Hay muchas personas nuevas que están leyendo el blog... Y algunos que repasar las liturgias del padre Ignacio... no les vendría nada mal. A mí me encantan y acad vez que las leo, aprendo algo nuevo u obtengo la solución a algún problema.
Gracias a Dios vane y yo podremos entregarle al Padre Ignacio un regalo muy especial que es la recopilación de las Homilías. Mientras terminamos la Edición, re acomodamos y organizamos el blog para brindarles mejor servicio a todos... Juntos compartimos las homilías y pausas para el diálogo del 2009 y este año.
... Dios siempre nos indica el camino, nos ayuda a anticiparnos a las cosas para saber elegir bien el camino a seguir y para descubrir la verdadera felicidad; alejándonos de todo mal y potenciarnos en su bondad.
(para imprimir y tener al alcance de la mano)
HOMILÍA DEL DOMINGO 24 DE MAYO DE 2009
La palabra de hoy nos enseña algo precioso de Jesús. Él nos dice que somos sus discípulos y que nos designa para misionar, llevar su palabra, comunicar al resto de los hombres, la palabra de Dios. A veces, nos pone en lugares o nos manda a ciertos lugares donde es difícil hacerlo... Es que ahí está el reto. Como a sus discípulos cuando los mandó a evangelizar. No los mandó a los lugares donde las personas eran tranquilas, buenas, donde Dios llegaba más fácil. Al contrario los mandó, ahí, a esos lugares donde corría la delincuencia, la soberbia, donde era muy difícil que creyeran los hombres en Jesús. Y les dio a sus discípulos el poder de sanar, de curar,...y la fuerza del espíritu para que ellos, con esas herramientas, no sólo hablaran, sino que hicieran, mostrando así la verdad de lo que decían.
Para nosotros, lo mismo. Cuando somos bautizados, el sacerdote que lo hace nos toca el oído, la boca, la frente... Esto simboliza que: nos da el espíritu para hacernos hijos de Dios, con el don del entendimiento, comprensión, amor... El don de saber escuchar y el don de poder hablar la verdad de Dios, para que estemos listos en el momento exacto, de llevar la palabra de Dios a los demás, tarea muy difícil, pero que se puede realizar. Y la forma de realizarlo, es a través de nuestras actitudes, como Biblia vivientes. A través de la experiencia. Nadie puede hablar de algo sin experimentar porque no es creíble... Tampoco se puede obligar a nadie a creer, sino que uno debe, como lo hizo Jesús, como lo hace cada día Dios, INVITAR a la palabra de Dios, a creer. Y el Padre Ignacio nos cuenta esta historia:
Había una vez un hombre que era muy practicante. Que tenía mucha fe y que quería convertir a todos los que lo rodeaban. Y cuando no lo podía hacer, hasta se enojaba... Tenía un vecino que era ateo. Y este vecino le costaba un montón hacerle llegar la Biblia. El hombre se la ofrecía y el vecino, no quería saber nada. No había forma de hacerlo leer la Biblia....lo que molestaba a Balbuceo (algo así se llama, el hombre).
Un día, pensando en cómo hacerle meter a su vecino la Biblia en su casa, decide irse hasta un pueblo y mandársela por correo...
Al cabo de unos días, Balbuceo le dice a su mujer que se fije a ver si le llegó la Biblia al vecino. La mujer va y mira el buzón, que estaba vacío. En eso mira el tacho de basuras y encuentra la Biblia tirada.
La mujer va corriendo a la casa de Balbuceo y le dice que la vio tirada en el tacho de la calle.
Balbuceo, va a buscarla, y en eso, sale el vecino preguntándole qué es lo que estaba haciendo. Balbuceo le dice que hay una Biblia tirada en la basura y que no quiere que eso suceda, por lo cual decidió sacarla de ahí y tenerla él, si no era suya. El vecino le dice que no le pertenece, que no la quiere y que por ende, puede quedársela. Entonces, Balbuceo se pone más furioso y le dice: - "Pero hombre, no tengo formas de hacerte leer la Biblia por nada!"... Y el vecino le responde: - "Balbuceo, no hace falta que yo lea la Biblia, porque la leo todos los días con vos. Cada vez que te veo hablar con alguien, ayudar a alguien, enojarte, cansarte, luchar, trabajar..."
¡Y este es el punto! Eso es exactamente es lo que desea Dios. Lo que invita Jesús a sus discípulos: que seamos Biblia vivientes. "Quiere a tu prójimo como a ti mismo". Sean Biblias vivientes, "verbo en carne".
Porque de nada sirve leer la Biblia o querer hacer leer la Biblia, sino damos ejemplo, modelo de eso. Si no llevamos a la práctica lo que Dios quiere. Lo más lindo y lo que da verdaderamente frutos son los hechos consumados.
Así, será mucho más fácil llevar la palabra de Dios, a aquel que todavía no la conoce o no la ha podido descubrir. Sin obligar a nadie, sólo invitando y dando testimonio verídico de la existencia de Dios. ¿Cómo? Amando, ayudando, tolerando, compartiendo, estando, cambiando para bien, construyendo paciencia, aumentando la fe, siendo solidarios...
Otro precioso domingo, otra linda reflexión para aplicar en la vida. Llevemos la palabra de Dios a todo el mundo, dando ejemplo de eso, como oraciones, palabras o Biblias vivientes.
HOMILÍA DEL DOMINGO DE PENTECOSTÉS DE 2009
Jesús al retirarse físicamente, dejó a sus discípulos el Espíritu Santo. Del cielo cayeron mil lenguas para que todos puedan comprender la palabra del Padre.
Jesús no se fue sin dejarnos este regalo, porque al comprender que los hombres en esta vida terrenal teníamos muchas preguntas y adversidades para superar; sabía que sin algo en nuestro interior como herramienta de vida, no lograríamos superar y poder vivir; por eso, para todos y cada uno de nosotros nos dejó el Espíritu Santo, con sus 7 dones. Que resumen todas las herramientas o posibilidades de vida para vivir en este mundo. En cada situación, hasta en la peor situación de nuestra vida, si encontramos en el interior, el hombre, con un don, puede salir airoso de todo problema o disfrutar de todo buen momento. Increíblemente, hasta en momentos donde no se tiene una palabra, si el ser humano busca en su interior, Dios lo ilumina y la encuentra; y así resuelve hasta situaciones o conflictos que parecen imposibles de resolver.
Pedir los dones al Espíritu Santo, no es sólo invocarlos y salir a gritar por todas partes: tengo los dones. No se trata de un poder supremo que Dios nos da para ser más que otros. Porque ese poder está en todos los seres humanos y no se ven a simple vista. Se ven en las actitudes, en el acceder, en llevar y enfrentar la vida. El Padre Ignacio nos da este ejemplo: Cuando vemos los campos, encontramos árboles de copas muy altas, de unos 12 metros de largo. Son árboles puestos ahí para defender los campos de los fuertes vientos. Éstos árboles para soportar esos vientos, manteniendo semejante altura, sólo pueden porque su RAÍZ ES GRANDE. Los dones del Espíritu Santo están dentro de nosotros de la misma forma. Mientras más los empleamos (los llevamos a las distintas prácticas) más alto estaremos y soportamos cualquier viento, cualquier helada...cualquier situación; porque la raíz se ha dispersado muy profundamente. Para ver la raíz de estos árboles, tendríamos que sacarlos, arrancarlos (tarea no fácil). Por lo tanto, lo mismo sucede con el hombre. Aquel que luche y persista aún en toda tormenta, es aquel hombre que, sin lugar a dudas, a echado buenas y firmes raíces en su interior, las raíces de su propio espíritu obtenido por Dios. Y la forma de reconocer eso es la forma de verlo ante las distintas situaciones de la vida. Otro ejemplo dado por el Padre Ignacio: "Existen muchos guantes, de todos los colores, de todas las formas, de todos los materiales (lana, hilo, látex, plásticos...). Estos guantes sobre una mesa, no tiene vida, ni sentido práctico. Ahora cuando una mano ingresa, cobran vida y tienen un fin o una forma de mostrarse que permiten una descripción. Lo mismo sucede con el hombre y el Espíritu Santo. Si el hombre no se deja llenar por el Espíritu Santo y llevarlo a su vida, nada tiene efecto, ni validez.
Ojala que de ahora en adelante, cada uno pueda sentir el Espíritu de Dios en su propia carne y alma y pueda así echar sólidas raíces, elevándose de la mejor manera: espiritualmente y como buena persona.
HOMILÍA DEL DOMINGO 7 DE JUNIO DEL 2009, FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, POR EL PADRE IGNACIO PERIES.
7 DE JUNIO: FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, EL MISTERIO DE DIOS,... (Misa del Padre Ignacio Peries K.)
¿Quién es Dios, cómo es, dónde está?
Cuando Jesús subió al Reino de Dios, para sentarse a la derecha del Padre, les dijo a sus discípulos y a todo su pueblo, que no los dejaría solos. Que enviaría al Espíritu Santo ubicándolo dentro de ellos para que puedan continuar su vida terrenal, encontrando toda fuerza de Dios en ellos mismos, más allá de las herramientas materiales, de las que los hombres pueden necesitar o adquirir para vivir. Nada material puede ser útil para una buena construcción de vida, si el ser humano no deja salir de su corazón al Espíritu para obrar en cada paso.
Como Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, quiso dejarles algo que cuando pierdan los valores o se sientan solos, afligidos, enfermos, confundidos, tristes... Puedan salir de toda situación, encontrando a Dios en todo momento y así resolver problemas, afrontar dificultades y obtener respuestas de su propia vida. Para comprender eso, saber dónde él está, cómo estas preguntas que se nos presentan al pensar en él, nos deja este mensaje: "La Santísima Trinidad: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo" serán un todo que vivirá en cada uno de ustedes en la vida terrenal". Así, Dios como fuente de toda vida, Jesús (el verbo hecho carne, quien pasó por la tierra conociendo todas las dificultades, necesidades y preocupaciones del hombre) y el Espíritu de Dios (con sus 7 dones), se resumirán en un todo en cada uno de sus corazones, totalmente alcanzable.
A veces, esto cuesta comprender o entender... Entonces el Padre Ignacio nos cuenta una sencilla y profunda historia, respecto al misterio de Dios, para comprender la Santísima Trinidad (que reúne todo: lo divino, lo carnal; y lo divino y carnal en el Espíritu Santo dentro del hombre hacia lo exterior de la vida terrenal.) obrando con él el hombre terrenal).
"Había una vez un Rey que se preguntaba dónde estaba Dios, cómo era Dios,..Quería verlo, encontrarlo. Todos en su pueblo trataban de responder su pregunta pero nadie alcanzaba a satisfacerlos, a consolarlo,... nadie podía responder exactamente con su pregunta. Esta inquietud llegó al oído de un hombre muy humilde que vivía en la cima de una montaña. Cuando escuchó el interrogante y la preocupación del Rey, se acercó hasta el pueblo para buscar al Rey. Cuando lo encontró, le pidió que lo siguiera hasta donde él vivía, allí donde encontraría las respuestas a sus preguntas respecto de Quién es Dios, dónde está, cómo es.
Cuando llegaron a la colina, el Rey observó la humilde morada del hombre que vivía ahí y pensó por dentro, - "¿aquí vive Dios, en esta miseria?"... El hombre le dijo, si quieres ver realmente a Dios, mira hacia el cielo. Observa el sol que brilla ahí arriba. El Rey observó el sol. El hombre le preguntó - "¿Pudiste verlo?", y el Rey respondió: "Hombre, cómo voy a poder verlo, si casi me quedo ciego"... Entonces el hombre le dijo: - "Si ni siquiera puedes ver un rayito de Sol, que el sol es un invento de Dios, cómo puedes querer ver a Dios", evidentemente no puedes... El Rey secándose las lágrimas causadas por la visión hacia el sol dijo... - "¿Entonces dónde está Dios para que yo pueda verlo?". El hombre le responde: - Primero no limpies tus ojos, limpia tu corazón, porque sólo con los ojos de tu corazón podrás verlo. Ahora bien, mira ese pozo de agua que está a tu lado. Mira bien en el fondo de ese pozo y ahí verás donde está Dios". El Rey observó en el fondo del pozo por un largo rato. Recorrió con su mirada todo el pozo... y le dijo al hombre: - "No veo nada, es decir, no encuentro nada,...sólo puedo ver en el agua mi reflejo"... Entonces el hombre, le responde: "Ahí está Dios, en vos" Sólo cuando puedas verte con el corazón, descubrirás a Dios y sabrás quien es". Porque Dios es amor, el amor que vos tengas o des en cada uno de tus actos, será el reflejo de Dios y vos serás la obra de él.
Así, entonces el Rey comprendió la existencia de Dios: "en él mismo".
Porque recordemos que de él venimos y a él vamos. Somos en la tierra un rayito de sol, una estrella de Dios.
Y ese es el Misterio de Dios y de La Santísima Trinidad: Nosotros mismos y lo que hagamos por nosotros y nuestro prójimo como por el mundo entero, desde las pequeñas cosas o acciones.
HOMILÍA DEL 14 DE JUNIO DEL 2009, PADRE IGNACIO.
La liturgia:
Lecturas: Ex 24,3-8: “Esta es la sangre de la alianza que hace el Señor con ustedes” Sal 115, 12-13.15-18: Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor. Hb 9,11-15: “La sangre de Cristo podrá purificar la conciencia”Mc 14,12-16.22-26: “Esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre”...
El Padre Ignacio reflexiona sobre la liturgia y nos la relata de una forma más profunda y cotidiana para que lleguemos a comprender el significado e este domingo, de esta celebración, de las palabras de Dios.
No dice: "La vida es larga y nos cuesta. Cada uno tiene muchas formas de vivirla y tiene diferentes problemas que pueden ser: sentimentales, económicos, sociales, políticos...La vida, de alguna manera, nos cuesta a todos. Como Dios sabe de eso, a través de su sangre su cuerpo, nos da el alimento para tener fuerzas y poder superar todos esos momentos de vida nos cuesta. No cuesta lágrimas, nos desespera, nos pone ansiosos, nos angustiamos, nos encerramos, donde bajamos los brazos, donde hasta desconfiamos de la existencia de Dios. Para esos momentos o situaciones difíciles, Dios nos asegura su compañía, amor, fuerza, ayuda... a través de la ALIANZA de nosotros con él. Donde nunca nos faltarán las respuestas y la gracia del Padre. Para esto, siempre, el hombre debe abrir su corazón y permitir que el alimento de Dios, para darnos esa fuerza, ingrese en nosotros, en nuestra vida. La sangre es el mejor elemento que puede compararse con Dios. Antiguamente, sin tanta tecnología como hoy en día, se decía que la sangre era el alma, el motor fundamental de la vida. Y hoy, sabemos, que si no hay sangre, no hay vida en el cuerpo humano o nada funciona bien. Entonces, quien reciba la sangre de Dios, podrá tener un corazón lleno de fuerza y amor capaz de superar todo, de alcanzar grandes logros, tanto en la vida terrenal como en lo celestial.
Porque de Dios venimos y a Dios volvemos, aún aquellos que andan perdidos o en otros caminos. Dios es todo y todo es Dios.
La fuerza que recibimos de Dios está en la sangre impregnada en cada momento en el camino de la vida. Es decir, aquel ser humano que obre con bondad, con el corazón abierto a los demás, que no sea egoísta, indiferente, materialista...Será nada más y nada menos que la representación de la gracia de Dios, a través de su cuerpo y sangre de vida.
"Cuando el hombre no sabe convivir y es egoísta, pierde la gracia de Dios"
No nos olvidemos, que Dios nos dio toda clase de dones y bienes para alcanzar el cielo, en la vida terrenal. Quien no pueda vivir más allá de los bienes materiales y más allá de las cuestiones terrenales, es quien nunca alcanzará una vida plena, llena de satisfacción, felicidad y alegría.
La vida no es fácil para nadie. Nos cuesta. A veces nos gana la fatiga, el cansancio, y muchas otras cosas. A Moisés le sucedió, al pueblo de Dios, le pasó. Pero Dios siempre les mostró su amor y los ayudó a levantar los brazos, a continuar. Mostrando así su ALIANZA ETERNA CON SU SUS HIJOS, CON SU PUEBLO, AQUEL QUE NO SERÁ VENCIDO POR LO TERRENAL, SINO QUE ALCANZARÁ TODA GLORIA EN LO TERRENAL, RECIBIENDO LA GRACIA DIVINA. Cuando en el desierto, Moisés, suplicaba por agua, Dios le dijo que moviera una piedra, que de esta emergería una gran fuente de agua, dudó. Pero al final, sucedió. Movió una piedra en el desierto y de ella brotó una fuente de agua para saciar la sed del Pueblo en medio del desierto.
A todos nos pasa. Todos en algún momento tendemos a preguntarnos qué pasa con Dios, porque no responde, dónde está. Dios nunca nos abandona. Y nunca, jamás, deja su hijo caer. Ahí, quizás hasta en una prueba de Dios, para con nosotros mismos, cuando el hombre va más allá de todo, teniendo FE CIEGA EN SU SALVADOR, EN SU PADRE, es cuando Dios obra, quizás hasta muy, muy, muy, especial. Y ahí vemos entonces cómo él lo es todo, cómo ama, como obra y dónde nos quiere y cómo quiere que vivamos la vida. Sólo abriendo nuestro corazón a él, la gracia será derramada, y la sorpresa para quienes no creen será muy fuerte. La conversión hacia Dios, es necesaria para vivir, porque sino la vida, no es una digna, ni fácil en los momentos más cruciales. Quien se encuentra con Dios, se encuentra con si mismo y todo, aún en los tramos más difíciles de la vida, se vuelve digno y misteriosamente hermoso.
Y los grandes héroes o personas del mundo, lo han sido no por sus obras materiales, fama sus trabajos, sino por su grandeza espiritual y encuentro con Dios, y su forma de llevar la vida, siendo reflejos de él.
A Napoleón le sucedió.
En una gran fiesta que realizó Napoleón, luego de todos sus triunfos, las personas, grandes ministros, celebridades,.... le preguntaban a Napoleón cuál había sido el momento más feliz de su vida. Algunos pensaban que diría: La batalla ganada en Puente de Lordi, otros pensaban que diría en la coronación de Australia, otros en la gloria de Italia. Es decir, Napoleón, conquistador de Europa, una gran figura. Seguramente su día más feliz, debería ser el que le dio la gloria o título de lo que era en su fama.
...Y napoleón respondió: - "El día más feliz de mi vida fue cuando me encontré a Jesús en la Eucaristía".
Ahora entonces, podemos comprender la grandeza de Napoleón y porqué entonces pudo ser un gran personaje histórico. O que desconocíamos era que él, pudo todo eso, no por o, sino porque tenía, recibía, la gracia de Dios. Porque su alianza con Dios lo iluminó.
Nadie es mejor que otro por la fama, o por hechos terrenales. Sólo aquel que vive su ALIANZA ETERNA CON DIOS, ES AQUEL QUE TIENE EL TRIUNFO DE TODAS LS BATALLAS, DEL DÍA A DÍA, DE LOS MESES, DE LOS AÑOS, DE LAS DISTINTAS ADVERSIDADES Y SITAUCIONES EN LA VIDA. TANTO EN LAS BUENASSTÁ CON NOSTROS, SI SÓLO VIVIMOS CON COMUNIÓN CON EL PRÓJIMO, COMO CON ÉL. SELLANDO ASÍ LA ALIANZA DEL AMOR FRATERNAL, DEL AMOR TERRENAL, CELESTIAL Y DE LA VIDA UNIVERSAL, UN POCO DE LA TIERRA Y UN POCO DEL CIELO.
Si no está Dios en nuestro corazón, no existe poder.
El misterio e la Eucaristía, somos nosotros mismos, los hombres, en Alianza con Dios, viviendo como reflejos de su alimento. Alianza sellada con la sangre de Jesús derramada en la cruz por amor a nosotros.
Sufrir, es necesario, aunque cueste aceptarlo. Es la forma más directa de comprender la vida, en la humildad del ser, de debernos a Dios como fuente única de alimento para saber vivir con su gracia y llevar nuestra gracia y al mismo Dios a nuestro prójimo.
La Misa es importante, porque en la Misa uno comenzó a darse cuenta de la realidad y los valores principales de la vida. Sin un gran cimiento de vida, no hay vida en construcción que llegue al cielo.
Y en la Misa, uno revive y sella la comunión con Dios, con su prójimo, recibiendo el alimento de vida, la fuerza de Dios y nutriéndonos para triunfar en nuestras vidas y ayudar al triunfo de la vida de los demás.
Sólo así alcanzaremos un mundo mejo, para todos, alimentado de la gracia de Dios
NO olvidemos que quien no sabe convivir, es egoísta, indiferente, las cosas materiales, PIERDE LA GRACIA DE DIOS.
HOMILÍA DEL DOMINGO 21 DE JUNIO DEL 2009
En la liturgia de la fecha, el Evangelio nos cuenta cómo Jesús nunca nos abandona, aún en nuestros momentos más difíciles. Ahí cuando estamos atravesando las tormentas de la vida, que todos, en distintas maneras, sufrimos o padecemos. Justamente ahí es cuando más Dios está para ayudarnos y cuidarnos.
LA TORMENTA.
En un momento, Dios encomienda a Jesús y sus discípulos a cruzar el mar de una orilla a otra. En medio del mar, los sorprende una fuerte tormenta con grandes ráfagas de viento. La barca comenzó a inundarse y los discípulos empezaron a tener mucho miedo. Y le dijeron a Jesús: - "no piensas hacer nada, vas a dejarnos morir?"... Jesús se levantó y les dijo: "¿Porqué tienen miedo?"... Hombres de poca Fe. ¿Donde está su Fe?..." Y enseguida, Jesús, hizo callar el viento y calmar el mar.
Con esto nos demuestra que nunca hay que perder la Fe. Sobre todo en los momentos de tormenta. Dios nunca nos abandona y de los peores momentos hace las mejores cosas en nuestra vida.
A veces, aún cuando parece que somos hombres y mujeres de mucha Fe, con una tormenta, enseguida la perdemos... Porque nos agarra el julepe, el miedo,...nos paralizamos, dudamos...
Todos sufrimos tormentas en nuestras vidas. Por enfermedades, por falta de trabajo, por drogas, por pérdidas de seres queridos, por problemas económicos, peleas familiares... pero nunca debemos aflojar en la Fe. Jesús siempre está para calmar las aguas. Hacer del mar agua de tanque...
"Tengamos Fe ciega". De lo malo, siempre hay algo bueno por venir. Y Dios siempre está junto a nosotros. Pero su deseo es que confiemos en Él, que no sólo tengamos fe en momentos de tranquilidad, o vayamos a misa o recemos cuando todo va bien... La fe es algo que se debe llevar siempre, más aún en los momentos difíciles por los que nos toca pasar. Porque justamente ahí está la prueba de nuestra Fe, de nuestra unión verdadera con Él.
A pesar de ser pecadores, de creernos indignos ante tanto amor... Dios nunca pregunta por nuestros errores, siempre nos perdona, siempre nos ayuda y luego viene la conversión. Un buen Padre siempre otorga su amor, más allá de nuestros errores.
Por eso Jesús, aún cuando sus discípulos dudaron de su propia Fe, obró calmando el mar, deteniendo la tormenta.
Hoy en día necesitamos de la luz para realizar la mayor parte de nuestras tareas. Antiguamente, antes del descubrimiento de la energía eléctrica; también necesitaban de luz. Los pueblos usaban antorchas y otros elementos para iluminar las oscuridades. Jesús, lo que quiere es que lo tomemos a Él como antorcha, luz de nuestras vidas. Cuando atravesemos tormentas, oscuridades, Dios siempre nos dará LA SEGURIDAD como nos la da la luz. Por eso dejemos que Dios nos guíe, que sea nuestra linternita y depositemos en Él, toda nuestra Fe. No hay que perder el razonamiento; que el miedo y la duda desaparezcan, que todo nuestro camino, por turbulento, trágico o doloroso que sea, sepamos que Dios siempre estará para consolarnos, ayudarnos y obrar increíblemente en nuestras vidas. (Seamos pecadores o indignos...)
Un ejemplo de amor de Dios, de cómo de lo malo, obra haciendo lo mejor:
Existió un hombre llamado Jhon Newton que era traficante de esclavos. Su labor era subir a su barco todo negrito que pasara. Solos, familias...Hizo mucho tráfico de esclavos sacados de África. Era muy desconsiderado, muy pecador, porque realmente lucraba con la vida humana y no le importaba nada. Era más que ateo... y sólo le interesaba la ambición, el poder.
Un buen día, con su barco lleno de esclavos negros, se vio en medio de una gran tormenta en el mar. Su barco se hundía. Desesperado, subió a la parte más alta del barco y comenzó a pedirle a Dios que lo ayudara. Que salvara su tripulación, sus esclavos. Si Dios lo ayudaba, - "Si tu salvas mis esclavos, estas familias, yo me haré esclavo tuyo" - dijo orando en medio de la tormenta. Y Dios obró maravillosamente. Nadie podía creer que lo que estaba viendo. A Jhon Newton orando, pidiendo ayuda celestial para su tripulación, esos esclavos que él vendía y traficaba. Y Dios obró. La tormenta paró y el barco llegó sano y salvo a tierra firme. De ahí en adelante, Jhon Newton se convirtió. Se entregó al amor de Dios.
Es más, se hizo sacerdote y fue camino a la santidad. Cambió totalmente su vida. Y ahora en la historia, se lo conoce más por sus lindos méritos con Dios, que por su pasado de pecador, por las barbaridades que hacía con otros seres humanos, con niños, hombres y mujeres que eran igual a él, nada más que de otro color o sin poder material, pero que quizás tenían más Fe, más amor, por ende eran más ricas. (Porque la verdadera riqueza está en el corazón).
Jhon, admitió que durante su vida estuvo ciego, desubicó los valores y con la misericordia de Dios quedó encantado y se hizo muy devoto de él. Se dio cuenta que obrando con amor, es la mejor manera de tener ese poder, que no implica ambición de cosas o de pasar por encima de otras persona, sino que viene de la vocación de amar, ayudar al prójimo como lo hizo Jesús. Que no vino a ser servido, sino SERVIDOR DE UN MUNDO MEJOR, HERMOSO.
Jhon Newton, escribió muchos poemas y canciones a Dios. Una de ellas, la que más le gusta al Padre Ignacio es: "SUBLIME GRACIA"
Sublime gracia del Señor
Que a mi pecador salvó
Fui ciego mas hoy miro yo
Perdido y el me amó
En los peligros o aflicción
Que yo he tenido aquí
Su gracia siempre me libró
Y me guiará feliz
Su gracia me enseñó a temer
Mis dudas ahuyentaron
OH cuan precioso fue
A mi ser al dar mi corazón
Y cuando en Sión por siglos mil
Brillando este cual sol
Yo cantaré por siempre allí
Su amor que me salvó
http://biografas.blogspot.com/2006/10/john-newton.html
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HOMILÍA DEL DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2009
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 9, 30-37
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía:
- «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.»
Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó
- « ¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
- «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
- «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»
Palabra del Señor.
COMENTARIO - PALABRAS DEL PADRE IGNACIO PERIES:
Ustedes saben bien, como seres humanos, todos somos ambiciosos. La ambición es mala cuando viene por el lado malo. Cuando la ambición desmide, cuando corresponde a uno,... esa ambición de poder cuando uno desmide o ignora los derechos o la dignidad de los demás, hace que uno muchas veces confunda los caminos de la vida. Porque, a veces, el ser humano piensa en tener poder, derecho de manipular, discriminar a los demás. Y hace lo que quiere con los demás. Muchas veces pasa en la vida humana. En la vida social, en la VIDA POLÍTICA, muchas veces nos pasa...Cuando no tiene poder, parece que no somos nadie, cuando tenemos poder, a veces, perdemos la cabeza...
Jesús nos dice: "El poder no es un derecho de manejar los demás, el mismo poder impone sobre nosotros a los poderosos. El mismo poder impone a los poderosos el deber de servir, de comprender, de compartir la vida. Sobre todo HACE EL BIEN A LOS DEMÁS. Pero es difícil. Usted sabe que uno, a veces, critica a los demás, nos pasa a todos, y somos iguales. Cuando uno tiene el poder...Fíjense en su casa. ¿No? ¿Quién maneja? La mujer quiere mandar, el marido quiere mandar, gato y perro también quieren mandar en tu casa. ¿No? Entonces se hace un lío total, ¿he? Cuesta tener paz, tranquilidad y la armonía; y una convivencia de fraternidad del amor. ¿No? Porque cada uno reclama sus derechos. Y cada uno desea, inconscientemente o concientemente para mandar. ¿No? Entonces me ENCANTA COMO JESÚS NOS ENSEÑA ESTOS EJEMPLOS:
Elige sus propios discípulos. Gente buena, gente de fe, gente que está elegida, decidida para seguir a Jesús...Pero cómo la humanidad, a veces, nos defrauda. Es una de las cosas que habla el Evangelio de hoy. La convivencia humana nos defrauda muchísimas veces. A veces concientemente, a veces inconscientemente. A veces uno hace cosas y dice: -"¿Será posible que pase tal cosa?"... Pasa, ¿no? Fíjese cuántas veces pasa, cuando uno tiene que hacer la herencia. Cuando tiene que dividir la herencia. ¿Cuántas veces pasa que uno quiere tener más que otro; uno quiere ser más que otro? Uno reclama más derecho porque tiene más que otro... Y cuando se hace la sucesión, usted sabe, hasta perdemos la hermandad. Los hermanos de sangre. Nos matamos unos a otros si es posible. Eso habla mal de uno, ¿porque dónde te vas a llevar eso? Eso después no va ni al cielo, ni a la tierra... Todo por una casa, por un pedazo de algo... después estás a tres metros bajo tierra y... ¿qué te llevaste? ¿Qué ganaste si perdiste un hermano?... ¿he? todo por una casa. Rompen todo.
Se rompen las cosas y después te sale más caro para reconstruir que comprar una casa nueva. Muchas veces nos pasa,...la ambición del hombre... ESA AMBICIÓN DESPLAZA HASTA LA PROPIA HERMANDAD DE SANGRE. ¿He?
A mi, en mi vida sacerdotal, me ha tocado vivir, conocer, escuchar, aprender muchas cosas... ¿Cuántas veces una persona que está enferma, grave, muriendo...le llevan los papeles para que firme todo, todas las sucesiones, herencias, poderes...? Le llevan abogados, jueces, escribanos...todo... y le hacen firmar los papeles estando en la cama...Y la vieja no sabe ni lo que está firmando... ¿no? Pasa esto. Porque antes que todo, ya quieren tener todas las propiedades.
...Pero Dios, SIEMPRE, obra de otra manera.
Una vez, un joven hizo así. Mamá ya estaba muy enferma, muy mal. Cuando los médicos le dijeron que ya no había nada más por hacer...Entonces el hijo, apenas el médico dijo que no había nada más por hacer, a los 10 minutos le hizo firmar todos los papeles...Pensando en que la vieja iba para San Pedro, jajaja...PERO DIOS NOS ENSEÑA DIFERENTE!!!
Pasó que la viejita, firmó todo e increíblemente, a la semana siguiente estaba re bien en su casa, totalmente sana. JAJAJAJAJJAJJAJAJAJAJAJJAJAJAJA
JAJAJAJAJAJ (lindo, toda la parroquia que venía muy concentrada siguiendo la historia, se llenó de alegría. vale contarlo, porque creo que todos esperábamos el mismo final, que la viejita estuviera bien y que el hijo aprendiera la enseñanza y obra de Dios)
Continúa el padre:
Ahí, el hijo, se dio cuenta de lo que hizo mal. Entonces comenzó a pedir perdón, un montón de cosas...
¿He?
Pero, ahora, fíjate cómo somos... ¿no?
Nuestra ambición hace perder lo moral, lo espiritual,... hasta nuestra propia dignidad de la vida. Por eso, Jesús dice. - "Si tenés poder, si tenés capacidad de poder, de hacer cosas, no lo hagas por vos mismo"
Ser primero en poder no es ser primero.
Es saber tener capacidades, discernir, hacer cosas bien, no obra con el egoísmo.
Por eso dice Jesús: "El que quiere ser primero será el último de todos"
"El que quiere servir, el que quiere estar en el primer lugar, con poder, NO SE DEBE OLVIDAR DE SERVIR A LOS DEMÁS. ESPECIALMENTE A LOS DESAMPARADOS, DÉBILES, A LOS QUE NO TIENEN CONOCIMIENTO, A LOS QUE N SABEN NADA, A LOS QUE NO TIENEN DERECHOS, A LOS QUE NO PUEDEN HABLAR, A LOS QUE NO PUEDEN EXPLICAR. ASEGÚRENSE PORQUE SUS VIDAS TIENEN UN SENTIDO.
TU VIDA TIENE UN SENTIDO. UN SENTIDO DE LO QUE PUEDES DAR A LOS INOCENTES, A LOS DÉBILES, A LOS IGNORANTES DE LA VIDA. ¡QUÉ HERMOSO EL EJEMPLO DE JESÚS! En la segunda parte de la lectura. Cuando abrazó al niño y dijo "si quieres mostrar la actitud, la voluntad, el amor, la capacidad que tienes; muéstrala en un niño. Ahí está el niño".
¿Qué significa en este momento el niño? A los débiles, a los que no se saben expresar, a los que no tienen nada, al que está desamparado, al que no tiene o no puede reclamar sus derechos porque no sabe, no sabe ni siquiera lo que es el derecho.
Entonces, Jesús dice: "Aprendan a cuidar a los desamparados, débiles de sociedad"
Cuanto más ustedes practican su misericordia, comprensión, bondad hacia los débiles, ustedes van a ser primeros. Porque saben vivir y compartir el Evangelio. ¿He?
De esta forma, Jesús, nos invita hoy a reconocer nuestra propia personalidad, nuestra propia forma de pensar, de hacer...con los demás. Porque de esta vida, si nosotros llevamos algo algún día, SÓLO ES LA FELICIDAD. Lo que nos llevaremos. Porque nos llevamos la paz interior que tenemos dentro de nuestra vida. Es cierto que nos cuesta de convivir, de compartir. Somos ambiciosos, somos personas que piensa con mucho egoísmo...Por lo tanto dice Jesús: -" Aprendan a conocer la necesidad de los demás, los derechos de los demás, y disponer tu corazón para servir, convivir, compartir el amor". Por eso dice: -"El Hijo del Hombre renuncia a todo". El ejemplo de Jesús empezó diciendo: "El Hijo del Hombre vino para servir" Por lo tanto renuncia a todo,... "a su vida en la tierra para morir en la cruz". Para servir, amar, para dar todo lo que merece el hombre. Si alguien quiere seguir estos pasos, también comience entregando su vida. Esto quiere decir que uno debe renunciar a todos sus derechos para asegurar el bien estar de todos. ¡Ojo! que es fácil de predicar. Pero cuando llegás a tu casa, te falta algo, te dice algo tu vecino, te dice algo tu mujer, tu marido, tu papá, tu mamá...Y ya perdiste la cordura, la paciencia. Se hace imposible. ¿No?
Por eso también APRENDAN A DOMINARSE. La agresión, el orgullo, la vanidad, la incomprensión que nosotros tenemos son los defectos que nos defraudan mucho. Por lo tanto, Jesús nos dice " aprendan a Dominarse así mismos", para que puedan convivir, compartir esa HERMOSA VIDA QUE DIOS NOS DIO. NO PARA ACUMULAR LAS COSAS, (AHÍ ESTÁ LA CLAVE) SINO PARA COMPARTIR, CONVIVIR Y DISFRUTARLA. EN LA CONVIVENCIA LOGRAR LA RIQUEZA, NO LA AMBICIÓN, NI EL PODER, NI EL BOLSILLO.
LA FELICIDAD ES LO QUE IMPORTA.
PORQUE ESA ES LA QUE USTED UN DÍA DEJA, DEJA EN LA MEMORIA DE OTROS.
USTED SABE MUY BIEN QUE HAY UNA COSA HERMOSA QUE SIEMPRE DEBEMOS TENER PRESENTE, QUE NO SE TIENE. ES QUE NUESTRA VIDA ESTÁ DESTINADA PARA SER MEMORIAS PARA OTROS. ¿No sé si me explico bien? ¿He?
Algún DÍA TODOS SOMOS UNA MEMORIA PARA OTROS. POR LO TANTO LO QUE VA A QUEDAR, LO QUE SIGNIFICA LA HERMOSURA DE NUESTRA VIDA ES COMO CONVIVIMOS, COMPARTIMOS HOY. Ahí termina la memoria. Porque todos estamos destinados a eso. Hoy, algunos quedaron en nuestra memoria. Y mañana, algunos más quedarán. Porque todos los seres humanos estamos hecho para dejar memorias a otros. Por los hijos, abuelos, bisabuelos, por todos.
Si nuestra vida está destinada para ser una memoria, como lo fueron la vida de nuestros abuelos; entonces dice Jesús: "DISFRUTEN EN LA UNIDAD DEL AMOR" y seamos una hermosa memoria como lo fueron los verdaderos grandes.
Dios los bendiga.
Padre Ignacio Peries.
HOMILÍA DEL 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2009
Lecturas:
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Dn 3, 31. 29. 30. 43. 42)
Podrías hacer recaer sobre nosotros, Señor, todo el rigor de tu justicia, porque hemos pecado contra ti y hemos desobedecido tus mandatos; pero haz honor a tu nombre y trátalos conforme a tu inmensa misericordia.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Números: 11, 25-29
EXPLICACIÓN Y PALABRAS DEL PADRE IGNACIO PERIES:
Hoy comienza nuestra meditación desde la primera lectura con este ejemplo que nos presenta con la actitud de Moisés ante varios profetas que están profetizando en nombre de Señor. ¿No? Moisés agradece a Dios por dar tantos dones, gracias con la humanidad. Diferentes capacidades, diferentes dones que dio a los profetas, justamente para mostrar la PRESENCIA DE DIOS EN LA TIERRA.
Comenzando ahí, la liturgia de la palabra, nos llama, nos lleva a pensar nuestra actitud, actitudes que tenemos, a veces, los uno con los otros, ¿no? Porque sabemos bien que todos tenemos dones. Usted sabe bien que ninguno puede decir que no tiene un don en esta vida. Dios nos dio una forma para enriquecer la humanidad. Alguna forma con la que nosotros podemos convivir, compartir con la UNIDAD DEL AMOR. Sobre todo una forma maravillosa que Dios hizo al darnos los dones: "A todos nos hizo sentir que sin la presencia, sin la existencia del otro que NO SOMOS NADA"
Aunque, a veces, nosotros agrandamos la cabeza y pensamos que somos poderosos, omnipotentes...El Señor, nos dice: "todos tienen sus límites y dones".
Todos necesitamos de todos.
Pero, convivir, compartir es una guerra permanente. Porque hay quienes crean competencia, quienes tienen orgullo, vanidad,...Uno siempre quiere ser primero... ¿he? Se quiere hacer el más importante de todos...Yo creo que, si nosotros tenemos esa actitud sobradora, de indiferencia, de supremacía, de orgullo, de ser el mejor: también somos inútiles. Porque cuando nuestra ambición o nuestra forma de pensar está llena de orgullo, vanidad, llena de bronca...es muy difícil de lograr, primero la gracia de Dios; en segundo lugar: una convivencia de amor y caridad. ¿No?
Y entonces al ser así, se vive en una humanidad donde, están los seres humanos, que siempre hay lío, siempre es inevitable el conflicto. Donde hay personas con este tipo de cabeza, de forma de ser, siempre vienen los conflictos.
Ahora, fíjense cómo somos. Por un lado nosotros necesitamos de los otros...pero si es posible que esas personas estén en una condición menos que nosotros. ¿No?
Esa es la forma en que pensamos nosotros...Por ejemplo, usted fíjese en los nuevos pueblos, viviendas que están frescos. Cuando uno recibe una vivienda que no tiene a nadie: tiene terror de vivir. Uno dice: ¿cómo voy a vivir solo? ¿Cómo voy a vivir en la soledad como si estuviera en el medio del desierto?...Ahora, cuando vos vivís con todo el mundo en un pueblo, volvés a querer vivir en el desierto. Porque a vos ninguna comunidad te va bien, entonces preferís vivir solo en una isla, en un desierto.
Uno cuando está en la soledad busca...ahora cuando empieza la competencia, ya empezás a sacar cuero del otro. ¿No?
Somos increíbles, ¿no? jajaja.
Cuando uno necesita, bueno, es lo mejor que te pudo pasar. Ahora cuando uno no necesita, es la porquería más grande que te pudo pasar en la vida. ¿No?...Esa actitud que tenemos nosotros en la vida, no es buena. Porque, ¿qué pasa?
Pasa que esa competencia que tenemos en la vida, ese orgullo, esa vanidad...DESTRUYE LA CONSTRUCCIÓN DE UNA FAMILIA, DE UNA COMUNIDAD,...sobre todo destruye la forma de vivir en esa caridad del amor.
Por eso dice Jesús: "No se pongan celosos de nada ni de nadie" Porque TODOS PUEDEN HACER EL BIEN.
Algunos en grandes cosas, otros en las pequeñas cosas.
PERO TODO LO QUE SE HACE, SI SE HACE CON EL AMOR, HACE EN NOMBRE DE DIOS, ESTAMOS CONSTRUYENDO PUENTES EN LA CARIDAD Y NOMBRE DEL AMOR.
Cuando vos estás celoso, querés interrumpir la paciencia o el progreso del otro, o la vida del otro: te destruís a vos mismo. ¿He?
Entonces Dios nos invita a cambiar nuestra actitud. A ayudar siempre al otro, ayudarlo a progresar, a mostrarle la verdadera vida, a ver el amor de Dios; sin destruirlo, sin lastimarlo, sin frenarle la vida...
En lugar de hacer el mal hacia el otro, ayudar a construir puentes. El Señor dice: " que haya una convivencia fraternal" y eso se predicó hace XXI Siglos atrás pero todavía nos sigue pasando lo mismo...siguen existiendo personas que en vez de construir, destruyen...es increíble... ¿no?
Fíjese en las pequeñas cosas que pasan. Muchos ejemplos podemos dar. ¿He?
Vos empezás y todo está bien, todo está bárbaro y puff! Por ahí ves que el vecino de enfrente cambió el auto por un cero kilómetro. Y decís: "Ese que se droga, que es un vago, que robó. No tenía ni un mango antes,... mira, cambió el auto. Y yo que laburo todo el día, que me levanto a las 6:00 de la mañana y me acuesto a las 0:00hs todos los días trabajando, no puedo cambiar ni la ropa..." Pasa. Entonces cuando vas a cobrar tu sueldo en vez de gastarlo en cosas buenas, lo terminás usando para pagar remedios y turnos al médico para recuperar tu intestino. (Risas en la parroquia). Claro. Porque cuando uno vive con odio, con bronca, con envidia hacia los demás, no puede disfrutar de lo suyo y termina enfermándose. Eso pasa. Uno dice: "No puedo nunca ahorrar nada, todos los días estoy enfermo"... ¿he?
NO SE OLVIDEN DE ESTO: MENTE SANA, CUERPO SANO!!! (Otro secretito para estar bien)
Entonces: MENTE ENFERMO, TE HACE ENFERMO.
Encima, somos muy capaces para proyectar contra el otro. Haber dónde lo podemos lastimar, herir, frenar el avance... ¿no?
El ser humano tiene esa actitud. Como dice el Evangelio de hoy.
Fíjese, un alfarero que trabajaba todos los días. Trabajaba bien, un hombre que trabajaba con muchas capacidades. Entonces le empezó el celo. Decía: - "Yo laburo todos los días, haciendo trabajo y gano poco. Y el desgraciado que está en la esquina que lava los perros, los animales, gana mejor que yo"...
Entonces uno dice "¿cómo puedo interrumpir?", como dice el evangelio, fíjense en el ejemplo.
El alfarero quería interrumpir a ese hombre de la esquina. Entonces pensaba bien en una buena política para hacer algo para destruir. (Como los argentinos)... ¿he? Entonces, como era amigo del Rey, se fue a ver al Rey y le dijo: -" mira, a este hombre que lava animales hay que frenarlo un poco, viste. (Palabras que usamos siendo muy astutos. no hacemos mal, pero...queremos frenar un poco, no destruir).
Jajá - risas en la parroquia, muchos se sienten identificados.... continuamos:
El hombre decide frenar, mandar un decreto. El alfarero le dice al Rey que le mande un decreto y lo haga frenar, cambiar la cosa. - "Decile que lave uno de sus elefantes hasta que sea blanco".
Entonces, el Rey hace un decreto donde manda a lavar un elefante hasta que quede blanco. El HOMBRE SANO, PIENSA SANO. Increíble, como dice el Evangelio. El hombre pensó en cómo iba a hacer para lavar un elefante hasta que quede blanco y no gastar tanta agua, ya que el agua es un recurso que no hay que mal gastar y tenía otro decreto que también le decía eso respecto al agua... (Pobre hombre, lleno de decretos). Entonces decía, como era bueno y sin maldad, - "Señor, su majestad, mi Rey, estoy dispuesto a lavar el elefante hasta que quede blanco. Pero como tengo un decreto de que no puedo usar mucha agua, necesito un recipiente donde yo pueda meter el elefante". Entonces el Rey llama al alfarero y le dice que construya un recipiente para meter al elefante para lavarlo hasta que quede blanco sin necesidad de malgastar agua. El alfarero hace un recipiente grande y con un pisotón el elefante lo hace pedazos... (Jajaja)
Entonces el rey dice: "Hacé un recipiente bueno, porque este hombre no puede gastar agua y está dispuesto a trabajar bien, pero no lo puede hacer si un buen recipiente".
El alfarero hace otro recipiente más y el elefante de un pisotón lo vuelve a hacer pedazos.
Así hizo varias veces, hasta que se dio cuenta que "la maldad paga con la maldad"
He? Vos querés hacer el mal y las mismas cosas te salen mal, te condenan tu propia vida.
Por eso dice Jesús: "Antes de estar para romper la cabeza, destruir al otro, antes de desparramar el odio, la bronca, hace bien lo que podes hacer. Ayúdalo, en todo caso".
A veces uno dice "- "No, el otro hace mejor, yo no puedo hacerlo bien como lo hace el otro", es hermoso el evangelio de hoy. Porque dice que aunque vos des un vaso de agua a alguien, en nombre de Dios, estás obrando en grandes cosas. No hace falta que hagas milagros, no hace falta que hagas cosas grandes...Todos podemos hacer cosas pequeñas ¿he?, para mostrar el amor y la caridad que tenemos nosotros en nuestra convivencia. Es decir: En lugar de llorar porque no puede hacer nada, hacer lo que puede como debe hacer. Muestra en tu vida que sos un hijo de Dios. Sos capaz de sembrar paz y amor. Sos capaz de ayudar, de ser auténtico, de ser solidario, honesto, de ser compasivo, bondadoso, de dar luz hacia los demás. Porque, a veces uno piensa que un vaso de agua no significa nada ¿no?...Sin embargo si vos das 10 veces, 20 veces, 100 veces un vaso de agua a algún pobre, una obra pequeña que nos hace sentir y mostrar la caridad para ayudar a alguien: recompensa más que grandes obras materiales que hace en la vida.
Dice Jesús: "Un vaso de agua no significa nada, pero tu puedes hacer 10 veces, 20 veces ese gesto de caridad en el día y es grande". Ayudar con todo amor a un pobre, por un vaso de agua parece insignificante, sin embargo para Dios es grande. Porque no se olvide: "Usted está dando la vida en las pequeñas cosas".
Ahí está el milagro también de desparramar o sembrar el amor de Dios en el mundo. Las lecturas de hoy nos invitan a meter la cabeza un rato en la heladera y pensar un poco. ¿He? Para cuando uno abre la ventana para ver qué está haciendo la vecina... ¿he? risas) Bueno, las lecturas de hoy nos invita entonces a: Antes de tirar piedras al otro, ayudarlo y mostrarle la vida, el camino para que progrese y no retroceda ni se estanque. Reconociendo sus defectos y virtudes humildemente. Y aprendamos desde nuestros defectos, nuestras virtudes a hacer el bien a los demás. ¿He? Cuesta. ¡Ojo!, que predicar es fácil, hacer es distinto...pero se puede.
Cuando llegás a tu casa, ahora vas a querer decir: -"para qué fui a la misa hoy" (risas en la parroquia). Es así. Convertir el corazón cuesta mucha. Porque somos (por decirlo de alguna forma, no sé si son las palabras exactas...) "animales de costumbre”. Nos acostumbramos a una forma de hablar, de hacer...pensamos que somos perfectos ¿he? Cuando vos hablás, desplazás a todos porque vos tenés la verdad, ¿no? Pasa esto, somos costumbre, ¿no? Tu palabra es la última palabra, el otro no tiene cabeza ¿no?, vos sos el único que tiene cabeza. ¿No? Nos pasa esto, somos, a veces así
Si vos proyectas algo bien, ni tus hermanos saben como proyectar, son ignorantes... ¿no? Esa actitud que tenemos, sentir o hacer a los demás inferiores a nosotros, no solamente en la calle, en tu propia casa, con tu mujer, con tu marido, con tus hijos, con tu mamá, con tu papá...Pasa...Porque nos olvidamos que somos diferentes. Nos olvidamos que todos tenemos dones y virtudes para disfrutar la vida. Por eso decimos a Dios que nos de la HUMILDAD DE RECONOCER TAMBIÉN QUE SOMOS HOMBRES LLENOS DE VIRTUDES Y TAMBIÉN LLENOS DE DEFECTOS, QUE TENEMOS QUE APRENDER A CONVIVIR, COMPARTIR, CONSTRUIR LA VIDA.
DIOS NOS AYUDE.
Padre Ignacio Peries
HOMILÍA DEL DOMINGO 4 DE OCTUBRE DEL 2009
Misa:
Lecturas de la liturgia
Primera Lectura: Génesis 2, 18-24
"Y serán los dos una sola carne"
El Señor Dios se dijo: "No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle alguien como él que le ayude." Entonces el Señor Dios modeló de arcilla todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo y se los presentó al hombre, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que el hombre le pusiera. Así, el hombre puso nombre a todos los animales domésticos, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontraba ninguno como él que lo ayudase. Entonces el Señor Dios dejó caer sobre el hombre un letargo, y el hombre se durmió. Le sacó una costilla y le cerró el sitio con carne. Y el Señor Dios trabajó la costilla que le había sacado al hombre, haciendo una mujer, y se la presento al hombre. El hombre dijo: "¡Ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque ha salido del hombre. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne."
Salmo 127
"Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida"
Dichoso el que teme al Señor / y sigue sus caminos. / Comerás del fruto de tu trabajo, / serás dichoso, te irá bien. R.
Tu mujer, como parra fecunda, / en medio de tu casa; / tus hijos, como renuevos de olivo, / alrededor de tu mesa. R.
Ésta es la bendición del hombre, / que teme al Señor. / Que el Señor te bendiga desde Sión / que veas la prosperidad de Jerusalén / todos los días de tu vida. R.
Que veas a los hijos de tus hijos. / ¡Paz a ">Israel! R.
•Segunda Lectura: Hebreos 2, 9-11
"El santificador y los santificados proceden todos del mismo"
Hermanos: Al que Dios había hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte. Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación. El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos.
Evangelio
Marcos 10, 2-16
"Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre"
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué os ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne". De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio." Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
EXPLICACIÓN Y PALABRA DEL PADRE IGNACIO
Si pensamos en Dios como Padre, no nos extrañaría si un buen padre diera a sus hijos los mejores consejos para encontrar la felicidad, la dignidad de la vida, ¿no? El éxito de nuestra existencia, de nuestra vida.
Tal vez los hijos tendrán muchas dificultades de cumplir, mantener,...todo lo que exige el Padre. Aunque hay defectos, aunque hay fallas, ¿no? siempre el ideal paterno será el motivo por el cual debe luchar y mantener en esta vida.
Entonces hoy, la liturgia de la Palabra nos habla de los Ideales de Dios que compone para lograr la mejor convivencia en nuestra vida.
Pero bien,... sabemos que compartir, convivir es una de las tareas que más difíciles nos toca cumplir.
Uno a veces dice - "te amo, te quiero, mi cielo,..Mi tierra... Después de casarse...va al entierro el amor... ¿no? Porque cuando más conoces los defectos...Cuando uno, a veces, reconoce la lucha cotidiana, trae problema. Muchos en la lucha cotidiana pueden tener problemas. Elija a quien elija siempre tiene problema... ¿por qué? Porque cuando hay dos personas que conviven y comparten, sin ninguna duda van a encontrar los errores y virtudes. A veces es fácil de soportar, a veces difícil de soportar. Pero, uno ¿no?, dice Jesús: "Hay una forma en la que debe mantener ciertos principios, ciertas cualidades para compartir la vida".
Además, eh...uno, cuando se casa, elige cualquier persona ¿eh?, porque nosotros necesitamos una persona, formar una pareja para que termine con esa soledad. Nosotros necesitamos una persona.
¿Usted sabe por qué se casa? ¿Para qué se casa?
¿Amor?...Mentira... (Risas en la Parroquia).
Haber, si hay amor, entonces para que se casa, ¿no es verdad? ¿Para qué gasta tanto?... ¿eh? (risas en la parroquia).
...y ¿para qué se casa? ¿Para tener una familia?,...no creo...mentira.
Es para asegurar de no estar solo, sino no se casaría.
Mira cuántos se casaron y no saben para qué, ni por qué...
Jajajajaja...toda la parroquia desborda de carcajadas...se todos entre uno y otro, miran al Padre Ignacio y sólo se ríen... - el que sólo se ríe de su...dice el refrán)
¿Por qué se casan? repite el padre Ignacio...
Fíjate
¿Por qué vos elegís?
A veces conociendo defectos, a veces sin conocer los defectos. ¿Por qué se elije a una persona? Solo para ver cuando se levanta...ajjajaa...Porque cuando vos querés estar solo: No hace falta nadie. ¿No?
Si vos formas una pareja, un matrimonio, justamente elige sólo para dar su amor, para tolerar. Por ahí uno dice: "no me importa, sólo me quiero sentir amado, querido"... ¿no? Entonces uno dice "yo te amo, te quiero,"... pero después de casado se olvidado todo, pasa, ¿no? También vienen las dudas a veces. Porque la convivencia es así. Porque uno elige, justamente, por lo tanto recuerde: Cualquier persona que elige tiene sus defectos, sus virtudes. Por eso la lucha es grande para convivir. Pero siempre recuerde, aunque nosotros tenemos defectos, el Señor pone sus ideales. Y porque sino el común denominador sería malo. Por eso cuando elija, no elija para no quedar solo, sino por verdadero amor.
Recuerde que la unión del amor es la célula, el órgano más importante de la vida. Es la madre de nuestra sociedad que puede fracasar.
Cuando fracasa la familia;...como lo que está pasando en este momento en el mundo ¿eh? Las cosas van mal. Porque la familia es la institución más importante. Es la que mantiene, sostiene los ideales, virtudes y normas para formar la sociedad. Aún con sus defectos. Lo mismo que sucede en la sociedad, pasa en las familias, en las parejas.
Por ejemplo: Cuando hay malaria, cuando hay gripe A, cuando hay dengue, cuando hay SIDA; ¿no?...el que tiene cierta responsabilidad propone ciertas condiciones, exige lo ideal. Propone todos los ideales que tiene para mantener sino quiere contagiar, sino quiere enfermar...Entonces todo el mundo publica cosas, exigen, hablan,... para mantener la sociedad. Porque es una exigencia moral ¿eh? Para proteger, de alguna forma, la familia o todo el mundo para que no tengan una enfermedad. Por otro lado, fíjense las cosas de la vida: Porque vos fuiste una persona buena en la vida o hiciste todas las cosas que debías hacer, tienes medicamentos,... no vamos a cerrar los hospitales. Porque los hospitales están abiertos, la atención médica está abierta, está dispuesta... ¿para qué? Para si alguien equivoca, pueda tener los recursos para encontrar nuevamente el equilibrio de la vida. ¿Eh?
La Iglesia propone de la misma forma, ¿no? Te pone ideales sabiendo que vamos a equivocarnos.
Si equivocamos, también nos dice: "busquemos lo mejor para encontrar la felicidad de la vida”.
Entonces uno dice: -"¿Cómo? ¿Cómo podemos convivir, compartir sin grandes conflictos?"
HAY SECRETOS.
Yo creo que cada matrimonio es una historia a parte. Cada uno tiene que analizar y ver. Pero de cualquier forma, nuestra convivencia da buen resultado cuando uno puede siempre renunciar a sí mismo y a la necesidad del otro. Como Jesús dice: " Si quieren llegar a un amor perfecto, ámense uno a otro como yo los he amado".
¿Dónde está el secreto? EL MÁS IMPORTANTE: RENUNCIAR ASÍ MISMO.
DE ESTA FORMA ESTÁ FORMANDO LA FE - EL AMOR.
Como uno, a veces, no está consiente cuando vos te casas, cuando formás una familia... ¿eh? Piensen bien antes de casarse!
Porque después pasan cosas: Ya no existe más tus cosas, mis cosas...Son nuestras cosas, nuestro hogar,... ¿Cuánto tiempo dura eso? ¿Eh?
La primera vez que queda chiflado decís: " andate..., no te metas en mi vida"...Vos decís así.
Por eso, a veces, consiente en las pequeñas cosas que nosotros hacemos o decimos vemos los errores. Pero podemos lograr el ideal. Sí, por ahí podes, la gente termina sin aliento, pero comienza a contagiar. En la misa de la otra noche había una familia, una pareja de viejitos que tenían casi 70 años de vida matrimonial. Hermoso. Es decir: podemos lograrlo. Ustedes pueden. Hay secretos, muchos secretos. Como les dije antes.
Fíjense:
Pasolovio estaba festejando 50 años de su vida matrimonial. Entonces cuando estaba festejando el novio de la hija le dijo: - "Maestro, ¿cómo aguantaste 50 años? ¿Tendrás un secreto?"...
Entonces dice Pasolovio: "El día que vos te cases, te voy a dejar los mejores consejos para mantener un buen matrimonio".
Llegó el día del casamiento y el joven esperaba el secreto de Pasolovio. El suegro llega con un regalo hermoso con un papel que decía: "El secreto de mantener un matrimonio, un buen matrimonio y futuro para ustedes está acá
Míralo bien".
El joven desenvuelve el paquete, se fija dentro y encuentra UN RELOJ. Un reloj de oro, brillante. No entendía nada el chico. ¿No? Entonces llevaba el reloj y lo miraba todos los días... era de esos relojes que te dan la hora hablando.
Se puso el reloj y lo miraba. Era un reloj que le daba la hora, lo veía y veía que el reloj de la daba la hora,...las once, las once y cinco minutos...Las diez de la mañana, las diez de la noche... Y además decía dar la hora, a cada rato le decía: "¿Le hiciste algo bueno a tu mujer?, a cada rato le decía: " decile algo lindo a tu mujer"
Entonces, el yerno a cada rato le decía a la esposa: "Qué linda sos", "qué bien estás"
La comida está fea no puedo ni comerla, pero le decía: "Qué rico cocinaste"
La casa estaba hecha una mugre, pero él le decía: "Qué linda está la casa, que lindo limpiaste"
Entonces, cada vez que el reloj le decía: “decile algo", él le decía algo lindo. Siempre conquistando, renovando el amor...
Imagínate la chica, ¿no? Decía: Estaban todo el día contentos.
Hermoso, ¿no?
Usted sabe que en verdad es una de las cosas que nos pasa. Tendríamos que poner relojes como ese en todas las casas. En la heladera, en la oficina, en el dormitorio...
A veces nos pasa esto. Pequeñas cosas que uno expresa, hacen que se pueden resolver, sobre llevar o pasar los más grandes problemas que podemos tener en la vida.
El contenido y el ideal del Evangelio no proponen para molestarnos. Sino para recordarnos cómo podemos recuperar los grandes valores, cuidando las pequeñas cosas.
Entonces ¿no?, el hombre estaba muy contento. Estaba bien.
...Pero un día vio que Pasolovio estaba corriendo, buscando el yerno por todo el campo. Entonces dice el joven: - "Pero ¿qué le pasó suegro?" Y Pasolovio le dice: "Mirá, pasó que anoche la vieja casi me tira el plato de sopa por la cabeza". Con esto de la falta de memoria, se me olvidó decirle cosas lindas... Yo te di el secreto mío, por eso se me olvidó todo lo que tenía que decirle a la vieja... imagínate"...
(Jajá jajá) risas en la parroquia.
Cuando vos no decís más las cosas, la cosa cambia ¿no?
Entonces, pobre Pasolovio tenía que volver a llevarse el reloj para recordar decir cosas buenas ¿no?
A veces nos pasan estas cosas. Por eso el Señor nos invita a "Vivir mejor, descubrir la capacidad de convivir, compartir"
¿Dónde está el secreto? ¿Eh?
¿Cuál es el secreto para triunfar en la vida?
Justamente en lo bueno y en lo malo: un diálogo sincero, un diálogo transparente, un diálogo que hace sentir lo que es la vida.
Si usted se fija bien, muchas veces nosotros expresamos cuando otra persona tiene conflictos o problemas. Ya es tarde.
La expresión de todos los días como el ideal de nuestro matrimonio para convivir, compartir la vida, sin dudas nos hace larga vida, larga felicidad, sobre todo larga convivencia. ¿No?
Uno a veces dice: me arrepiento... A veces puede ser tarde.
Como decía una Señora que escribió una carta porque estaba a punto de divorciarse. Y en la carta decía: "Mi amor, de ahora en adelante voy a cocinar todos los días bien y puntual. Y cuando vengas a casa la comida ya va a estar calentita y lista para comer" ¿no?
"Voy a limpiar toda la casa como vos querés. Te prometo cortar el teléfono cuando vos no estás en la casa, para que no pagues más $200, $300 de teléfono".
(Jajajajajajaja)
¿No? ¿Por qué no pensó antes?
A veces nos pasa.
El marido viene y la mujer en la casa está con el bendito celular, con la Internet y se pasó toda la noche con Internet, no le da bolilla... y después dice: "fracasó el matrimonio"
¿Viste? Nos pasa esto.
Por eso hoy, nuevamente, el Evangelio nos propone los ideales del Padre.
Los ideales del Padre que nos ama, que nos hace recordar la debilidad humana para encontrar mejor convivencia en nuestra vida.
Ojala que todos tengamos un reloj que dice: "Decile algo bueno al otro" "hacelo sentir bien" “ Exprésale todo tu cariño, todos los días, en cada instante"
DIOS LOS BENDIGA.
"la mueve montañas"
BIENVENIDOS A ESTA VENTANA DE ESPERANZA Y OPTIMISMO PARA LA VIDA. NO SÓLO VAS A CREER EN DIOS... VAS A QUERER FORMAR PARTE DE ESTA ALIANZA PARA DESCUBRIR LA VERDADERA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE TU EXISTENCIA. Aquí hay: Homilías, Testimonios de Fe, Relatos e historias, Propuestas para ayudarnos comprometidos con la palabra de Dios por un mundo mejor. "Cuando 2 o más personas se unen en Dios, las tristezas disminuyen y las alegrías se multiplican" AÑO 2011
martes, 28 de septiembre de 2010
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JUAN PABLO II
Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
JUAN PABLO II EN ARGENTINA
Visitas de Juan Pablo II a la Argentina
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
SAN CAYETANO
Santuario de San Cayetano | +54 11 4641-0583 o +54 11 4641-1572 | Cuzco 150 | Buenos Aires | Argentina | santuario@sancayetano.org.ar.
ORACIÓN A SAN CAYETANO
Oración a San Cayetano Glorioso San Cayetano, Tú pasaste por la vida viendo a Cristo en los hermanos, especialmente a los más necesitados, y experimentaste la asistencia providencial de Dios. Ayúdanos a construir una sociedad en la que todos participemos con nuestro trabajo y podamos reencontrar los valores que nos fueron arrebatados: la solidaridad, el respeto, el bien común, la honestidad y la alegría.
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