Hola , como estan todos... Que hermoso dia el de hoy, hermoso para disfrutar el sol, asi sea caminando si es que las obligaciones por ahi, no te permiten sentarte a tomar unos mates en el parque o leer un libro bajo el sol. En mi caso un largo dia de trabajo, primero en el aeropuerto y despues en casa intentando resolver pendientes, trabajando y produciendo para el local, acompañando a mi hija con las obligaciones del colegio. En fin, aunque me moria de ganas de tomar unos mates bajo el sol, decidi aprocechar a mi regreso del aeropuerto para caminar en lugar de tomarme un colectivo y disfrutar del dia mientras cruzaba el parque independencia, observando a esa gente que aprobecho para compartir el sol junto a sus amigos, a esos papas junto a sus hijos, y a todos los que salieron a correr, a caminar o a pasear a un fiel amigo , como el perro. Estaba ideal para sacar fotos registrando lo maravilloso de la simplicidad, de lo que nos regala Dios gratuitamente todos los dias.
Hoy quiero compartir con ustedes, en esta madrugada que elijo porque me hace bien , tan solo para compartir este espacio en el blog y parte de mi tiempo aquellas circunstancias y situaciones que Dios me pone en el camino y no por casualidad.
Hoy , por los preparativos de la comunión de mi hija tuve la reunion de catequesis familiar en el colegio y sinceramente para la mayoria de las mamás ha sido un gran esfuerzo organizarse para tener un tiempo despues de una joranada de trabajo. Reunirse desde las 19.30 hasta casi las 22 hs, con las demas cosas pendientes que quedaban por hacer , no?.
Pero, debo decir que ha valido la pena, que Dios acomodo las piezas y nada fue casual. Muchas mamás , antes de llegar ya veniamos deseando que fuera rápido y hablabamos de lo que hicimos en el dia, de como nos organizamos para poder ir y de lo que aun nos quedaba por hacer.Ya reunidos , las catequistas nos recibieron con un cafe y unas masitas para hacer que la reunion fuera más familiar , sintiendonos un poco mas cómodos y logrando distendernos de lo que cada una traía de "ese afuera" lleno de obligaciones y preocupaciones.
Las catequistas comenzaron hablandonos de lo importante que era y lo que significaba la comunion para nuestros hijos, pero más aún de como compartir y acompañarlos para ser parte de este paso tan importante y de permitirnos a nosotros mismos darle entrada a jesus a nuestras vidas. Una vida que a veces llegamos a vivirla tan mecánicamente que no nos damos cuenta que sin querer dejamos de disfrutarla como Dios nos enseña.
Como vivir con Fe a pesar de los golpes , de las adversidades, de los sufrimientos. Como fortalecerse para no desfallecer, para no perder la Fe y servir a los demás siendo ejemplo para nuestros hijos que en definitiva son los que construiran un futuro , un mundo ,que deseamos sea mejor para todos.Hablamos sobre la paradoja de la cruz , ¿porque sufrir para obtener la felicidad?
En el mismo lugar donde se condenaba, se castigaba, se sufria el mayor dolor mediante un gran calvario hasta llegar a ser clavado en la cruz, en ese mismo lugar Jesus "nos salvo" , nos limpio de los pecados , nos dio la vida y con su imenso amor misericordioso obtuvo lo que más anhelaba , estar con Dios. La cruz es fuente de salvacion.
Si Jesus sufrio tanto por amor a nosotros , porque no llevar esa cruz por amor a él. Lo que para nosotros es un calvario, noes mas que la preparacion para encontrarnos cara a cara con Dios.
En medio de esta reflexion vimos un hermoso video basado en una cancion del Padre Eduardo Meana. Aca les dejo la letra y si quieren ver el video.
Si quieres, te acompaño en el camino,
y en el camino vamos conversando.
Y al conversar, tus hombros se descargan;
descargas, pues tu peso voy llevando.
Pues pesa el peso de tu desencanto
y es tu resignación aún más pesada.
Pero te sostendré, pues ya sostuve
la cruz de toda cruz en mis espaldas.
Me duele que te alejes de los tuyos,
y el creciente dolor de tu aislamiento;
pues toda mi pasión es ver reunidos
a los hijos de Dios que andan dispersos.
Yo sé que ya no crees en nuestro sueño.
Buscas seguridad retrocediendo.
Pero hasta en dirección equivocada
lo mío es ir contigo, compañero.
Si quieres, te acompaño en el camino
Si quieres, hoy me quedare contigo.
Escucha profecías, peregrino,
No seas testigo de desesperanza.
Es hora que levantes la cabeza
Y, aunque anochece, alientes la confianza.
Pues es posible ver de otra manera
La trama que se te hizo tan confusa.
¿no ves el hilo de oro de la pascua
Que rediseña todo lo que cruza?
¿no ves que desde dentro de las muertes
La muerte fue implotada y ya no mata?
Y se revela el nombre de la vida:
Y el nudo que te ataba te desata.
Partir juntos el pan en nuestra mesa
Descifra quiénes somos y seremos.
La Pascua nos irrumpe, amor de amores,
Lo más vivo venciendo lo más muerto.
Si quieres...
Por fin sabrás quién soy, sabrás quién eres,
Mientras despiertas del antiguo sueño:
Y entenderás que es fiel a sus promesas
El Dios que prometió ser compañero.
Y de la historia mía y de la tuya
Ya no te escaparás, ni tendrás miedo.
Verás la historia como historia abierta
Y la esperanza arder su ardor sereno.
Y sentirás nostalgia de tu gente.
Y querrás compartir tu aliento nuevo.
Sin más demora, ponte ya en camino.
Sin más demora, ponte en medio de ellos.
Y brillará en tu fe de caminante
Mi nombre y mi misterio de “camino"
Y de mi fiel estar-acompañando
Tu amor de acompañante será el signo.
Si quieres...
Si quieres, te acompaño en el camino
http://www.youtube.com/watch?v=E2jfGh34D8c
Luego de algunas lagrimas asomandose en casi todas las mamás, hablo un teólogo que mas alla de sus estudios el dijo que de nada le sirven esos estudios porque a dios lo único que va a importarle llegado el momento es a cuantos amo.
Hizo mension de Thomas Merton quien decía :¿Saben quienes son los santos?
Los que llegaron a ser ellos mismos.
Y ni lerda ni perezosa ya estube buscando bibliografia de Thomas Merton y encontre algunas reflexiones:
Tengo un gran, aunque confuso, afecto por los autores de la Biblia. Me siento casi más cerca de ellos que de ningún otro escritor que haya conocido”.
“Nosotros somos perfectos cuando encontramos a Dios o, mejor dicho, cuando Dios toma posesión de nosotros. Y, en cierto sentido, desde el momento en que le buscamos, Él ya nos ha encontrado. Y desde el momento en que Él nos ha encontrado, todo lo bendecido por Su voluntad se vuelve espiritual, incluso cuando sea algo material…”
“Seguir a Cristo: Esto es la vida espiritual y el camino de perfección”.
“Debería ser más valientemente auténtico, esto es lo que necesito, y resultaría sorprendente en mí. Creo incluso que mi vocación lo requiere. Sería necesidad de dar a la locura por Dios un lugar predominante en nuestro sumamente serio y demente mundo. Quizá sea la respuesta más válida, sino la única respuesta”.
“Lo que importa no es la espiritualidad ni la religión ni la perfección ni el éxito o el fracaso en esto o aquello, sino simplemente Dios y la libertad en Su espíritu”.
“Mi ser entero es un acto de agradecimiento”.
“En la escritura existen por doquier puertas y ventanas abiertas a la mismísima eternidad”.
“A la contemplación se llega por la fe, no por la geografía; la buscas y la encuentras ahondando en la escritura, no cruzando los mares”.
“Qué desastre edificar la vida contemplativa sobre la negación de la comunicación… El silencio es nuestra vida, pero un silencio que sea comunión y mejor comunicación que las palabras”.
“La lectura espiritual nos pone en contacto no sólo con palabras, con ideas, sino con la realidad, con Dios. Buscar a Dios es buscar la realidad. Y esto debe ser más que un vuelo de imágenes a ideas. La vida interior no es meramente lo que no es exterior”.
“No hace ningún bien utilizar grandes palabras para hablar de Cristo. Dado que yo parezco incapaz de hablar de Él en el lenguaje de un niño, he llegado al punto de apenas poder hablar de él en absoluto. Todas mis palabras me avergüenzan. Esta es la razón de que esté cada vez más agradecido al Oficio y los salmos. Su alabanza de Dios es perfecta, y Dios me los da para articularlos como más propios de mí que cualquier otro idioma que pudiera inventar”.
“Nuestra gloria y nuestra esperanza es que somos el cuerpo de Cristo. Cristo nos ama y nos desposa como Su propia carne. Estemos contentos, estemos contentos. Somos el Cuerpo de Cristo. Le hemos encontrado, Él nos ha encontrado. Estamos en Él, Él está en nosotros. No hay más que buscar excepto la profundización de esta vida que ya poseemos. Estemos contentos”.
Despues de un testimonio de fe , vimos un video con la cancion de la Hermana Glenda "ahi tienes a tu madre"
Aca les dejo ell link para que lo vean
http://www.youtube.com/watch?v=8Al5sUuWxr4&feature=related
(Jesus al ver a su madre
al pie de la cruz
y a su lado al discipulo amado
le dice a su madre
mujer, ahi tienes a tu hijo
luego voltea al discipulo
y le dice ahi tienes a tu madre)
si se acaba el vino en tu vida hoy
ahi tienes a tu madre
si solo hay tinajas pero no hay amor
ahi tienes a tu madre
si estas buscando acercarte a Dios
ahi tienes a tu madre
ahi tienes a tu madre
coro
ahi tienes a tu madre (4)
si no sabes como hacer una oracion
ahi tienes a tu madre
si la cruz te pesa para caminar
ahi tienes a tu madre
si no hay pentecostes en tu corazon
ahi tienes a tu madre
ahi tienes a tu madre
coro
si estas padeciendo una enfermedad
ahi tienes a tu madre
si esta pidiendo fuerte a la hora del dolor
ahi tienes a tu madre
si te encuentras sumido en desesperacion
ahi tienes a tu madre
ahi tienes a tu madre
coro
Hoy ha sido una bendicion reunirnos , casi todas las mamás lloramos , con un silencio donde se sentia la presencia de Dios pude verse que grande es nuestra necesidad de él y cuantas veces por seguir el ritmo de la vida no nos damos cuenta de que nos acompaña siempre , de que nunca nos abandona y que siempre nos esta esperando, porque hoy para muchos ha sido un llamado de Dios.
Puedo asegurarles que no salimos de la misma manera que entramos y eso tampoco es casual. Y seguramente , todas volvimos de otra manera.
Salimos del salon un grupo de varias mamás junto a las nenas que se habian quedado jugando en el patio y preguntaban porque habiamos llorado.
Cuatro mamás seguimos caminando con las nenas, hablando de lo que cada una habia experimentado. Dos llamaron a sus maridos , porque ya era tarde, habia que cocinar y hacer otras cosas. Los maridos preocupados... y las mamis que querian seguir compartiendo esa charla...
Despues buscamos de reirnos, mientras nos despediamos y seguramente cada una de nosotras nos llevamos parte de la otra. Que maravilloso es cuando podemos compartir.
Espero les halla servido de algo , esto es apenas una parte de lo vivido.
Mi deseo es , que compartamos nuestra vida , que dejemos entrar a Dios a nuestras familias que tanta falta le hace , que Dios nos inunde con su amor para ser capaces de no perder nunca la fe ante las adversidades , que lo vivamos cotidianamente, perdonando y perdonandonos . Porque Dios siempre nos da otra oportunidad, para mejorar, para convertirnos, para crecer en su amor y su bondad.
Que la gracia de Dios inunde todos nuestros hogares.
Ahora si , les dejo un texto acerca de la paradoja de la cruz....
La gran paradoja de la cruz
«A otros salvó; a sí mismo no se puede salvar» (Mt. 27:42)
La cruz, en el correr de los siglos, se ha convertido en símbolo del cristianismo, signo honroso que inspira respeto y reverencia. Pero no siempre es vista como símbolo del acontecimiento más grandioso registrado en la historia humana. Con motivo de la Semana Santa, la cruz vuelve a ser actualidad. Por ello nos parece conveniente recordar en estos días algunos de sus aspectos más esenciales. En el mensaje de la cruz radica el corazón del Evangelio de tal manera que una buena comprensión del mismo va a ser determinante en nuestra actitud hacia Cristo: cuanto mejor comprendamos su significado e implicaciones, tanto mayor será nuestro amor por el Señor y nuestro compromiso con Él. Y ésta es, a su vez, la mayor necesidad de muchos creyentes e iglesias hoy. Si llegáramos a vibrar de nuevo como Charles Wesley al componer su conocido himno «Cómo en su sangre pudo haber tanta ventura para mí...», no estaríamos lejos de un avivamiento.
En los días de Cristo la cruz era sinónimo de patíbulo; para los judíos, símbolo de ignominia y maldición (Gá. 3:13). Estaba reservada para los reos más abominables y era temida no sólo por los intensos sufrimientos físicos que causaba, sino también por la degradación moral que comportaba. Sin embargo, una cruz fue la meta de la carrera de Jesús.
No es de extrañar que en el mundo greco-romano del primer siglo la predicación apostólica, centrada en Cristo crucificado (1 Co. 2:2), fuese despreciada por muchos; les parecía un absurdo insostenible, un skándalon (locura) rechazado por los sabios de este mundo. Pero lo que para los incrédulos era motivo de burla, para los creyentes en Cristo (1 Co. 1:21-31) era el mayor motivo de gloria. Así la cruz vino a ser la más admirable de las paradojas. Analicémosla atentamente:
«A otros salvó»
La obra de salvación realizada por el Señor Jesucristo estaba en consonancia con su nombre: «JESÚS» (Salvador - Mt. 1:21). Con honda percepción espiritual y con absoluta transparencia verbal explicó Juan el carácter salvífico de la venida de Cristo al mundo: No para condenarlo, sino «para que el mundo sea salvo por él» (Jn. 3:17).
Durante los días de su ministerio público salvó a muchos:
•En el sentido físico: Ciegos, sordos, paralíticos, epilépticos, leprosos fueron milagrosamente sanados, incluso algunos muertos fueron resucitados por él.
•En la restitución moral de otros. ¡Cuántos hombres y mujeres pudieron dar testimonio de la maravillosa transformación de sus vidas! Publicanos como Mateo y Zaqueo; hombres respetables como Nicodemo; mujeres como la que, en casa del fariseo Simón, confesó con lágrimas de arrepentimiento lo inmoral de su vida pasada y obtuvo el perdón de aquel que vino a llamar no a los justos, sino a los pecadores que se acogen mediante la fe a la misericordia perdonadora de Dios.
Este elemento moral es básico en la acción salvadora de Cristo. Multitud de personas se pierden porque se consideran suficientemente buenas para merecer su justificación delante de Dios. ¡Cómo necesitaban la enseñanza de Jesús, ante quien no cabe la diferencia entre buenos y malos, entre pecadores y salvados! El Señor dice: «Si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente» (Lc. 13:1-4).
Gracias a Dios porque sus brazos paternales están siempre abiertos, como los del padre del hijo pródigo, para recibir al hijo que vuelve a él confesando su locura de abandonar la casa paterna para vivir «su vida». Asimismo Cristo es el buen pastor que, al echar en falta a una de sus ovejas, dejando las noventa y nueve cobijadas en el redil, va en busca de la descarriada hasta que la encuentra y la salva. «Porque el Hijo del hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido» (Mt. 18:11). Sin embargo,
«A sí mismo no se pudo salvar»
¿Era posible? Todos los recursos del poder de Dios estaban a favor de su Hijo. Así se puso de manifiesto desde el momento mismo del nacimiento de Jesús, cuando Herodes trató de acabar cruelmente con él. En Nazaret, tras su predicación en la sinagoga, los líderes religiosos intentaron en vano acabar con su vida por lapidación. En Jerusalén se intentó apresarlo y matarlo. Y en la hora suprema de su vida podía haber movilizado doce legiones de ángeles para impedir su apresamiento y su muerte. Pero Jesús no pidió a su Padre ser liberado de la malevolencia del sanedrín judío, de la debilidad de Pilato, gobernador romano, y del fanatismo fiero del pueblo. En la cruz está solo. Ningún ángel le acompaña; ningún discípulo le apoya.
Al parecer, en el Calvario, Jesús no encarna el poder del Dios Todopoderoso, sino la debilidad humana más absoluta. Así, sumido en la soledad y la impotencia, muere el que era Rey de cielos y tierra. Sólo tenía fuerzas para clamar: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» (Mt. 27:46). En aquel momento, Jesús no es visto como el Hijo amado, sino como el gran desamparado. ¡Paradoja! ¡Misterio!
De las tenebrosidades del Gólgota ¿puede surgir alguna luz que ilumine el acontecimiento más trascendental de la historia? ¿Es posible que una tragedia tremebunda -la crucifixión del Hijo de Dios- se haya convertido en fundamento glorioso de la salvación?
La explicación de la paradoja
Para entender la imposibilidad de que Cristo se salvase de los horrores de la crucifixión es indispensable que nos remontenos a los orígenes de la humanidad, a la relación entre Dios y el hombre, el Creador y la criatura. Dios había hecho todo lo necesario para que el ser humano fuese feliz en el admirable escenario del Edén: A la plácida comunión de Adán y Eva con su Hacedor, se unía la comunión de ambos entre sí. También el trabajo de cuidar la naturaleza -el jardín edénico- sería fuente de placer. No obstante, la primera pareja debía tener muy claro que su bienestar dependía de su dependencia de Dios y del acatamiento de sus santas leyes. Si la relación del hombre con Dios había de ser una bendición, el hombre tenía que mantenerse en la doble actitud de obediencia y gratitud. Este ideal, no obstante, se malogró por la ambición de Adán y su mujer. Tentados a ser como Dios, desobedecieron el mandato divino de no comer el fruto del árbol del bien y del mal; lo cual equivalía a hacerse dictaminadores de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto; llanamente, a vivir a su antojo.
Esto era un acto gravísimo de rebeldía contra el Creador -el mayor de los pecados-. Y la rebeldía había de ser castigada con la justa retribución que sufrieron Adán y Eva y su descendencia. De este modo «el pecado entró en el mundo», y con el pecado la muerte. (Ro. 5:12-13). Pero la condenación no era el destino final de Adán. El Creador iba a ser también Salvador de los pecadores. El pecado no quedaría borrado en virtud de la misericordia divina. Era necesaria la expiación mediante un sacrificio que Dios pudiera aceptar como válido para que se abrieran las puertas del perdón y la reconciliación. Pero el único sacrificio aceptable a ojos de Dios era el de su Hijo amado, segundo Adán, «a quien Dios propuso como propiciación por medio de la fe en su sangre (...) con la mira de mostrar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica a los que creen en Jesús» (Ro. 3:25-26). «Así pues, como por la transgresión de uno (Adán) vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno (Cristo) vino a todos los hombres la justificación de vida» (Ro. 5:18-19).
A la luz de estos textos bíblicos y de otros muchos, se aclara el misterio de nuestra redención. «El que no conoció pecado fue hecho pecado por nosotros para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él» (2 Co. 5:21). Ahora entendemos por qué Jesús no pudo salvarse a sí mismo. La paradoja resplandece con luminosidad celestial. Nos maravilla tanto amor, tan abnegada entrega. Lo hizo por mí. Y por muchos millones de seres humanos que hoy cantamos:
Jesús crucificado, mi Salvador, mi paz
fija en tu amor mi vista, junto a ti quiero estar.
Tu muerte, tu agonía, tu terrible penar
tener presente quiero y humilde contemplar.
José M. Martínez
Con amor
"LA FE MUEVE MONTAÑAS"
EN ESTA CRUZADA DE FE Y AMOR
POR UN MUNDO MEJOR
EN COMUNION CON DIOS...
Vanesa Alessandroni
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