
Un equipo de mate, un poco de música,... y emprendemos el viaje por la ruta de la vida.
Si hay algo que siempre me gustó de los viajes es poder ver el campo. Gracias a Dios, las rutas argentinas tienen mucho campo que ofrecen diversidad de paisajes. Pucha si me subido a colectivos para ir de una ciudad a otra y cuántos sueños, pensamientos, ideas y cosas he dejado en esos viajes. Cuánto me han dado las horas de idas y vueltas... reflexiones, sensaciones... recuerdos, anhelos... Y cuánta inspiración o curiosidad me ha dado el paisaje. Una de las cosas más hermosa que nunca voy a olvidar son los girasoles. Y a veces cuando sigue a Dios y tiende a definirse, puede definirse como una persona que gira hacia Dios e intenta crecer, muchas veces, en un campo, echar raíces y aportar algo bueno a la vida de los demás como reflejo de Dios. También está el desafío de encontrarse solo o la gracia de estar acompañado por otros girasoles. Uno puede encontrarse con la adversidad de la oscuridad o los contrapuntos de la misma sobrevivencia sin dejar la dirección de Dios. Aceptar lo que tenemos, agradecer y aferrarnos a su luz aunque el campo corra peligro. ¿no? poder manternerse en pie entre tantos factores humanos, incluídos los propios como errores y defectos, pecados y acciones ante la vida y los demás... no es tarea fácil. Pero yo creo que, a medida que uno se nutre de la luz de Dios, las cosas comienzan a cambiar. No esperando el cambio del otro sino cambiando uno. Así, a través de uno, el cambio general se establece.
Muchas veces pensamos que somos merecedores una cosa o la otra, a veces nos ponemos en posición dura o caprichosos ante Dios reclamando derechos. Y nos cuesta ser humildes, seguirlo a pesar de nuestros pecados y sufrimientos, luchas y deseos. Nos cuesta girar hacia Dios cuando las cosas no van bien o se complican. A veces nos creemos más que otros, a veces menos... El ser humano siempre tiene una lucha interna y le cuesta alcanzar el equilibrio de la vida. A todos nos ha pasado, nos pasa y nos puede pasar. Porque la vida es así... Un camino, un pasar, donde día a día revelamos nuestra exitencia y mediamos entre lo espiritual, material, entre lo bueno, lo malo, lo que queremos y lo que quiere Dios para nosotros. Es diffícil.
Ayer escuché un comentario sobre cómo el hombre debe responder a Dios para poder ser feliz. Aunque a veces uno creer que ha aprendido lo suficiente, en cada paso que damos, siempre queda algo para aprender.
Un comentario muy inteligente y sencillo me llevó a compartirlo hoy en el blog con ustedes. ¿Por qué? Porque la vida no es fácil para nadie. Porque la vida no pasa exactamente por los logros terrenales, sino por los logros espirituales. Y es muy difícil integrar ambas formas en una misma vida terrenal. De esa integridad nace, justamente, la verdadera felicidad del ser humano. Por esta razón, por años la felicidad ha sido punto de deseo del hombre. Y aunque muchos creen haberla encontrado; para mí, es algo que se debe buscar y encontrar todos los días, en cada momento. Porque es algo que va y viene. No através del placer, sino a através de nuestras respuestas a la vida, al prójimo y a Dios. Y como la felicidad verdadera es el resultado de la integración o equilibrio de la vida, no creo que sea fácil para muchos tenerla a diario.
El comentario del cual les voy a escribir se desprende de una persona que hablabó del evangelio de ayer domingo. Donde Jesús nos enseña que para conmover el corazón de Dios, siempre debemos hacerlo con humildad y, sobre todas las cosas, debemos vivir conforme a la respuesta constante del mandamiento más importante: "Ámense los unos a los otros como yo los he amado". Si rompemos este mandamiento, rompemos todos los otros. No importa si uno no comete adulterio o si uno respeta otros mandamientos, si paralelamente no respeta este mandamiento que trajo Jesús al mundo. De nada sirve cumplir con los 10 mandamientos si paralelamente rompemos el más importante. ¿Qué quiso decir con esto?
Que no necesitamos explicarle nada a Dios. Dios nos conoce más que nosotros mismos. No hace falta dar a conocer lo méritos y reclamar lo que merecemos a Dios. Porque Dios nos da siempre más de lo que merecemos.
Nuestra respuesta a la vida es intentar salvar y ayduar a aquellos que aún permanecen en la oscuridad y vivir una vida conforme al amor de Dios. Para amar a Dios hay que amar al prójimo. ¿Cómo? Sin condenar, enseñando, dando oportunidad, obrar, si se quiere, como obró Jesús. Jesús perdonó hasta su enemigos. ¿Recuerdan?
Dijo: "padre, perdónalos, no saben lo que hacen"
Así debemos obrar.
Seguir a Dios no es simplemente cumplir. Es mucho más que eso. Es obrar con los conceptos divinos en esta vida terrenal. ¿Cómo? Integrando, justamente, el cielo con la tierra. Lo espiritual con lo terrenal.
Veamos el caso de Pasolovio. Pasolovio es un personaje que la persona de la cual escuché ayer este comentario litúrgico siempre lo trae a la acción como ejemplo para enseñarnos a ver lo que no vemos; donde muchas veces nosotros mismos obramos así y Dios si lo ve.
Más o menos con mis palabras les cuento la historia.
Pasolovio vivía en un pueblo donde todo lo que uno se encontraba en la calle debía llevarlo a la feria del pueblo tres días seguidos y anunciarlo para que su dueño pudiera reclamarlo y recuperar lo perdido.
Un buen día, Pasolovio, iba camianando por la calle y se encuentra un diamente.
¿Qué hacemos nosotros? ¿Lo llevamos a la feria para devolverlo a su dueño?
(nos encontramos una billetera con plata. Deberíamos devolverla. pero ¿qué hacemos?. por ahí la devolvemos... vacía... Cumplimos, ¿no? Devolvemos la billetera con los papeles para que el pobre que la perdió no tenga que hacer trámites... Pero, sacamos la plata. Cumplimos pero no cumplimos honestamente ¿no?)
Pensemos en los mandamientos y cómo respondemos a Dios.
Continuamos.
Pasolovio, para cumplir, se fue a la feria. Fue como a eso de las 00.00hs. Miró para un lado, para el otro y, la verdad: no había ni un alma, no volaba ni una mosca. Entonces comenzó a decir: "¡¿De quien es este diamante?!"
Como nadie lo reclamó, se fue a su casa.
Al día siguiente, por las dudas, fue a la feria un poquito más tarde. ¿Eh? fue como a las 00.30 hs. Iba por segunda vez.
Tampoco había nadie. Anunció el diamante y como nadie lo reclamó, se fue a su casa.
Último día, ya le faltaba poquito para cumplir con las reglas del pueblo, fue a la feria un poco más tarde, por las dudas. Llegó como a las 01.30am
En el momento que estaba por anunciar el diamante llegaron un par de personas. Su actitud, su seguridad, cambió.
Miró contra una pared y casi susurrando anunció el diamente.
(muy despacito, casi imperceptible...)
Un señor se le acerca y le dice:
¿Usted está anunciando por casualidad un diamente, porque perdí uno?
Y Pasolovio ¿qué hizo?
Enseguida se dio vuelta y mirando al hombre le dijo:
- Lo siento, pero yo ya cumplí. Vine tres veces y las tres veces anuncié el diamente, ya es mío.
CUMPLIÓ... PERO....
¿Eh?
Eso es lo que no podemos hacer con Dios. Quizás con el prójimo... pero no con Dios.
Y eso es lo que Jesús quiso transmitirnos, darnos como mensaje de vida. No para que guardemos en mensaje, sino para que lo usemos, lo pongamos en práctica y tengamos paz interior. Aunque no poseamos un diamente, que poseamos dignidad, caridad, bondad, solidaridad... "AMOR AL PRÓJIMO"
De nada sirve cumplir los 10 mandamientos, golpearse el pecho como el mejor orador, o el mejor hijo de Dios si uno no sabe ser el mejor en su respuesta y actitud frente a su prójimo.
Y aunque uno se considere indigno, pecador... Dios nunca condena, nos da tiempo, nos ama. Siempre nos da la oportunidad de ser felices de verdad. Cada día que tenemos de vida, aún con nuestros sufrimientos y problemas, podemos ser merecedores de la gracia de Dios.
Por eso hay que saber ubicar las cosas en la vida, los valores morales. Ayudar, construir un mundo fundando en el amor. Comenzando siempre desde nuestro propio ser. Somos un granito de Dios. y por cada granito que ama, el mundo comeinza a sentir el amor. Las cosas, naturalmente, comienzan a ordenarse, las riquezas a distribuirse, la vida a florecer. Así, pues, lograremos una sociedad más justa, más segura,... Sin violencia (en ningún sector o ámbito), con posibilidades y equilibrio para todos. Desde niños, jóvenes, garndes y ancianos con la posibilidad de vivir una vida con los recurso necesarios para ser feliz cada día. Sin desigualdades, sin egoísmo, sin indiferencia,... Con eduacción, salud, alimento, techo... con todo lo que una ser humano terrenalmente debe tener por lógicas del derecho constitucional; y por el otro tendrá: esperanza, compasión, contención, ayuda,... y amor respecto al derecho celestial que Dios nos otorga y nos pide que nosotros mismos lo brindemos y aseguremos al prójimo.
Dios nos ilumine, aún en nuestras garndes oscuridades y adversidades, para lograr un mundo mejor no sólo cumpliendo, sino haciendo con amor de verdad. Y podamos dar desde la tierra a Dios un campo de girasoles donde radicar su luz y amor.
Llegamos... ¿lindo viaje no?
"LA FE QUE OBRA POR AMOR, MUEVE MONTAÑAS"
sabri.
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