ramal: católico apostólico romano.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Madre Teresa de Calcuta (MEMORIA DE AMOR, FE Y SERVICIO AL PRÓJIMO EN NOMBRE DE DIOS)




La Madre Teresa de Calcuta, India, se llamaba Agnes Gonxha Bojaxhiu y había nacido en 1910 en Spkopje, capital de la actual Macedonia. Hija de un próspero contratista de obras albanés, ya de chica supo que su vocación era "ayudar a los pobres" . A los dieciocho años se unió a las Hermanas de Loreto, una orden de monjas irlandesas que dirije escuelas en la India, y adoptó el nombre de Teresa, en honor de la santa francesa Thérèse de Lisieux. Estudió inglés en Dublín y pasó los siguientes diesisiete años enseñando en un colegio de Calcuta, pero en 1946 sintió que Dios le ordenaba "dejar todo para ayudar a los desposeídos". Instalada en los barrios más miserables de Calcuta, se consagró a construir asilos para los moribundos a fin de que tuvieran una muerte digna, refugios para aquellos que "no importaban a nadie". Su congregación se llamó Misioneras de la Caridad y sus centros se extendieron a un centenar de países. El corazón de estas monjas también se abrió para enfermos de SIDA, mujeres maltratadas y drogadictos.
Muchos la consideraban "una santa viviente". Otros la criticaban por su acérrima posición antiabortista, por su oposición al control de la natalidad o por aceptar la ayuda económica de personajes como Jean Claude Duvalier, el ex dictador de Haití. Lo cierto es que esta mujer de un metro y medio de estatura fue una madre incondicional para millones de desamparados. Y a ella nunca le preocupó que el amor que les prodigaba encajara con lo "políticamente correcto".

La Madre Teresa de Calcuta dijo: Podemos transitar por los lugares más terribles sin temor, porqué Jesús en nosotros nunca nos decepcionará. Jesús es nuestro amor, nuestra fuerza, nuestra alegría y nuestra compasión .

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.

Cada hombre es importante y merece nuestra atención.
Nosotros siempre tratamos con individuos, nunca con las masas. Pero si esperamos que haya muchos, entonces nos perderíamos en la cantidad y nos haríamos nada por nadie.

A la hora de nuestra muerte, seremos juzgados por nuestra actitud de haber reconocidos a Cristo en cada hombre que sufre.

Hay verdades nuestras, hondas y duras, pero hay que saber acercarse a ellas, entenderlas y convertirlas en acto de transformación interna por amor a Dios y a la humanidad.

Dios solo habla en silencio.
El silencio es reflexión.

L a familia que reza junta, permanece junta.

El amor de Cristo siempre es más fuerte que el mal en el mundo.

Nada es demasiado insignificante. Somos tan pequeños que miramos todo desde una óptica de pequeñez. Pero el Señor, siendo todopoderoso, ve hasta lo más pequeño como grande.

Encontré una mujer moribunda en las calles. La traje a nuestro hogar. Cuando la acosté a una pequeña cama, me sonrió, tomó mi mano y dijo una sola palabra. “ Gracias “ . Luego murió. Ella me dio mucho más de lo que yo hacía por ella. Me dio su gratitud.

Sólo soy un instrumento, un pequeño lápiz en las manos del Señor. Aún Dios me muestra su humildad utilizando instrumentos tan débiles e imperfectos como nosotros.

La Madre Teresa de Calcuta dijo:Hemos sido creados para grandes destinos. Sólo tenemos que comprenderlos.

La compasión es como el vuelo del alma hacia el prójimo.

Debemos seguir esa voz de nuestra conciencia que es la voz de Dios. No hay nada que temer, y mucho que agradecer.

En el fondo todo creemos. Algunos se resisten porque no están dispuestos a un cambio. El dice que no cree, ya está abrazando la idea de una creencia.

Déjanos predicar sin sermones. No mediante palabras, sino con nuestro ejemplo.

Dios siempre cuida sus criaturas, pero lo hace a través de los hombres. Si alguna persona muere de hambre o pena, no es que Dios no haya cuidado, es porque nosotros no hicimos nada para ayudarla. Nos fuimos instrumentos de su amor, no supimos reconocer a Cristo bajo la apariencia de ese hombre desamparado, de ese niño abandonado.

Tómate tiempo para hacer caridad. Es la llave del cielo.

La gente teme vincularse con el otro por el miedo al rechazo o por no atreverse a dar.
Se olvidan que no hay como dar para recibir. La verdadera dicha es dar. Cuando uno conoce a Dios, nunca más está solo.

Un vaso de agua que se da a un pobre con misericordia y amor, es un vaso de agua que se da al mismo Dios.

Dios ama a quién ayuda con alegría.

El servicio es lo que podemos llevarnos a nuestro encuentro final con Dios.

Una de las cosas más importantes de la vida es dar y ofrecer a quienes viven en nuestro entorno, el amor que hemos recibido.
Dar hasta que nos duela.

No hay que cambiar la religión de los hombres, sino su corazón.

Los milagros suceden a diario. Son consecuencias permanentes del amor en acción.
Son los resultados lógicos de alinearse con la providencia de Dios al entregarse a Él.

La Madre Teresa de Calcuta dijo:La pobreza no es obra de Dios, sino que los responsables de que exista somos nosotros.
Y somos responsables porque no sabemos compartir las cosas con Dios.

Tenemos que acordarnos de las palabras de Jesús: “ Lo que haces por los otros, lo esta haciendo por mí”.

Al ayudar al otro, alejan de su propia vida la soledad.

Estamos combatiendo el aborto a través de la adopción

Jesús dijo: “ Venid, benditos de mi Padre, que cuando tuve hambre, me diste de comer, cuando tuve sed, me diste de beber, cuando estuve desnudo me vestiste, cuando estuve enfermo, me atendiste, cuando estuve preso, me visitaste.
Son solo palabras que encontramos en el evangelio y que aquí debemos practicar todo el tiempo. Amor y servicio. Ése es el amor en acción.

En la vida actual hay demasiado ruido, y eso hizo que la gente llegue a temerle al silencio. Saben que si se callan, van a escuchar de verdad y eso a veces suele ser muy doloroso.

Nuestra conciencia es sabia y no resiste el engaño. Se debe pedir perdón y saber perdonar.

Todas las noches antes de dormir debemos realizar el examen de conciencia, por si fuera nuestro último día.

Dios esta en todo y en todas parte. Los hindúes, los musulmanes o los cristianos somos sus hijos. Todo lo son.

El mundo es uno y la humanidad es una.

Si no creyéramos que en cada pobre, enfermo o moribundo está el cuerpo de Cristo, no tendríamos fuerzas para llevar a cabo el trabajo. Es a Cristo a quién tocamos en cada cuerpo de los hambrientos y los abandonados. Él dijo “ Lo que hagas por ello, lo haces por mí “.

La guerra es el fruto de la política. Además si uno se envuelve en la política, hay que tomar bando por algún partido. Yo no quiero eso. Mi bando es el de los desposeídos y el de los necesitados.

Somos siempre capaces de elegir: el bien o el mal. Nadie es malo por naturaleza. Dios nos creó para destinos de grandeza.

Cuando digo “ el menor de mis hermanos ” hablo no solo de los que sufren pobreza física, sino de quienes sufren soledad. Hablo de los necesitados no solo de comida, sino de la palabra de Dios. Aquellos que buscan justicia y amor. Los que piden huir de su ignorancia y recibir conocimientos. Aquellos que quieren llegar a la verdad. Los que más que ropa, buscan dignidad. Los que piden caricias en el cuerpo y el espíritu. Los que son víctimas del abuso y de la discriminación . Los que son abandonados e indigentes. Los que han perdido la esperanza, que es lo ultimo que deberían perder. Los que creen haber perdido a Dios. Lo que caen en adiciones. Los que están presos.

Al olvidar el llamado de Dios, obramos mal, pero no por ello perdemos todo lo bueno que hay en nuestra naturaleza.

La Madre Teresa de Calcuta dijo:Los niños deben aprender a rezar y los padres debe rezar con ellos. Si es así, se logra mucho más fácilmente fortalecer nuestra fe. Hay que enseñar a los hijos que es una forma de evitar el sufrimiento.

Si no logramos pedir perdón a alguien en particular, deberíamos disculparnos con Dios, que es misericordia pura. Es necesario estar libre de cargas y con el corazón puro. Dios siempre perdona y libera, si nos acordamos de él y le entregamos nuestro tormento. Se deber rezar para poder perdonar a quienes nos hay herido y dañado.
¿Cómo podemos pedir perdón a Dios, si no sabemos perdonar a los otros?

Las parejas que están crisis deberían rezar y perdonar. Saber que en nuestro humano camino han sido unidos por alguna circunstancia divina . Aprender de ese encuentro. Superar las dificultades y salir fortalecidos. Respetarse y perdonarse. Uno tiene que corregir en uno mismo, antes de molestarse con el otro.

No hay nada que tener miedo a escuchar las verdades que están en nuestro interior.

Tómate tiempo para pensar. Tómate tiempo para rezar y tómate tiempo para reír.

La mejor manera de mostrar nuestra gratitud a Dios y la gente, es aceptar todo con alegría.

Dios sólo habla en silencio. El ruido presenta un problema para quién busca a Dios. El silencio es reflexión. El ruido es olvidar nuestra misión.

Grita aquél que no tiene nada que expresar.
A partir del ruido, tratan de llenarse de estímulos. De allí, la droga, el alcohol, las salidas a lugares nocturnos de aturdimiento o la televisión prendida todo el día aunque no haya nada valioso para ver.

Él nos pone el camino frente a nosotros para que podamos elegir y a veces por pereza, por negligencia o por ignorancia, elegimos el mal y allí es donde se alza un obstáculo que nos impide ver la claridad.

Habría que evitar caer en la tentación, ya que la fuerza de caer en ella, se puede llegar a la destrucción. La oración nos da la capacidad para superarla.

Si María y José estuviesen buscado un lugar para convertirlo en el hogar del niño Jesús, ¿ elegirían nuestra casas y todo cuanto ésta contiene y representa?

Ya sé que todos me preguntan cómo la muerte puede ser bella.
Morirse es volver a casa. Quienes mueren aquí, mueren en paz, y eso es lo que podemos esperar. Morir en paz y con dignidad. Eso es para la eternidad.

Si el mal se apodera de alguien, éste puede extenderlo o desparramarlo a su alrededor.
Las zonas más enfermas de alguien, despiertan a su vez la enfermedad en otro que no esté lo suficientemente bien plantado o prevenido. Si alguien es débil, se debe a que no practica una vida espiritual con convicción o amor. Al estar en contacto con seres así, debemos orar mucho para que esa oración llegue a ellos.

Todos saben en la India, que siempre estamos dispuestos a recibir a un niño. Siempre reiteramos que al algún niño no querido, no lo dejen morir. Tráiganlo aquí.

Cada día es un instante en la eternidad de Dios. Somos sus instrumentos. Cada ser humano merece nuestra dedicación.

La Madre Teresa de Calcuta dijo: La soledad es la peor clase de enfermedad.

Si puedes quitarte el miedo, ya habrás hecho mucho. Es algo muy grande dejar de temer. Hay que confiar en Dios y en la vida y sacarse los temores que nos enturbian y enferman desde hace años.

Para Dios es simple y bello. El amor de Dios por nosotros es mayor que todos los conflictos siempre pasajeros.

Los bienes del mundo, los regalos del cuerpo y de la mente, las ventajas del nacimiento, la educación, el hogar y la crianza, las capacidades y habilidades, los talentos y los logros, provienen de Dios. Son regalos de Dios, y nadie tiene el derecho de poseer riquezas superfluas y acumular bienes materiales, mientras otros mueren de inanición y sufren todas clase de carencias. Nosotros tratamos de equilibrar esta situación, por el esfuerzo voluntario de la humildad y la entrega, y el sacrificio de formas de vida lujosas y ostentosas.

El corazón no tiene límites para amar. No hay barreras físicas para llegar con el espíritu a donde uno desea.

La Madre Teresa de Calcuta dijo: El miedo se supera con la oración.

Tratamos de que las jóvenes embarazadas no aborten. Las recibimos con nosotras.
Aquí viven y ayudan hasta que el chiquito nazca y si podemos persuadirlas de que se queden con su hijo, entonces nos ocupamos de él. Nunca rechazamos a un niño. Todo son preciados. Todos son creados por Dios.

Ver a alguien que en parte de esta vida, es tomar contacto con el estado último de este cuerpo. Con el momento de la partida y con el comienzo de la luz de Dios en la otra vida.

Muchas veces se me hizo durísimo concretar los centros de asistencia a leprosos. La deformidad física causa en mucha gente una sensación tan repulsiva que los lleva discriminar a los enfermos.
Recuerdo varias ocasiones en que todo un barrio se reunía y nos arrojaban piedras para que no nos estableciéramos allí. La ignorancia y el temor van de la mano.

No trabajamos por la gloria o el dinero. Éste es un amor consagrado a Jesús. Trabajamos para Dios.

Es un nuevo regalo de Dios que haya tanta vocación en los corazones de los jóvenes.
Necesitamos muchos misioneros, laicos o religiosos, y que la paz y la caridad envuelvan a los corazones.

Cada vida ajena es nuestra propia vida . Estamos hechos para destinos de luz. Para amar y ser amados.

Debemos hallar el silencio y orar. Allí todo puede suceder y nos revela. Sigamos esa voz de la conciencia, que es la voz de Dios. No hay nada que temer y mucho que agradecer.

Un día, saqué a un hombre de una cloaca. Su cuerpo estaba lleno de llagas. Lo llevé a Nirmal Hrday, que es la casa del amor en acción. Lo limpiamos, lo bañamos y curamos sus heridas. Durante todo ese tiempo nunca se quejo y no había rastros de miedo en su expresión. Lo único que me dijo fue: “ Siempre viví como un animal en las calles, pero ahora voy a morir como un ángel”. Me sonrió de un modo bellísimo y murió. Su sonrisa permanece siempre en mi mente y en mi corazón . Es de la más hermosas que he visto.

Hemos marchado un camino largo. La gente de Calcuta ha aprendido a conocer y amar a sus pobres. Gente de todas las creencias comparten este trabajo. Sólo llegan y dicen: “Queremos ayudar”.
Están dispuestos a tocar sufrientes.
Ésa es la belleza del trabajo. Aquí y en cualquier lado.

Si supieran cuán solo están los jefes de estados y los que se creen importantes, allá arriba en sus cimas de poder. En realidad, no saben en quién confiar.
Yo les digo que confíen el Altísimo y en sí mismos, pero que obren bien, pensando en la sociedad y no en su propio interés y egoísmo. Lo he visto con lagrimas en los ojos, y las voces entrecortadas, hablarme de sus soledades y de su necesidad desesperadas de fe.

Debemos mantener la alegría de amar a Dios en nuestro corazón y compartirla con todos los seres que encontramos, y especialmente con nuestras familias.


Al viajar por distintos, lugares, encuentro la pobreza del mundo occidental mucho mas difícil de combatir. Mucho más intensa y dolorosa que la miseria del hambriento de comida o el que padece un dolor físico. Cuando recojo a una persona de las calles, le doy un plato de comida o un pedazo de pan, y ambos sabemos que ese hambre, por un instante, será satisfecho, hasta su próxima alimentación, pero una persona que es echada del seno de su hogar, segregada, discriminada por su color de piel, una persona se siente despreciada y no querida, una persona que tiene temor a los vejámenes, al abuso social y sexual y a su propia soledad, ésa me parece una clase de pobreza mucho más dolorosa y más difícil de erradicar. Nuestras hermanas están trabajando contra esa clase de miseria y de dolor.

Si realmente amamos a Cristo, no puede haber dudas. La mente interviene y sólo el amor hace desaparecer los disturbios.

No se debe temer lo que Dios manda. El hecho de morir es algo normal. Todos debemos cambiar esta apariencia para llegar a la vida eterna. Lo que es peor es aquél que ha muerto en vida, por falta de amor y contención.

Pobreza, hay en todas partes del mundo. Queremos que los pobres se sientan amados. No podemos llegar a ellos con expresión de dolor o conmiseración. Es una dicha servirlos, y lo hacemos con un rostro alegre.
Es una dicha vivir aquí.


El amor nos hace iguales. El amor comienza en el hogar. En las escrituras esto expresa muy claramente, cuando Jesús dijo: “Todo lo que hagas al otro me los estas haciendo a mí”.
Todo es así, lo bueno y lo malo.

Veo a Cristo en el pan. En las calles veo a Cristo en cada pobre, en sus cuerpos enfermos, en los moribundos, por eso el trabajo se hace posible.

¿ Quién podría despreciar a Jesús? ¿ Cómo podemos entonces despreciar a un hermano? La fe es un don divino, pero hay que trabajar para conservarla. La oración es un medio para obtenerla y hacer que permanezca en nuestro interior.

Es oriente hay más respeto por la dignidad humana. Hay más respeto por los tiempos del ser humano. Hay más contemplación y más acercamiento.

El trabajo de asistencia es demasiado bello como para no conservar el sentido del humor. No hay razón para no tenerlo. Esto lo hacemos como un acto de gratitud por la vida, y en nombre de Jesús.

La imagen de Dios que es única, es lo que vemos en cada niño, bello o discapacitado, sano o enfermo. Es la imagen de Dios trascendente. No podemos perder la alegría. Debemos hacerla crecer en nombre del Señor.

A aquellos quienes piensan que yo les doy el pescado a los pobres y no les enseño a pescar, le diría, que cuando recogemos a nuestro necesitados, carecientes y enfermos, no pueden siquiera mantenerse de pie.
Tal es su hambre y su enfermedad. Entonces los asistimos. Una vez que empiezan a recobrar sus fuerzas, pueden irse. Si desean quedarse trabajar junto a nosotros, son bienvenidos a hacerlo.

Los jóvenes están buscando un desafío. Vienen aquí, sirven durante unos meses, trabajan todo el año para poder venir aquí. Acá no les pagamos. No les damos más que la posibilidad de que sirvan, y lo hacen en forma desinteresada y feliz.
La juventud está entendiendo que ya no es tiempo de hipocresías y dobles posturas. Es tiempo de acción. Del amor en acción.

Si yo discrimino a alguien por el color de su piel, significa que me estoy creyendo que soy mejor que él.
¿ Y de donde saco yo esta superioridad? Es el hombre que se convierte en lobo del hombre.
Si actuamos así, estamos actuando contrariamente a la ley de Dios, cuyo mandamiento más importante es el del amor al otro.
Todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Si todos actuáramos de acuerdo con estos principios, la vida sería más bella para todos.

Tómate tiempo para jugar. Tómate tiempo para amar y ser amado. Tómate tiempo para dar.
Ése es el secreto de la eterna juventud. Es el privilegio que nos da Dios. El día es demasiado corto para ser egoísta.

Calcuta es dura y es al mismo tiempo un regalo de Dios para brindar lo mejor de la naturaleza humana al enfrentarse con lo peor.

La Madre Teresa de Calcuta dijo: Convirtámonos en ramas verdaderas y fructíferas de la viña de Jesús, recibiéndolo en nuestra vida como él quiera mostrarse.
Como la verdad, para ser dicha, como la vida, para ser vivida, como la luz para ser iluminada, como el amor, para ser amado, como el camino, para ser andado, como la alegría, para ser dada, como la paz, para ser extendida, como el sacrificio, para ser ofrecido, en nuestras familias y en nuestros barrio.

Dependemos completamente de la providencia. Dios nos cuida y nos protege en cada una de nuestras necesidades.

Bienamado Señor, gran sanador, me arrodillo ante Ti, pues todo don de perfección procede de Ti. Yo te rezo para que otorgues destreza a mis manos, visión clara mi mente, generosidad y humildad a mi corazón.

Líbrame Jesús mío, del deseo de ser amada, del deseo de ser alabada, del deseo de ser honrada, del deseo de ser venerada, del deseo de ser preferida, del deseo de ser consultada, del deseo de ser aprobada, del deseo de ser popular, del temor de ser humillada, del temor de ser despreciada, del temor de ser rechazada, del temor de ser calumniada, del temor de ser olvidada, del temor de ser ofendida, del temor de ser ridiculizada, del temor de ser acusada.

Querido Jesús, ayúdanos a esparcir tu fragancia por donde quiera que vayamos. Llena nuestra alma de tu espíritu y vida. Que nuestra vida pueda ser un resplandor de la tuya.
Permanece en nosotros para que toda alma que encontremos, pueda sentir tu presencia en nuestra alma.

EL día más bello: Hoy.
La cosa más fácil: Equivocarse.
El obstáculo más grande: El miedo.
El error mayor: Abandonarse.
La raíz de todos los males: El egoísmo.
La distracción más bella: El trabajo.
La peor derrota: El desaliento.
Los mejores profesores: Los niños.
La primera necesidad: Comunicarse.
Lo que más hace feliz: Ser útil a los demás.
El misterio más grande: La muerte.
El peor defecto: El mal humor.
La persona más peligrosa: La mentirosa.
El sentimiento más ruin: El rencor.
El regalo más bello: El perdón.
Lo más imprescindible: El hogar.
La ruta más rápida: El camino más correcto.
La sensación más grata: La paz interior.
El resguardo más eficaz: La sonrisa.
El mejor remedio: El optimismo.
La mayor satisfacción: El deber cumplido.
La fuerza más potente del mundo: La fe.
Las personas más necesarias: Los padres.
Lo más bello de todo: El amor.


(http://www.cordobaciudad.com/madreteresa/)
"LA FE MUEVE MONTAÑAS"
sabri.

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UNESCO

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SAN JOSÉ OBRERO

SAN JOSÉ OBRERO

JUAN PABLO II

JUAN PABLO II

JUAN PABLO II

Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.

JUAN PABLO II EN ARGENTINA

Visitas de Juan Pablo II a la Argentina
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.

SAN ANTONIO DE PADUA

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SAN CAYETANO

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Santuario de San Cayetano | +54 11 4641-0583 o +54 11 4641-1572 | Cuzco 150 | Buenos Aires | Argentina | santuario@sancayetano.org.ar.

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Oración a San Cayetano Glorioso San Cayetano, Tú pasaste por la vida viendo a Cristo en los hermanos, especialmente a los más necesitados, y experimentaste la asistencia providencial de Dios. Ayúdanos a construir una sociedad en la que todos participemos con nuestro trabajo y podamos reencontrar los valores que nos fueron arrebatados: la solidaridad, el respeto, el bien común, la honestidad y la alegría.

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SANTA RITA - De los casos imposibles.

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FRASE

A los hombres fuertes les pasa lo que a los barriletes; se elevan cuando es mayor el viento que se opone a su ascenso.
JOSE INGENIEROS

Los tiempos de Dios son distintos a los tiempos humanos.

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TIEMPOS DIVINOS

SAN EXPEDITO

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VIRGEN DESATANUDOS

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"EL TIEMPO QUE SE PIERDE POR ALGUIEN,
ES TIEMPO QUE SE GANA PARA LA ETERNIDAD"
"EL QUE PIERDA SU VIDA LA GANARÁ,
PERO AQUEL QUE LA GUARDE PARA SÍ, LA PERDERÁ"