HOMILÍA DEL 18 DE OCTUBRE DEL 2009
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 16, 15-20
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos". El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús se reúne con los once en Galilea para recomenzar la misión. No se quedarán encerradas en los confines de Israel, sino que saldrán a testimoniar la bondad del Reino a toda la humanidad.
EXPLICACIÓN DE LA LECTURA POR EL PADRE IGNACIO PERIES:
Con esta hermosa lectura de hoy; la liturgia de la palabra nos invita a reflexionar sobre la vida, ¿no?, sobre la vida de cada uno de nosotros. El sentido que tenemos, la capacidad que tenemos como seguidores de Jesús con nuestra Fe. Seguir, justamente, el destino de la vida que Dios nos propone como proyecto de la vida, ¿eh?
Para comenzar, fíjese, fue difícil al profeta Isaías. Un hombre con mucha fe. Pero tenía que cargar muchas responsabilidades para que su pueblo tenga un buen estado social, material, también una forma donde la gente pudiera disfrutar la vida. Toda una vocación de asegurar, no solamente de asegurar tu felicidad, sino también la felicidad de los demás. Y ahí dice: "Siervo castigado, siervo sufriente" que toma con toda la Fe, poniendo su confianza en Dios para llevar su proyecto de vida. Asegurando, a través de él, los demás puedan encontrar paz y esperanza a la vida.
Llevando el Evangelio, Jesús dice: "Cada creyente, cada uno que quiere encontrar la felicidad en esta vida, tiene que tener el coraje para aceptar la realidad de la vida. La realidad que el hijo del hombre expresa". Las formas que debemos llevar. Con su propio ejemplo, cuando tomó la cruz y llevó hasta el calvario para asegurar la dignidad, la felicidad de los hombres. Por eso hoy tiene una pregunta hermosa para que respondamos. Analizar y ver cómo Jesús habla. Sobre la Fe, sobre nuestra entrega o la forma correcta de vivir el Evangelio en nuestra vida cotidiana. Aprovecho la pregunta de Santiago y Juan, quienes pidieron: "Señor, si es posible asegúranos los puestos, uno a la izquierda y el otro a la derecha". Como estaba diciendo: La fe, la felicidad de la vida depende de los puestos. Cuanto más tenemos los puestos o poder, cuanto más sentimos que somos mejores amigos de Cristo, va a ser fácil de vivir la vida...
Sorprendente fue la pregunta de Jesús: -"¿Ustedes están dispuestos para beber el cáliz que yo beberé? ¿Pueden?...y ¿Pueden llevar la cruz que yo voy a llevar?"..."Me parece que no entendieron". Y aunque parece que no entendieron, respondieron: "Si Señor". Muchas veces el entusiasmo o la ambición nos desubica los valores de la vida. ¿No?
Pero, si analizamos bien, esa pregunta de Jesús, es algo muy profundo. Cuando dice: "Ustedes están dispuestos a tomar la copa que voy a tomar? La Copa significa mucho bíblicamente. Justamente hoy se toma la copa como si fuese la vida de cada uno de nosotros. ¿Qué es lo que significa? Una copa, y usted sabe bien la copa puede tener un montón de significados. Una de las cosas que, a veces, nos cuesta de entender...¿no?
Cada copa puede ser llenada con algo amargo, con algo que es horrible, que no se puede ni tomar. A veces nos pasa.
La copa puede estar llena de cosas buenas o malas. A veces cosas amargas. Y cuántas veces a uno le puede pasar que si vos te equivocás y ponés sal en vez de azúcar en un café, es imposible de tomar. ¿No? Probá nomás si podes tomar...(jajaja), al segundo trago te revuelve todo. ¿No?
A veces nos toca la vida así. Cosas increíbles que no puedes tragar. Esas cosas que realmente te dan asco. ¿Eh? Miedo ¿eh? A veces amargo ¿eh? Pero si tienes que tomar como un remedio o un medicamento,....por más que te de asco, lo tienes que tomar para tu bien. ¿No? Por eso Jesús pregunta: -"¿Vos estás dispuesto a hacer por las entregas, por seguirme...? ¿Estás dispuesto a tomar la copa amarga?"
Cuando te toca la vida amarga, dura, desesperante, sin sabor, que te revuelve el intestino, tu cuerpo, tu estado y te da asco aceptar...¿Vos estás dispuesto a tomar? Porque el hijo del hombre va a tomar una copa re amarga. Va a entregar su vida por los demás. Y ahí sigue la reflexión. Porque, a veces, también te pueden tocar cosas dulces en la vida. Tu copa, tu vida, está llena de cosas dulces, de cosas hermosas que dan sabor, alegría a tu vida. Pero también puede pasar que tú vas al extremo de lo dulce y tampoco puedes tragar. O vas al médico y te dice: "sos diabéticos, no puedes comer cosas dulces". ¿No? Pasan estas cosas en la vida. Nos tocan cosas hermosas, pero no sabemos disfrutar o no podemos disfrutar. Por ahí nos toca agridulce. ¿No? Pero a algunos les cae bien y a algunos no. Por ahí cae justo nuestro gusto. Cuando cae en nuestro gusto, es fácil de tomar la copa. ¿No? Nos da placer, nos da alegría... Ahora viene la última pregunta de Jesús, porque no te olvides, a veces nos toca la copa vacía. La vida vacía, sin sentido ¿eh? no hay nada con qué poder satisfacer o complacer, responder a nuestra vida. Por ahí se siente un vacío total, ni siquiera hay fe. Ni amor, ni afecto que puede llenar nuestra vida...¿eh? ¿Vos estás dispuesto a seguir los pasos de Jesús? La segunda pregunta de hoy es esa justamente. Según la realidad que te toca en la copa: vacía, llena, amarga, dulce...¿Estás capacitado para seguir los pasos de Jesús?
¿Tu Fe te facilita para seguir creyendo, seguir entregándote a Jesús? Es una pregunta que nos tenemos que hacer todos los días. ¿Eh? Hermosa. Es difícil ¿eh?. Uno a veces dice que si, que si se puede tomar. Pero, cuando nos toca esta realidad de la copa amarga o vacía: ¿Vos sos capaz de sostener tu fe o corrés para cualquier lado buscando otra cosa? ¿Eh? ¿O tenés escapatoria de la fe? ¿Eh? Puede pasar, muchas veces pasa. Porque vos estás re bien, sos creyente... y puede pasar que te enojaste con un sacerdote o pasó algo, te enojaste con la iglesia o te enojaste con otro, te tocó una situación que no puedes entender y tendéis a escaparte, a alejarte. Por eso Jesús pregunta "¿Tu Fe está fuerte para seguir? ¿Eh?... Si no está, dice: "Recordá volver a encontrar esa fe porque cada uno en esta vida va a sufrir y le va a tocar una copa con distintos gustos", ¿eh?... Dulce, amargo, salado,...Imposible de cambiar. Porque nos toca a todos. Vacía, llena, dulce, amarga... A veces puedes disfrutar, a veces no. Jesús pregunta si queremos ser los discípulos de Jesús, si queremos servir al prójimo, si podemos ser capaces o incapaces de esta forma.
Ahora, cuando uno analiza bíblicamente lo que significa la copa de la vida; uno sabe que todos tenemos nuestros defectos, nuestras debilidades...pero a pesar de todo, el Señor dice: "Uno tiene que estar dispuesto si quiere lograr la felicidad de la vida. La Copa de la Vida". Para vivir de esta forma el Evangelio. ¿Es posible? Usted sabe que en la historia de la vida, uno muestra un montón de cosas ¿no?. Por ejemplo, hoy se está celebrando el día de la madre y yo estaba pensando en mi mamá. Cuando papi no tenía trabajo, mi mamá cocinaba y era la última en comer. Si no quedaba nada para ella, no comía. Prefería que primero comieran los hijos. Se sacrificaba, se entregaba. No para aprovechar la vida, sino para entregarse, encontrar grandes respuestas a la vida. Aceptaba la copa amarga o vacía por amor. Cuántas veces una madre hace eso, ¿no? Cuántas veces una madre toma esa copa vacía, amarga de los hijos. Hermoso. También como los grandes ejemplos que Jesús les hablaba a sus discípulos. Ser discípulo o ser creyente no significa la vida acomodada. Es un compromiso de entregar para vivir de mejor forma nuestra vida. ¿Eh?
Uno a veces dice: ¿quién puede vivir así, quién puede? Y hay seres humanos que tienen la posibilidad de vivir el Evangelio. Es increíble la historia de la vida. Siempre muestra que hay seres humanos que tienen esa gracia de asumir la Copa y vivir la Fe a su plenitud. No sé si alguna vez escucharon, en el campo de Concentración de Japón, había muchos presos. En medio de todas esas dificultades, un día como de costumbre, luego de trabajar, se juntan todas las herramientas y se las cuenta una por una para ver si estaban todas. En eso falta una herramienta. El soldado a cargo los alinea a todos y dice que si esa herramienta no aparece, sacrificaría la vida de uno de todos los presentes.
Pregunta una vez: ¿Quién tiene la herramienta que falta?...Y nadie responde, un silencio bárbaro.
Vuelve a preguntar más fuerte, muy enojado, asegurando que si esa herramienta no aparecía, elegiría a uno y lo mataría.
Nadie responde.
Por tercera vez pregunta:- " ¿Quién tiene, quién se robó la herramienta que falta?"
Como el silencio seguía y nadie respondía...decide elegir a un muchacho.
-"Usted, de dos pasos para adelante, usted será fusilado por la causa".
El muchacho, de unos 28-30 años suplica por su vida. -"por favor, no me mate. Soy joven, recién casado, tengo un hijo...por favor, yo no fui, no me mate. Quiero vivir, tengo vida por delante todavía..."
En esa multitud había un sacerdote viejito. El cuál pensó: "yo tengo casi 70 años, voy a tomar la cruz de Cristo y entregaré mi vida por este joven"...entonces pegó un grito: - "Fui yo, yo lo hice, yo robé esa herramienta".
El soldado deja al joven, va por el sacerdote, le hace dar un paso hacia el frente y le corta la cabeza.
El sacerdote, este viejito, priorizó su escala de valores. Su amor al prójimo, a Jesús. Se animó a tomar la Copa de la Vida.
Al tiempo, vuelven a contar con tranquilidad las herramientas y para sorpresa de todos: estaban todas las herramientas. No faltaba ninguna.
Un lindo ejemplo para recordar la santidad. ¿Cuántos hombres se han hecho Santos en estos campos de Concentración y en otras oportunidades de la Historia de la Vida?¿no? Mostrando su entrega, su fe. Tomando en las más grandes adversidades La Copa de Jesús.
Por eso, es fácil tomar la Copa cuando está a nuestro gusto. Pero no es fácil y no muchos pueden enfrentar las adversidades y tener la gracia de Dios de tomar de una copa cuando el trago es intomable. ¿No?
Para reflexionar esta noche con la almohada.
¿Hasta dónde somos capaces de seguir a Jesús? Sus pasos, sus enseñanzas...
¿Hasta dónde podemos, realmente, ser capaces de tomar la Copa y ganar la Vida, la dignidad, la felicidad Verdadera?
Hermosa la invitación de hoy.
Sepamos ganar La Copa de la Vida. Si sabemos tomar la copa como viene, entonces siempre ganaremos la Vida.
Dios los ayude.
PADRE IGNACIO
............................
Homilía noviembre de 2009
"El hombre mira las apariencias, Dios mira el corazón"
EXPLICACIÓN DEL PADRE IGNACIO:
¡Qué hermosa esta misión de dar y compartir con los demás!; siempre y cuando hagamos con buena intención y sobre todo: CONFIANDO EN LA GRACIA DE DIOS. Y viviendo como hijos de Dios. Digo esto porque, a veces, damos con diferentes sentimientos. Usted sabe que dar y compartir es una forma muy personal. ¿Eh? Según nuestra formación, nuestras necesidades o según como la vida nos obliga. Por eso todos tenemos diferentes criterios, diferentes formas de dar. ¿No?
Porque algunos dan porque sienten que es una obligación por los puestos donde están puestos. Es decir, la responsabilidad social, moral, espiritual...a veces obliga para dar. ¿No?
Porque el puesto que tenemos, a veces, es un puesto que tiene que dar si o si.
Ahora fíjense. Aunque sea así, ¿cómo actúa el ser humano? Si tiene el puesto para dar y tiene la posibilidad de comprar el otro...Muchas veces nuestro dar es comprar al otro, para obligar al otro. ¿No? Te doy, pero ¡ojo!, de vuelta tendrás algo que hacer. ¿No? Algún compromiso, alguna obligación o te doy todo pero sos mi esclavo. ¿No?
A veces nos pasa esto. ¿Eh? Por el dinero, por lo que da,...obliga al otro a hacer lo que vos querés. ¿No? Quizás son formas en las que podemos dar. O compramos el otro. ¿No? El otro no puede NI HABLAR porque en el momento que abre la boca, queda sin nada ¿no?
Pasa. En la vida social, política,...en el mundo pasa muchas veces esto.
Y algunos que dan también porque arman grandes show, audiencias y necesitan aplausos, necesitan ser agrandados...¿no? El agrandado quiere decir lo que da para ser homenajeado...Pasa esto también. En muchos puestos y niveles. Porque necesitan sentir una audiencia que mira y aplaude.
Algunas dan porque no hay otra posición más que dar...
Pero qué lindo cuando nosotros podemos lograr ese dar que explica el Evangelio de hoy.
DAR SIN MIRAR A QUIEN DAS. DAR SIN OBLIGAR NADA A OTRO. DAR SOLAMENTE CON LA INTENCIÓN DE COMPARTIR, CONVIVIR CON LA RIQUEZA DE DIOS.
Ese dar que nos enseña. Así como la viuda de la primera y segunda lectura de hoy. ¿Por qué eligieron las viudas?
Bueno, porque, justamente, en el tiempo de Jesús, tiempo antiguo, tenían menos que lo que tenemos hoy. No había jubilación, pensión,...todo eso que tenemos ahora. Y las personas que tienen menos, fíjate cómo tienen EL CORAZÓN PARA COMPARTIR. EN ESE DAR HAY ALGO MUY IMPORTANTE. NO DA LO QUE SOBRA. NO DA CUALQUIER COSA.
Por ejemplo al pibe, no le da una piedra cuando pide pan. PORQUE DA LO QUE NECESITA EL OTRO. HAY UNA DIFERENCIA GRANDE. VOS DAS LO QUE NECESITA EL OTRO, AÚN CUANDO UNO TIENE QUE SACRIFICAR SU PROPIO MEDIO O SU PROPIA COMIDA O COMODIDADES QUE TIENE.
EN ESTE DAR HAY OTRA COSA IMPORTANTE TAMBIÉN: NO SOLAMENTE ASEGURA LA FELICIDAD DEL OTRO, SINO QUE TAMBIÉN DA EN EL NOMBRE DEL SEÑOR "LO MÁS IMPORTANTE".
Poco o mucho ese dar confiando en la gracia de Dios te asegura
Más allá de todas las cosas, hasta arriesgando su vida. Porque esta mujer dejó la última consecuencia en la gracia de Dios. Ni es un sacrificio, ni es una obligación, ES UN DAR CON AMOR. ESE DAR ES AMOR EN ACCIÓN, esa es la diferencia. ¿No? Un amor en plenitud, un amor en acción. Por lo tanto, fíjese, como dice Jesús "El que da con la confianza en Dios como el amor en acción", justamente como para ser hijo de Dios, "Dios nunca le abandona". En los dos casos, fíjense, abunda todo. Y en donde alguien piensa que no tiene la vida, el Señor asegura más años, larga vida, largo compartimiento, larga posibilidad de compartir la gracia y la bondad de Dios. Porque ese dar es prácticamente vivir la vida del Señor. Como dice Jesús "Felices los pobres de espíritu". Esa confianza que ponen absolutamente en la gracia de Dios. Uno a veces dice: ¿esas cosas pasan? En el tiempo de Jesús pasó antes y ¿hoy pasarán? ¿Hay gente que puede hacer semejante cosa hoy? En diferentes formas, sí. No solamente acá es dar dinero, ropa o comida. Hay muchas cosas que podemos dar en esta vida.
UN ABRAZO, UNA SONRISA, UNA BUENA PALABRA, UN POCO DE PACIENCIA, UN POCO DE COMPRENSIÓN,... Porque la gente no necesita solamente plata. La necesidad también implica muchas cosas, ¿no?¿eh? Cordialidad, amabilidad, bondad, amor, amistad,...un montón de cosas. Fíjese en su propia casa. ¿Cuántas veces puedes dar cosas que no significa plata? Cosas más allá de la plata. El amor, el afecto que necesitan en tu familia. ¿Eh? Hay muchas formas de dar, diferentes, pero tenemos la vocación de dar de muchas formas. A veces hasta dando la vida, como dice Jesús. El amor más grande es dar la vida por los demás, como hizo Jesús en la cruz. Uno dice: ¿podemos dar hasta nuestra vida? No sé si alguna vez escucharon aquella hermosa historia de Manos Orantes. Son dos manitos que están en una escultura de ángeles, en pinturas o en imágenes, fotos, que están las 2 manos orantes. Esas manos orantes tienen una historia hermosa. No sé si alguno la ha escuchado.
mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm (en misa nadie responde), así que el Padre Ignacio la cuenta de esta manera: MANOS ORANTES: Una familia muy grande que vivía en la gran pobreza, no tenía recursos ni para estudiar, educar, ni comer, ni vivir...Sobrevivían con muchas dificultades. Muchos hijos. Entonces los hijos cuando crecieron, vieron que la familia no tenía recursos para dar una educación buena o un futuro mejor. Los padres daban todo lo que podían, pero no alcanzaba ni siquiera para mandar a una facultad, a enseñar mejor a los hijos. Entonces dos hijos dicen ir a la facultad, para dar lo mejor, para encontrar una posibilidad de sostener, mantener la familia. Después de averiguar cuánto costaba, los dos chicos dicen:
- Nos va a costar mucho, ¿qué hacemos? Entonces los dos se ponen de acuerdo para lograr de alguna forma levantar la cabeza de la familia y salvarla. -Vamos a sacar la moneda y la tiramos para arriba. ¿No? Cada uno elige cara o cruz y el que gana va a ir a la facultad. El que pierde, no pierde, va a trabajar para mantener a los hermanos hasta que el otro se reciba. ¿No? Los dos se pusieron de acuerdo. Uno tiene que trabajar para sostener los estudios y la facultad del hermano al que le toque ir y a ese le tocará estudiar para recibirse. Eligieron de esta forma y justo la moneda le toco a uno y el otro tenía que trabajar. El hermano que ganó de ir a la facultad, se fue a la facultad a estudiar; con el compromiso de que el día en que terminara todo, él va a trabajar y el otro hermano va a estudiar. Cada uno a su turno de vida. Mientras uno buscaba la vida en la facultad, el otro hermano buscaba trabajo. El que buscaba trabajo, lo encontró en una mina de cobre. Con todo amor empezó a trabajar. Todos los días pensando en la familia, pensando en el hermano. Así pasaron 3, 4 años...Trabajando en la mina de cobre. Mientras, el otro hermano, excelente ¿eh?, estudiaba y rendía bien como el mejor alumno de la facultad. Llegó un momento en el que terminó el estudio y el hermano que estaba estudiando vino a su casa para festejar. La gran fiesta. ¿No? Uno de los hijos ahora tiene un título y la capacidad para trabajar. Hicieron una pequeña fiesta en el encuentro el muchacho dijo:- Hoy quiero hacer un brindis, primero gracias y después porque hoy soy un artista, soy una persona que tiene la capacidad para hacer, para trabajar, para mantener mi familia, mi hermano. Segundo lugar quiero hacer un brindis por mi hermano. Que sufrió tantos años en la mina de cobre haciendo lo imposible para sostener a la familia, a mí y a mi educación. Levantó el vaso para brindar pero cuando miró hacia el hermano, el hermano no levantó nada. Estaba con la cabeza baja, sentada, sin moverse por nada. Entonces el hermano que estaba en la facultad, se acerca al hermano que estaba en la mina de cobre y le dice:
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué tienes esa cara triste? Te va a tocar ahora tu turno. Yo voy a trabajar para que tú puedas estudiar. Así que dale, ponte alegre. Te toca a vos y yo voy a hacer todo por vos.
El hermano levantó la cabeza y dijo:
- Mi querido hermano, no es que no quiero levantar un vaso contigo. Al contrario, estoy re feliz. Hice lo mejor que pude para ayudarte a que te recibas. Pero lo que me pasa ahora es que prácticamente estoy enfermo. Mis manos ya están atrofiadas. Sufro de atrofia muscular. No puedo moverme más. Ni siquiera para agarrar un vaso para brindar contigo. Tengo de todo. Reuma,... distrofia total. Casi ni puedo caminar. Pero estoy feliz. Feliz porque HICE TODO LO POSIBLE para que alguien en la familia tenga una educación.
(Silencio en la parroquia)y en ustedes, ¿lectores? ...qué historia increíble ¿no?
.........
Los dos hermanos se abrazaron, lloraron, ¿eh? fíjate vos como, a veces, no somos nada en la vida. Como, en diferentes formas, nos toca el Evangelio de hoy ¿no?. Como hermanos, como creyentes, ...A veces se puede dar la vida a los otros.
Para terminar la historia les sigo contando: El hermano que se había recibido de artista, que tenía la capacidad, el título...quiso agradecer a Dios, quiso agradecer a su hermano. Entonces, la primera obra que hizo fue pintar sus manos. Hacer dos manos que sirvieran para mostrar al mundo que; gracias a esas dos manos de su hermano, cómo logró una vida diferente. "Gracias a estas manos que tienen artrosis, que son las de mi hermano que sacrificó mucho para dar lo mejor a toda su familia y a su hermano y para agradecer a Dios". De ahí justamente todo el mundo conoció la historia de estos dos hermanos y familia. Fue muy famosa esta obra. Y fue un arte que atrajo a todo el mundo, fíjese, la misma gente nombró esa obra: "Manos Orantes". Manos que dio la vida a muchos. Hoy la historia se llama "Manos Orantes" . Una historia real de las manos de un hermano que sacrificó su vida por toda su familia y el bienestar de su hermano. Uno dice: ¿existe eso? ¿Puede vivir alguien así todavía? Son diferentes formas de vivir, pero si se puede!!!!!Por eso el Señor nos invita a esta vocación DE DAR, DE SACRIFICAR TODO EL CUERPO PARA DAR Y ASEGURAR LA FELICIDAD DE UNA PERSONA. ¿Puede ser real hoy? Hoy se puede hacer real. Si. Si usted ve, si usted mira en la Argentina hay personas que viven mejor que en el Evangelio. Vos miras el Norte, Formosa, Misiones, Chaco...que no tienen agua. Córdoba que no tiene agua...y yo estoy seguro que hay mamás, papás, que dan el último vaso de agua a un niño que llora diciendo:- papi, tengo sed. ¡Qué hermoso! ¿No? Cuando un ser humano llega a esta altura de la vida. Usted ve zonas pobres, personas que no tienen comida y aunque hay dolor y sufrimiento, alguien nos enseña muchas cosas mejores. Hay padres que regalan su comida. Madres que dan el último bocadito de alimento para que sus hijos no sufran. A veces están temblando, están flacos, muertos de hambre...sin embargo dan. Aquí en la Argentina, pasa. Hay personas así, hay historias así. De hombres viejitos que dan la vida por otros, sobre todo por los más chicos. No nos pide sacrificio Jesús. Nos pregunta hasta dónde somos capaces de dar a los demás de corazón en nombre de Dios. De dar Amor en acción.¿Hasta dónde? ¿Eh? "Dale a Dios todo y te devolverá hasta que te sobre"
Para reflexionar y empezar a dar de verdad en nombre de Dios.
PADRE IGNACIO PERIES.
...................................................
MOMENTO PARTA LA REFLEXIÓN:
PAUSA PARA EL DIÁLOGO, 2 DE JULIO DE 2010
"PEDIR AYUDA Y AYUDAR... LA DIFERENCIA DE LA VIDA"
Uno puede saber dónde se mete y a veces no. Uno puede conocer las cosas pero a veces es necesario pedir ayuda. A veces uno se mete en un lugar y no sabe cómo salir... para todo, cuando uno necesita avanzar en la vida y no sabe cómo... ¡DEBE SABER PEDIR AYUDA! y, por supuesto, hay que saber ayudar.
Uno suele conocer el ambiente y puede meterse bien en ese lugar. ¿no? Pero ¿qué pasa cuando uno se mete y por otro lado no puede salir?
Bueno, para salir debe preguntarle a alguien. para encontrar el camino por dónde seguir en la vida, debe preguntar y pedir ayuda a otra persona.
Si tiene miedo puede perderse en el camino. No tema. Prudencia y pida ayuda.
A mí me pasó la otra mañana. Me metí en una ruta, en un camino, realmente, difícil, equivocado... ¿eh? La zona era terrible. Pero fíjense: Cuando quise dar marcha atrás y pegar la vuelta.... salió un señor de un lugar. Enseguida conocí a la persona. Entonces le pregunté cómo tenía que salir, cómo tenía que encontrar la salida para retomar el camino hacia casa. ¿eh? No perdí tiempo. Pregunté enseguida. Pedí ayuda enseguida. ¿eh? Tampoco estaba desesperado... Porque sabía (confiando en Dios) en que de alguna manera iba a salir... ¿no?
El señor me dijo enseguida cómo salir de ese tramo y encontrar la salida para continuar el camino.
Pero el señor me dice "Siga el camión que va delante tuyo porque ese camión lo lleva al puente"
¡Qué bárbaro!, ¿No?
Por eso es importante ¿no? Cuando uno no sabe dónde o cómo tienen que ir.... Cómo podés lograr... PEDIR AYUDA.
No tengan miedo ni vergüenza.
¿eh?
EL CAMINO SE ABRE CUANDO UNO, REALMENTE, CON PACIENCIA, TRANQUILIDADA, SINCERIDAD, FE Y AMOR, CONFIANDO EN EL OTRO, PIDE AYUDA PARA LOGRAR.
Porque, a veces, hay gente que no pide ayuda... Y hace, hace, hace... porque quiere mostrar que nunca se equivoca en la vida ¿no?
Quiere mostrar que sabe todo... que son omnipotentes, perfectos... ¿eh?
¿Saben dónde terminan?
EN EL INFIERNO.
jajajajajajajajajajajajajaj (risas del padre Ignacio... pero con dulzura se ríe....)
Porque sabe todo... pero para llegar al infierno... No para vivir la vida.
¿ehhhhhhhhhh?
Por eso es importante. Seamos humildes, seamos sinceros, auténticos,... Cuando no sabemos cómo tienes que hacer... Pedimos ayuda. GANA TIEMPO, GANA PACIENCIA, GANA EXPERIENCIA... Y LLEGA AL LUGAR COMO CORRESPONDE.
Entonces, ¿no?... Cuando está inseguro, recuérdese: siga su intuición, escuche su corazón. si no da resultado pida ayuda para lograr las cosas.
También la prudencia vale más que cualquier otra cosa.
Y del otro lado: sepa ayudar. Recuerde también que puede estar viendo al mismo Dios que le pide ayuda.
En nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo.
Amen.
PADRE IGNACIO PERIE
"la fe mueve montañas"
sabri.
BIENVENIDOS A ESTA VENTANA DE ESPERANZA Y OPTIMISMO PARA LA VIDA. NO SÓLO VAS A CREER EN DIOS... VAS A QUERER FORMAR PARTE DE ESTA ALIANZA PARA DESCUBRIR LA VERDADERA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE TU EXISTENCIA. Aquí hay: Homilías, Testimonios de Fe, Relatos e historias, Propuestas para ayudarnos comprometidos con la palabra de Dios por un mundo mejor. "Cuando 2 o más personas se unen en Dios, las tristezas disminuyen y las alegrías se multiplican" AÑO 2011
viernes, 1 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
JUAN PABLO II
Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
JUAN PABLO II EN ARGENTINA
Visitas de Juan Pablo II a la Argentina
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
SAN CAYETANO
Santuario de San Cayetano | +54 11 4641-0583 o +54 11 4641-1572 | Cuzco 150 | Buenos Aires | Argentina | santuario@sancayetano.org.ar.
ORACIÓN A SAN CAYETANO
Oración a San Cayetano Glorioso San Cayetano, Tú pasaste por la vida viendo a Cristo en los hermanos, especialmente a los más necesitados, y experimentaste la asistencia providencial de Dios. Ayúdanos a construir una sociedad en la que todos participemos con nuestro trabajo y podamos reencontrar los valores que nos fueron arrebatados: la solidaridad, el respeto, el bien común, la honestidad y la alegría.
MILAGROS NATURALES DE DIOS, SABILA / ALOE VERA
Buscar en Internet la Receta del sacerdote franciscano para la cura del cáncer, para la diabetes. También está la planta: YACÓN. (EN ESTE BLOG HAY UN ARTÍCULO) También está el Método Bates para el ASTIGMATISMO- MIOPÍA - ESTRAVÍO DE VISTA) EL DLM (DRENÁJE LINFÁNTICO MANUAL PARA ACTIVAR ÓRGANOS Y CONDUCTOS DEL CUERPO.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada