, es porque no ha podido enfrentar su propia verdad, no se conecta con lo positivo, no cultiva la armonía y la paz.
Muchas veces, el miedo nos conduce al conocimiento de Si Mismo. porque esto lo lleva derecho a resolver su propio plan, y allí se experimentará la conexión con la seguridad, dejando el sentimiento de miedo que no es otra cosa que dar fuerzas a lo negativo, para no realizar determinada acción.
Generamos miedo a lo que no conocemos y esto nos lleva sólo a desvalorizarnos. Las personas con miedo se paralizan, y pueden ser manipuladas con facilidad.
Los Seres Humanos tenemos dos sentimientos básicos que se nos manifiestan a diario: el miedo y el amor. Cuando nos conectamos con el miedo, estamos apartados de nuestra divinidad.
¡Hay un ejercicio que leí de las canalizaciones de Kryon que me encanto! Cuando aparece la sensación de miedo digamos:
"Miedo, te reconozco, pero te sientas en el asiento de atrás, porque ahora manejo Yo."
Con esto estás tomando el control desde lo Divino que sos. En la medida que se está conectado con la propia revalorización, el miedo desaparece.
Carmelo Urso: Compartes, junto a otras personas, la experiencia de frecuentar las Ciudades Intraterrenas. ¿En qué consisten? Para acceder a estas urbes metafísicas, ¿se precisa llegar a un portal o lugar determinado? ¿O se puede ingresar a ellas a base de intuición, sin importar el punto geográfico donde uno se encuentre?
Graciela Dattoli: Estos viajes que realizamos, están dados más que nada por un llamado. Hasta ahora, las personas que me han acompañado, tienen una preparación previa. Estas ciudades están en otra dimensión, si bien muchas de ellas son físicas. No se puede llegar allí por simple curiosidad o turismo.
Lo que suele suceder es que estando en el lugar, nuestros Hermanos Intraterrenos, nos vayan guiando hacia lo que necesitamos saber.
Aquel que sienta el deseo de ir hacia los lugares energéticos de estos centros intraterrenos, puede hacerlo, viajando hasta la zona que ya es conocida y percibir la energía del lugar, haciendo meditaciones en los mismos.
Si bien hay portales y accesos físicos, estos se encuentran en otra frecuencia vibratoria. También puedes pedir ser llevado en sueños. No siempre serás consciente del recuerdo, pero tu Ser Interno conservará la información de esta experiencia.
Carmelo Urso: Hoy día, funges como monitora de varios seminarios y talleres. Explícale a los lectores de Iberoamérica en qué consisten tales actividades; dónde las dictas; a través de qué vía pueden contactarte, etc.
Graciela Dattoli: Los seminarios, talleres y meditaciones canalizadas en vivo, las realizo principalmente en Mar del Plata, Argentina, donde resido. Suelo viajar, cuando así lo solicitan, a otras ciudades del país y países limítrofes. Me pueden conectar a través de mi sitio : www.auden.com.ar
Carmelo Urso: Hace algunos días, en una encuesta, le hice a los lectores esta misma pregunta que ahora te formulo: “¿Qué es para ti Dios?”.
Graciela Dattoli: Es una Gran Energía Creadora, que crea y sigue creando. Su cualidad es el Amor. Cuando una partícula sale de esa Fuente, es para reconocer a toda la creación, autogenerarse en sí misma y volver a la Fuente. Por la información recibida a través de Auden, ese recorrido los hace el Ser en 9 mil millones de nuestros años.
Mi conexión con Dios, es sentir "El Todo" que Es. Yo lo siento a través del Amor.
BIENVENIDOS A ESTA VENTANA DE ESPERANZA Y OPTIMISMO PARA LA VIDA. NO SÓLO VAS A CREER EN DIOS... VAS A QUERER FORMAR PARTE DE ESTA ALIANZA PARA DESCUBRIR LA VERDADERA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE TU EXISTENCIA. Aquí hay: Homilías, Testimonios de Fe, Relatos e historias, Propuestas para ayudarnos comprometidos con la palabra de Dios por un mundo mejor. "Cuando 2 o más personas se unen en Dios, las tristezas disminuyen y las alegrías se multiplican" AÑO 2011
jueves, 18 de marzo de 2010
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JUAN PABLO II
Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
JUAN PABLO II EN ARGENTINA
Visitas de Juan Pablo II a la Argentina
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
SAN CAYETANO
Santuario de San Cayetano | +54 11 4641-0583 o +54 11 4641-1572 | Cuzco 150 | Buenos Aires | Argentina | santuario@sancayetano.org.ar.
ORACIÓN A SAN CAYETANO
Oración a San Cayetano Glorioso San Cayetano, Tú pasaste por la vida viendo a Cristo en los hermanos, especialmente a los más necesitados, y experimentaste la asistencia providencial de Dios. Ayúdanos a construir una sociedad en la que todos participemos con nuestro trabajo y podamos reencontrar los valores que nos fueron arrebatados: la solidaridad, el respeto, el bien común, la honestidad y la alegría.
MILAGROS NATURALES DE DIOS, SABILA / ALOE VERA
Buscar en Internet la Receta del sacerdote franciscano para la cura del cáncer, para la diabetes. También está la planta: YACÓN. (EN ESTE BLOG HAY UN ARTÍCULO) También está el Método Bates para el ASTIGMATISMO- MIOPÍA - ESTRAVÍO DE VISTA) EL DLM (DRENÁJE LINFÁNTICO MANUAL PARA ACTIVAR ÓRGANOS Y CONDUCTOS DEL CUERPO.
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