Este año queremos una Navidad diferente. Una Navidad con el verdadero espíritu navideño. Ahí donde todos, aún en nuestras diferencias, nos encontremos con: la capacidad del perdón, la reconciliación, la esperanza, la fe, el amor... Donde podamos contener al desprotegido, donde podamos dar compañia al solitario, recursos al que no los tiene, compasión al que no la encuentra... Una fiesta diferente... sin preocuparnos por qué vamos a comer, qué vamos a regalar, dónde nos vamos a reunir... a quién tendremos que ver... Desprendiendo ese sentimiento terrenal... Estaremos en la celebración más hermosa de Dios, en el gesto de amor más grande con nosotros. En ese gesto donde Dios envió a Jesús para que sepamos que Él sabe todo lo que significa vivir terrenalmente.
En Navidad intentemos renace a la nueva vida junto a Jesús. Para hacer mejor las cosas, para comprender al otro, para tener la misión, más allá de la parte social, material... de ser, como hijos de Dios, reflejos, testimonios vivos de su existencia y de su amor para el mundo y la historia de la humanidad.
Por esta razón, en este blog de casi 2 años de vida, vamos repasando juntos todas la homilías y enseñanzas del padre Ignacio...
Vamos recordando y aplicando y comprendiendo los tiempos. De todo lo que hemos pasado y aprendido... Así, como tesis final de una carrera en Dios, logramos dar lo mejor en esta Navidad para salir a emprender otros nuevos caminos; ya con un tesoro que nunca más podremos perder: el amor y la fe que Dios alojó en nuestro corazón,... Un tesoro al alcance de todos.
Repasamos más homilías y reflexiones, preciosas del Padre Ignacio.
PAUSA PARA EL DIÁLOGO (1 DE OCTUBRE DEL 2009):
"Como el agua hacia el mar"
El ser humano tiene una vida que sería comparable al agua que se dirige al mar.
Comienza siendo una gotita de agua que cae desde el cielo para ir uniéndose en su andar a otras gotitas; haciendo su recorrido histórico cada vez más grande a medida que transcurre su vida.
Por momentos pasa por circuitos tranquilos, por momentos pasa por los rápidos (como los rápidos mendocinos)... hasta llegar a la cascada y cae vertiginosamente... Esa caída no es mala. Porque después de pasar por una etapa de rápidos o circuito turbulento, necesita caer y terminar en una mansa olla de agua que le da la posibilidad de reflexionar sobre su vida. Para analizar, evaluar sobre su futuro andar hacia el mar...
Todo por lo que el hombre pasa desde su nacimiento hasta que cae en un determinado momento de su vida es la suma de su experiencia de vida. Lo bueno y lo malo. Lo tranquilo y lo rápido, lo alegre y lo triste. Sólo aquel que acepte esa caída con responsabilidad y optimismo, sabrá continuar camino hacia el mar.
A veces estancarse un ratito en la olla de agua, luego de tanto andar: no es malo. Pero es para repasar nuestras vidas y tomar una dirección correcta hacia donde está el mar ¿eh? Sabiendo con lo que contamos para llegar y lo que necesitamos para hacerlo.
Ninguna caída es mala. Es totalmente necesaria. Es para bajar la velocidad, para frenar los errores y poder lograr la paz necesaria para continuar camino.
¿Vieron como queda el agua que cae de la cascada? Totalmente mansa y tranquila... Es un placer sumergirse en esa olla. Bueno de la misma manera queda ese hombre que cae y encuentra su paz en esa caída y logra retomar el camino correcto a seguir en su vida, donde no habrá más caídas, sino que sabrá como seguir hasta el mar equilibrando su vida, adaptándose a todo terreno sin sufrirlo.
Por eso, nunca digan hasta acá llegué o soy fracasado por caer...no es así...aquel que pueda con humildad reconocer sus errores, entregarse totalmente a Dios y confiar en su gracia es quien demuestra sabiduría, comprensión y amor a la vida, a su propia vida.
Dios los ayude a disfrutar de esa caída, sacar lo más positivo y poder continuar camino haciendo camino hacia el mar.
Con amor y fe dejen todo en las manos de Dios, ayudando con la voluntad personal de entregarse a corazón abierto a la vida.
Padre Ignacio Peries
PAUSA PARA EL DIÁLOGO (2 DE OCTUBRE DEL 2009)
Por el Padre Ignacio Peries: "Comenzar el día positivamente es ganar vida"
La forma en la que uno comienza el día será la forma en que vivirá la vida. También será la recompensa de su vida permanente, así dice un gran filósofo. Es decir: Si te levantás chinchudo, amargado, con bronca: tu día ya está arruinado ¿no? Tu día será así hasta finalizar el día. Malhumorado, chinchudo, contesta mal a todos los demás... ¿he? Y además no tiene ganas de vivir el día, no puede vivir feliz el día. Por eso los indios (grandes meditadores) dicen: -"Si una persona no acude a una meditación de cinco minutos en la mañana, pierde siete días de felicidad". Increíble ¿no? Es decir: Si uno empieza de mal humor un día, arruinaste siete días de la semana. Fíjate, más duro todavía. ¿No? Entonces dicen: -"Por qué no hacer un pequeño esfuerzo y dedicar unos tres, hasta diez minutos en la mañana, meditar y comenzar bien el día con paz y tranquilidad.
Es verdad que algunos días nos tocan malos. Porque te quedaste dormido o fuiste a caminar y te olvidaste de lo que tenías que hacer, tienes que estudiar... ¿no? nos pasan muchas cosas así... ¿no? Olvidamos cosas que también puede ser propio de la edad... ¿he? Y A veces nos equivocamos...Bueno,...hay días que nos tocan así. Entonces ¿qué pasa? Si uno no está tranquilo, no tiene paz interior... dicen grandes pensadores: "Arruinamos todos los movimientos del día, de nuestra vida". Si pasa muy seguido es que estamos descuidando nuestra propia existencia". Por eso, qué lindo, empezar el día con una oración, con un pensamiento, con algo positivo. Aunque nosotros sabemos bien que tenemos muchos compromisos, muchas exigencias, muchas cosas para hacer...Es cierto... Cuando uno se levanta con ganas, se levanta positivamente: Increíblemente puede resolver todas las cosas, inclusive se le resuelven las cosas naturalmente. Porque uno tiene paciencia para aguantar cosas, levantar personas,...Porque tiene esa tranquilidad de pensar y dar respuesta correcta a la vida.
Entones, NO SE OLVIDE DE EMPEZAR EL DÍA CON UN PENSAMIENTO POSITIVO. EMPEZAR EL DÍA CON UN PENSAMIENTO QUE REALMENTE TE AYUDA PARA VIVIR Y DISFRUTAR LA VIDA. DIOS TE AYUDE.
Padre Ignacio Peries
......................................................................................
EXPLICACIÓN Y PALABRA DEL PADRE IGNACIO PERIES:
Una vez, una mujer soñaba que Jesús estaba sentado detrás de un mostrador de un negocio, ofreciendo Grandes Cosas a los Seres Humanos.
Acercándose a Jesús, la mujer pregunta:
- Señor ¿Qué está vendiendo?
Jesús miró a la mujer y dijo:
- No estoy vendiendo nada. Sólo estoy ofreciendo MEJORES COSAS PARA QUE EL MUNDO ENCUENTRE TODA LA FELICIDAD, TODA LA DIGNIDAD... SOBRE TODO PARA QUE CADA SER HUMANO TENGA LA POSIBILIDAD DE SER SANTO O DE DESCUBRIR SU SANTIDAD.
La mujer mira fijamente a Jesús y dice:
- Señor dame todo lo que hace bien, todo lo que yo pueda disfrutar. Sobre todo para que yo pueda encontrar la felicidad, la dignidad de mi vida, como usted dice. No se olvide. Déme los mejores productos.
El Señor la mira y dice:
- hija, vos te equivocás conmigo. No estoy dando ningún producto especial. No estoy vendiendo, simplemente ofrezco. ¿No? No son productos. Simplemente las semillas. Para que tú siembres dónde quieras, cómo quieras y según tu capacidad, buscar la cosecha. Estoy dando las semillas de todas las cosas buenas. Para que cada uno pueda cosechar según su forma.
Hoy celebramos, justamente, el día de Todos Los Santos. Y en este día, el Señor nos ofrece TODAS LAS SEMILLAS. Las semillas que nos ayudan a DESCUBRIR nuestra SANTIDAD, también todo lo que merecemos como seres humanos para buscar nuestra: DIGNIDAD, LA FELICIDAD DE LA VIDA.
Como preguntó la mujer: - Señor ¿Dónde está la semilla?
El Señor dice:
- Acá tienes semillas.
Justamente en las bienaventuranzas, donde nos ofrece las mejores semillas para ENCONTRAR UNA VIDA DIGNA.
Las semillas de Dios no están en nuestros criterios. Las semillas de Dios están en los CRITERIOS DIVINOS.
Esas semillas NOS CUESTA de sembrar, Cuesta de CUIDAR, de DESCUBRIR ¿eh? para cosechar lo mejor de nuestra vida.
Esas semillas, como dije antes, no las vamos a descubrir si nosotros seguimos con nuestros criterios humanos.
Pero fíjese: El mundo dice "El que tiene plata, es el mejor", "es el que sabe vivir mejor", ¿eh? "El que tiene más felicidad" ¿eh?... Cuando más tenemos nuestros bolsillos llenos, pensamos que somos felices...¿no? La semilla de Dios, la palabra de Dios nos dice lo contrario. ¿Eh? Como dice el Evangelio de hoy:"Felices los que tienen ALMA DE POBRES". ¿Eh? Ese corazón que PUEDE DESPRENDER, ESE CORAZÓN QUE NO CONFÍA EN EL BOLSILLO LLENO DE PLATA, aunque tenga o no tenga la plata. Porque el que CONFÍA EN EL SEÑOR, DESCUBRE LA FELICIDAD DE LA VIDA.
¡Qué HERMOSO! ¿No?... Pero ponerlo en práctica, es muy difícil ¿no?. Por el mundo en que vivimos. Porque nosotros pensamos que la felicidad está, justamente, en el dinero. Cuanto más tenemos oro y plata, el Señor dice: "El hombre que confía en Mí, descubre las grandes Riquezas de la vida". Más allá que el billete, más allá que el oro, más allá de lo que significa esta vida.
El mundo dice también: "El que puede hacer todo lo que quiere, el puede vivir como quiere, ¿eh? ... Como se dice en Argentina "el que ¡vive la pepa! y hace lo que quiere, puede ser feliz"... El Señor dice: "Felices los afligidos, porque serán consolados". No es que vive como quiere que el que hace lo quiere. Sino el que sabe llevar el dolor y lágrimas con Fe, es quien descubre la FELICIDAD DE LA VIDA. ¿No? Porque al sufrimiento y dolor, el que acepta ¿eh? con la gracia y la bondad de Dios, y con la Fe, es quien encuentra GRANDE FELICIDAD. PORQUE DIOS SERÁ RECOMPENSA DE ESTA VIDA. Por eso dice "Felices los afligidos", porque "serán consolados".
El mundo dice por otro lado: "El que sabe pelear, discutir, insultar...¿eh?, golpear a otro, engañar al otro, el que tiene poder: VA A SER FELIZ en esta vida..." Pero el señor dice: "Felices los pacientes porque recibirán como herencia la Tierra y la Gracia de Dios".
Qué distinto, ¿no? Y que difícil ¿no?...Nuestros criterios para poner con los criterios del Evangelio. El mundo dice: "El que está bien perfumado, con pilchas nuevas, elegantes, bien bañado,...es el que tiene la felicidad de la vida".
Por ahí nosotros hasta pensamos que el elegante, el que está con Antiarrugas, Anti Age, ¿no?...No tiene ninguna, vos decís: "Qué lindo(a), que bello(a), que hermoso (a)...es cierto, ¿no?. No tiene ninguna arruga. Vemos también aquel que está perfecto: uñas perfectas, labios pintados, maquillaje hecho..., vos decís "que lindo, que hermosa" , es cierto. Porque tiene sus manos... Pero el criterio divino dice lo contrario, "feliz aquel que TIENE EL CORAZÓN LIMPIO, PURO". Aunque no tenga pilchas nuevas, perfume bueno, aunque no esté bañado...fíjate lo que dice Jesús (esto no significa que no nos tengamos que bañar más o descuidar, jajá jajá, ¡ojo!, ajajajajaja...mucha risa en la Parroquia....)
Jesús dice: " LA BELLEZA DEL HOMBRE SE ENCUENTRA EN EL CORAZÓN" , la forma que vive, lo que significa su vida, ...Aquel Hombre que sabe para llevar paz y amor. No la agresión, no la venganza, no falsedad, no hipocresía,...Sino el hombre que sabe vivir con AMOR, DESCUBRE LA FELICIDAD DE LA VIDA.
De esta forma hoy, la liturgia de La Palabra nos invita a DESCUBRIR LA CAPACIDAD DE VIVIR LAS BIENAVENTURANZAS. Las bienaventuranzas son resúmenes del Evangelio. Toda la Doctrina de Jesús está ahí, en ese resumen. Ahí están las mejores semillas para encontrar una mejor vida. Pero...nos cuesta lágrimas. Esto es hermoso. Escuchar el Evangelio es lindo. Pero cuando uno pierde la paciencia te olvidás de todo, ¿no? Cuando tienes bronca, te olvidás de todo. Cuando tú no puedes ser humilde, cuando sos vanidoso, es fácil de romperle la cabeza al otro...en lugar de practicar el Evangelio... ¿no?
¡Qué hermoso si todos podemos cambiar nuestra vida! como dice Jesús. Porque somos llamados no para ser impulsivos, impacientes, incomprensivos,...Somos llamados para vivir una vida feliz, digna. Muchos dicen "el cielo llega cuando morimos". El Señor nos dice "El cielo puedes vivirlo aquí en la tierra" ¡YA! Si sabemos convivir, compartir la vida. ¿No? Como dice Jesús, con esas buenas semillas que convierte nuestro corazón, la agresión a la paz, el odio y el rencor, para la comprensión y la misericordia sobre todo. Hombres y mujeres que saben con Fe y con Amor sobrellevar dolor y lágrimas, sufrimientos...para encontrar la vida en abundancia. De esta forma hoy Jesús nos dice que nuestra felicidad no depende ni del oro, ni de la plata, ni de la fama, ni del poder. Ni porque podemos gritar y pelear y patalear al otro. El ser humano vive el cielo desde la tierra cuando más aprende a ser humilde y sencillo de corazón. Ojalá que Dios nos ayude. Y podamos disfrutar algún día de la santidad que Dios nos ofrece, ¿no? desde ya con los demás, para que podamos disfrutar la vida terrenal con el concepto de disfrutar la eternidad.
PADRE IGNACIO PERIES
............................................................
Cuántas personas están hablando del fin del mundo, desde hace muchos años ya se hablaba de esto. Cada vez que enfermedades y pestes afectaban el mundo, enseguida se hablaba del fin del mundo...Sin embargo nunca sucedió. Miren, estamos casi en el 2010 y mucha gente murió por la misma angustia que les causaba escuchar eso. Entonces ¿qué es lo que dice Jesús en el Evangelio o en la lectura de hoy? La lectura de hoy nos dice una cosa muy firme. "El cielo y la tierra pasarán, pero la palabra de Dios no pasará jamás" Lo que Jesús nos enseñó va a ser firme. Va a ser la esperanza de todo. Esa enseñanza de Jesús ¿qué es lo que muestra? muestra UN HORIZONTE NUEVO. UNA VISIÓN NUEVA DE NUESTRA EXISTENCIA. En esa visión nueva, justamente, está NUESTRO DESTINO FINAL. ¿Cómo entendemos? ¿Cómo sabemos? Bueno, como Él nos enseñó. Porque con tu propio ejemplo, CON TU PROPIA VIDA, podes mostrar lo que significa la vida humana. Fijese. Había una vez un Rey que tenía tres hijos. El Rey ya estaba a punto de morir, de abandonar su vida; entonces, naturalmente, quería saber quién lo sucedería en su lugar. ¿Quién iba a tomar la responsabilidad de su lugar? Este Rey siempre se preocupaba por su pueblo, la existencia de su gente, de su pueblo. Entonces llamó a los tres hijos y dijo:- "Hijos míos, vayan a la montaña sagrada. Vayan, suban y traigan la cosa más linda o lo más hermoso que encuentren. Entonces cada hijo subió a la montaña. Y subiendo observaban muchas cosas hermosas: flores, plantas, ¿no?... Y buscaban algo lindo para sorprender a su padre. Porque ahí estaba también una recompensa a su padre, de lo más bello que existía en la montaña. Entonces el hijo mayor encuentra unas flores maravillosas. Asombroso. Para ver y decir ¡qué hermoso!. Entonces saca algunas y se las lleva al papá. Llegando al palacio, muestra eso increíble. ¿Eh? Tanta belleza, tanta hermosura nunca vista por nadie. Flores increíbles. El Rey felicita a su hijo por descubrir algo tan hermoso, tan bello que llamó la atención de muchos. El segundo hijo subió y buscaba algo para sorprender a su papá. Algo que realmente valía la pena de llevar. Observando entre muchas cosas, encontró una piedra. Una piedra que brillaba tanto que era fabulosa. Formada por el viento, por la lluvia, por el sol, ya estaba preciosa, pulida, brillante. Entonces el hijo pensó que esa era la sorpresa más grande o lo más valioso que podía llevarle al padre. Se la trae al papá y el rey, realmente, se sorprende por la belleza, por el valor, por muchas cosas...El tercer hijo subió a la montaña, subió, subió, buscó por todas partes y no encontraba nada para sorprender a su papá. Subía cada vez más en esa búsqueda y al no encontrar, mirando todo a su alrededor, bajó de la montaña con las manos vacías. Llegando al palacio, donde todos esperaban que este último hijo trajera algo, llega con las manos vacías. Entonces el papá pregunta: - ¿Hijo, no subiste? o ¿no supiste para buscar algo? Entonces el hijo responde:-Si, papi. Como vos dijiste. Subí y miré, miré y miré para traer algo...pero no tenía nada. Porque todas las cosas ya existían. Pero si traigo una nueva noticia. Una sorpresa para vos, para mí también. Vos sabes que cuando subí, subí y llegué hasta la punta de la montaña, vi algo maravilloso. Del otro lado de la montaña que nosotros no podemos ver, porque no tenemos la vista desde este pueblo, encontré algo hermoso papi. Del otro lado de la montaña hay una laguna, un lugar que está lleno de agua. Una tierra fértil. Todo VERDE, todo hermoso. Yo creo que, ese, es el regalo que traigo para vos. Esa VISIÓN NUEVA. UN HORIZONTENUEVO PARA TU PUEBLO, PARA MI PUEBLO. El Rey no dudó más. Enseguida lo nombró a este hijo como el sucesor y heredero de ese reino. Y pidiendo que asegurase, algún día, que su pueblo siga a ese horizonte, MÁS ALLÁ DE LA MONTAÑA, PARA QUE PUEDA ENCONTRAR UNA VIDA BUENA, UNA VIDA ABUNDANTE, UNA TIERRA FÉRTIL,...PARA ENCONTRAR LA FELICIDAD DE LA VIDA. Ahora, fijense: Si ustedes observan la lectura de hoy, justamente, Jesús lo que dice es esto; cuando hablan del fin de los tiempos. El hijo de Dios, vino a este mundo para mostrarnos un HORIZONTE NUEVO, UN HORIZONTE FÉRTIL, UNA COSA QUE NO VAMOS A VER AHORA, pero que si vamos a conocer cuando ESTE MUNDO SE TRANSFORME AL MUNDO ETERNO.¡qué hermoso!, ¿no?... el Evangelio. Por eso dice Jesús que usted va a escuchar muchas cosas, ¿eh? Muchas personas van a interpretar según los tiempos. Como dice, ¿no?, pasa tal cosa y ya llega el fin...¿no? Porque van a pasar muchas cosas, van a cambiar muchas cosas y hay muchas personas que opinan, justamente,...Muchas opiniones vamos a tener, pero el Hijo del Hombre nos muestra lo correcto. Lo correcto es: TENER PRESENTE QUE DESPUÉS DE ESTA VIDA TERRENA HAY UNA TIERRA. UNA TIERRA PROMETIDA, FÉRTIL, DONDE VAMOS A ENCONTRAR LA VIDA EN ABUNDANCIA. Por eso dice que el mundo puede decir cualquier cosa. PERO LA CREACIÓN DE DIOS NO TERMINA JAMÁS! Es decir, ¿no?, a veces tenemos la inseguridad, el miedo, la desesperación...Pero el Señor dice ni las bombas atómicas, ni las bombas nucleares, ninguna fuerza humana puede destruir LA CREACIÓN. LA CREACIÓN LLEGA A LA PERFECCIÓN EN LA GRACIA DE DIOS. TRASNFORMA TODO! Es decir, el fin de la historia humana no es el poder nuclear o las guerras nucleares o las guerras virósicas (las cuales hablamos mucho en estos tiempos).Fíjese cuando comenzamos con la gripe A. Cuando empezaron todos esos ataques de EEUU a diferentes partes, a Argentina, Europa,...todos ya estaban con un poco de pánico. Julepe hasta de salir a la calle, ¿no?¿Y recuerdan cuando llegaron esas cosas del Ántrax? ¿Eh? desaparecieron todas las cartas de amor. ¿Eh? Ya nadie escribía cartas de amor. Así venía o recibías la carta de tu gran amor, por las dudas a la basura directamente, ¿no? jajajajajajajajajajajajaj (risas en la parroquia...cuántos habrán pasado una carta de amor por alto de julepe en esa época...o en esta?)Como es el mundo, ¿no? Cuando uno habla de la muerte, desespera. Cuando llega el fin, desespera. Por eso, qué HERMOSO INTERPRETAR BIEN LO QUE DICE JESÚS. NO ES UN FIN QUE CASTIGA. Como, a veces nos hablan. ¿No? "Viene el fuego"...Y a veces, cuando empiezan a producirse esos fuegos grandes que no pueden ni apagar, ¿cuántas personas mueren pensando que ya llega el fin? ¿Eh? noooooooooooo, no es eso lo que quiere decir Jesús. Jajajajajaj, risas en la parroquia. Pasa eso, muchas veces, ¿no? Muchas personas interpretan. Por eso dice Jesús "ni los ángeles, ni los seres humanos, ni siquiera el hijo del hombre, sabe o puede decir cuándo sucederá. Sólo Dios sabrá cómo pasará este mundo hacia el mundo eterno".
Por eso hoy la lectura no es una amenaza. Simplemente una forma de mostrar LA VISIÓN MÁS ALLÁ QUE ESTA MONTAÑA, MÁS ALLÁ QUE ESTE MUNDO. MÁS ALLÁ DE LA MUERTE, PARA QUE PUEDAN CONFIAR EN LA GRACIA, EN LA PALABRA DE DIOS Y DISFRUTAR LA VIDA. ¿Ehmmm? Y como dice Jesús, nadie puede decir cuando llegará el fin. Eso es para hacer pensar a tantas personas que escuchan y a quienes hablan y opinan sobre el fin del mundo.
De esta forma, no agarre un infarto, el veneno para suicidarse y CONFÍE PLENAMENTE EN LA GRACIA DE DIOS QUE NOS INVITA A DISFRUTAR LA VIDA.
Porque todas las cosas materiales pasarán. Opiniones, todas las cosas...pasarán, como dice Jesús. Pero la palabra de Dios firmemente nos asegurará ese HORIZONTE HERMOSO. ESE FUTURO HERMOSO QUE JESÚS NOS MUESTRA CON SU PROPIA VIDA.
Es decir, ya nos mostró, ya nos enseña. Entonces aprendamos a vivir buscando ese horizonte que nos presenta la palabra de Dios.
PADRE IGNACIO PERIES
.................................................
Festejando la fiesta de Cristo Rey; hoy la liturgia de la palabra nos invita a imitar la humildad y la sencillez de corazón de Jesús. Para que nosotros también podamos ser testimonio de Dios en la tierra... Más cuando tenemos la posibilidad de tener autoridad o poder o liderazgo, porque es la posibilidad de servir a los demás. Yo creo que todos tenemos algún poder o forma de hacer cosas buenas para los demás. Por eso hoy los profetas nos dejan dos imágenes importantes, para presentar también a nosotros cómo una persona puede usar el poder en este mundo o en la eternidad.
Ustedes saben bien que hay muchísimas personas que cuando tienen un poco de poder, pierden la cabeza. ¿No?
Vos le das un poco de poder a alguien y ahí nomás ya sabés quién es la persona. ¿No? El orgullo, la vanidad,...a veces, agranda demasiado. ¿No?
Entonces, a veces el poder nos hace sentir que somos más importantes que todos o al tener poder uno piensa que tiene razón para todo y los demás no entienden nada...¿no? Burros, ¿eh?, personas que no tienen conocimiento...¿eh?. Entonces, a veces nos pasa esa forma de vivir y pensar de nosotros mismos. Por eso nos presenta dos imágenes para que ubiquemos dónde tenemos que estar parados cuando más poder tenemos y cuando más autoridad tenemos en este mundo.
En primer lugar nos presenta a Pilato, ¿no?. Aquel que tenía poder político, social, poder de poder mandar a muchísimas personas. Entonces, Pilato, piensa que él tiene poder. Poder absoluto para hacer cualquier cosa, ¿no? Entonces toma decisiones... Ahora, ¿Qué lindo! ¿No?... Cuando vemos esta imagen que nos presenta la lectura de hoy; ¿eh?... Pilato, cuando vio y se dio cuenta que estaba equivocado, se lavó las manos ¿no?. Olvidó, escapó,... ¿ah? Siempre pensaba hacer según sus formas, sus gustos,... las cosas porque se sentía poderoso. Lo mismo, si observan bien el Evangelio, vemos los errores, imágenes de errores que también nos muestran los errores de los que piensan que tienen el poder absoluto y ellos pueden hacer lo que quieren, como quieren... Entonces, a veces, los seres humanos tienen esas imágenes de poder. ¿Eh? Como dije antes. Nosotros, a veces, actuamos de esta forma en las pequeñas y grandes cosas; porque cuando uno piensa que tiene razón nunca accede al otro. Nunca comprende al otro, nunca perdona al otro,... ¿no?
A veces uno tiene un poquito de poder y fíjate cómo nos manejamos. ¿Eh? Si vos tenés la última palabra, la última decisión, todo el mundo se tiene que callar la boca ¿no? A veces nosotros pisoteamos, discriminamos,... hacemos cualquier cosa ¿no?
Si vos tenés una llave para abrir, lo mismo pasa. ¿No? Todos tienen que esperar, ¿eh? Porque vos tenés el poder de abrir. ¿No?
Si vos tenés el poder de cerrar, todos tienen que salir cuando vos decís, ¿no?
(jajajajajajajjaajjjajajajajajjaaj, risas en la parroquia)
Claro, porque vos decidís quién se queda adentro, ¿no?
(jajajajajajajajjajajajjajajjajajaja, risas en la parroquia)
Y si vos tenés el poder de dar plata, lo mismo. El otro tiene que mendigar para vivir ¿no?
Si sos patrón, el trato que tienes puede ser muy diferente. ¿No? Algunos piensan que ser patrón es mandar. ¿No?
Por eso nos presenta la segunda imagen Cristo Rey. Aquel que tiene el poder absoluto, el poder del cielo y la tierra, fíjate vos; de quien depende toda la creación, quien tiene la última palabra sobre nosotros y sobre todo el mundo...Ahí nos muestra la humildad, el sencillo corazón que tiene para servir a los demás. ¡Increíble!
Mientras que el ser humano agranda la cabeza, el que tiene realmente el poder es aquel que pone TODO. No para vivir, no para engañar; como dice Jesús: "simplemente para dirigir con la verdad".
No con la falsedad, ¿eh? Porque, a veces, también pasa, ¿no? que a veces somos líderes y prometemos muchas cosas y nunca hace nada ¿NO?...
A veces tenemos hermosas palabras para calmar y nunca tomamos la decisión, ¿no?
Jesús nos muestra, en el Evangelio, la forma correcta. Donde y cómo debemos manejar las cosas.
UNA VIDA AUTÉNTICA.
Por eso dice Jesús: "El Rey del Universo, el Hijo de Hombre, siempre conducirá con la verdad y hacia la verdad", ¡qué hermoso!, ¿no?
De esta forma nos muestra que tener poder, tener liderazgo es para SERVIR. PORQUE SERVIR ES MANDAR. No ejerza para sí mismo sin pensar en los demás.
Si nos invita para entregar con la vida auténtica, con sinceridad es para servir a los demás cuando más tenemos el poder en nuestras manos. Se hace difícil a veces, justamente, por el orgullo, la vanidad, que defrauda. ¿No? Uno quiere pero no puede...
¡Ojo! A veces uno tiene que mandar, pero nunca para destruir, nunca para desplazar, discriminar, justamente, para servir.
De esta forma, nosotros también podemos lograr una manera de convivir, compartir, con los demás en la caridad del amor.
El buen pastor nos enseña de esta forma. Jesús nos enseña a ser así.
Se puede. Como un buen líder que lo hizo. Un señor que era muy famoso, gran líder, que tenía mucho poder, cambió su mentalidad. ¿Eh? cuando conoció a Jesús.
¿Cómo?
Diciendo la verdad a todos. Hizo una medalla grande y se la puso en su pecho. Todos los días, cuando se levantaba, se ponía primero la medalla. Estaba escrita en esa medalla, una frase que decía: "Yo soy el tercero"... Nadie entendía lo que quería decir esa medalla. Por qué el hombre decía "yo soy el tercero". Todo el mundo miraba y leía "yo soy el tercero".
Un día, un hombre le preguntó qué significaba esa frase a este líder.
Entonces el hombre le dijo:
- Aunque tengo poder, aunque tengo la fama, aunque tengo muchas cosas para hacer, "siempre me olvido mi orgullo, mi vanidad con que trato a los demás". Por eso dejé escrito y cuando vea esa medalla siempre recuerde que yo soy el tercero. Porque: PRIMERO DIOS, SEGUNDO MI PRÓJIMO, LOS DEMÁS, MIS EMPLEADOS, LOS QUE ME RODEAN A MÍ, MIS AMIGOS, MIS COMPAÑEROS... Y EL ÚLTIMO, ES DECIR, EL TERCERO, SOY YO.
Fíjate ¿no? ¡Qué hermoso si alguno pudiera lograr esa mentalidad! ¿Eh?
Eso es justamente lo que nos enseña Jesús en el Evangelio de hoy.
No SER EL PRIMERO, ¿eh? ... No importa que seas poderoso, no importa que tengas fama, no importa que tengas mucho dinero, no importa que tengas la posibilidad de hacer muchas cosas... Lo importante es la humildad del corazón y la forma con la que lográs dirigir, compartir... es la que recompensa la vida. ¿Emmmm?
A veces difícil porque, usted sabe bien que a veces tenemos bronca, a veces odio, a veces tenemos ganas de romperle la cabeza al otro, ¿no? ... Pasan un montón de cosas en la vida. ¿Eh? A veces los celos, a veces impaciencia porque vos querés hacer un montón de cosas y aguanta, aguanta, aguanta...hasta que llega un momento y cuando tenés el poder de mandar, mandás al infierno al otro, ¿no? y así nos mata.
(jajajajajajaja, risas en la parroquia)
Pero fíjese que hermosa imagen que tiene Jesús. Soportó muchas cosas. Injusticias, discriminación, insultos...todo lo que le hicieron en el camino de la cruz, persecución, acuses de loco, mentiroso, ... Pero, nunca salió de su corazón ni odio, ni bronca, al contrario, siempre tenía un corazón que perdonaba, aguantaba para mostrar su amor y la gracia de Dios. Aunque es el poderoso, Él mostraba que el poder no está al mandar, sino al servir.
"EL PODER EXISTE CUANDO VOS SABÉS AMAR MÁS QUE MANDAR"
porque cuando vos sabés de amar bien, cuando respeta a los demás sin importar lo que los demás nos hacen a nosotros, ahí está el PODER DEL AMOR MÁS GRANDE QUE EL PODER DE MANDAR. Además EL PODER DE AMOR MANDA MUCHO MÁS QUE EL MANDAR DEL PODER HUMANO. Es verdad, lo que dice Jesús, lo que muestra.
Fíjate.
Cuando vos tenés que lavar los platos en tu casa. Decile a tu hija, a tu hijo, a tu marido "¡andá a lavar los platos!" ¿Eh? No te lavan. Te dejan ahí amontonado por tres semanas, ¿eh?
(jajajajajjajaj, risas en la parroquia)
Ahora cuando vos decís "vamos a lavar", en dos minutos está lavado. La forma es diferente, ¿no?
Vos mandás, vos decís "andá, andá...", y te dicen: "hacelo vos", ¿no?
Cuando queremos, podemos hacer las cosas diferentes, de otra manera. De otra forma. Mostrando con amor lo enseñado por Jesús.
EL PODER EXISTE NO EN LA FORMA DE MANDO, SINO EN EL AMOR Y SERVIR A LOS DEMÁS O SABER LLEVAR ESE PODER CON TOTAL AMOR.
De esta forma, Cristo Rey nos invita a vivir de esta manera.
Yo creo que, de cualquier forma, todos terminan mandados. En una actitud humana, ¿no? Y todos tenemos la posibilidad de mandar.
Qué lindo, aunque vos seas un empresario, dueño de muchas cosas, tengas poder económico, político, ...cualquiera... ¡qué lindo que puedas mandar con un corazón de verdad en la caridad del amor!
Dios nos ayude!
PADRE IGNACIO PERIES.
..............................
"LA FE MUEVE MONTAÑAS"
7 DE OCTUBRE: CELEBRAMOS VIRGEN DEL ROSARIO EN ROSARIO, SANTA FE, ARGENTINA
BIENVENIDOS A ESTA VENTANA DE ESPERANZA Y OPTIMISMO PARA LA VIDA. NO SÓLO VAS A CREER EN DIOS... VAS A QUERER FORMAR PARTE DE ESTA ALIANZA PARA DESCUBRIR LA VERDADERA FELICIDAD Y EL SENTIDO DE TU EXISTENCIA. Aquí hay: Homilías, Testimonios de Fe, Relatos e historias, Propuestas para ayudarnos comprometidos con la palabra de Dios por un mundo mejor. "Cuando 2 o más personas se unen en Dios, las tristezas disminuyen y las alegrías se multiplican" AÑO 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
JUAN PABLO II
Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, sur de Polonia. Su familia estaba conformada por su padre Karol Wojtyla, un militar del ejército austro-húngaro, su madre, Emilia Kaczorowsky, una joven sileciana de origen lituano, y un hermano adolescente de nombre Edmund.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
Los padres de Karol Wojtyla lo bautizaron a los pocos días de nacer en la iglesia de Santa María de Wadowice. A los 9 años de edad recibió un duro golpe: el fallecimiento de su madre al dar a luz a una niña que murió antes de nacer. Años más tarde falleció su hermano y en 1941 murió su padre.
De joven, el futuro Pontífice mostró una gran inquietud por el teatro y las artes literarias polacas tan grande que aún en el colegio pensaba seriamente en la posibilidad de continuar estudios de filología y lingüística polaca. Sin embargo, un encuentro con el Cardenal Sapieha durante una visita pastoral, le hizo considerar seriamente la posibilidad de seguir la vocación que tenía impresa -entonces aún sin develarse plenamente- en el corazón: el sacerdocio.
Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes cerraron todas las universidades de Polonia con el objetivo de invadir no sólo el territorio sino también la cultura polaca. Frente a esta situación, Karol Wojtyla con un grupo de jóvenes organizaron una universidad clandestina en donde estudió filosofía, idiomas y literatura. Poco antes de decidir su ingreso al seminario, el joven Karol tuvo que trabajar arduamente como obrero en una cantera. Según relata el hoy Pontífice, esta experiencia le ayudó a conocer de cerca el cansancio físico, así como la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y los pobres.
En 1942 ingresó al Departamento Teológico de la Universidad Jaguelloniana. Durante estos años tuvo que vivir oculto, junto con otros seminaristas, quienes fueron acogidos por el Cardenal de Cracovia.
El 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años, Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote en el Seminario Mayor de Cracovia y celebró su primera misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel. Al poco tiempo obtuvo la licenciatura de Teología en la Universidad Pontificia de Roma Angelicum y más adelante se doctoró en Filosofía. Durante algún tiempo se desempeñó como profesor de Ética en la Universidad Católica de Dublin y en la Universidad Estatal de Cracovia, donde interactuó con importantes representantes del pensamiento católico polaco, especialmente de la vertiente conocida como "tomismo lublinense".
El 23 de setiembre de 1958 fue consagrado Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor Baziak, convirtiéndose en el miembro más joven del episcopado polaco. Asistió al Concilio Vaticano II, donde participó activamente, especialmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral Gaudium et Spes. Durante estos años, el entonces Obispo Wojtyla combinaba la producción teológica con una intensa labor apostólica, especialmente con los jóvenes, con quienes compartía tanto momentos de reflexión y oración como espacios de distracción y aventura al aire libre.
El 13 de enero de 1964 falleció Monseñor Baziak por lo que el obispo Wojtyla ocupa la sede de Cracovia como titular. Dos años después, el Papa Pablo VI convierte a Cracovia en Arquidiócesis. Durante su labor como Arzobispo, el futuro Papa se caracterizó por la integración de los laicos en las tareas pastorales, la promoción del apostolado juvenil y vocacional, la construcción de templos a pesar de la fuerte oposición del régimen comunista, la promoción humana y formación religiosa de los obreros y el aliento del pensamiento y las publicaciones católicas.
En junio de 1967, a los 47 años de edad, el Arzobispo Wojtyla fue creado Cardenal por el Papa Pablo VI. En 1974, el nuevo Purpurado ordenó a 43 nuevos presbíteros, en la ordenación sacerdotal más numerosa desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.
En 1978 muere Pablo VI y es elegido nuevo Papa el Patriarca de Venecia, Cardenal Albino Luciani, de 65 años, quien tomó el nombre de Juan Pablo I. El "Papa de la Sonrisa", sin embargo, fallece a los 33 días de su nombramiento. El 16 de octubre de 1978, luego de un nuevo Cónclave, el Cardenal polaco Karol Wojtyla es elegido como el sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. El 22 de octubre de 1978 fue investido como Sumo Pontífice asumiendo el nombre de Juan Pablo II.
JUAN PABLO II EN ARGENTINA
Visitas de Juan Pablo II a la Argentina
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
Primera visita: 11 y 12 de junio de 1982
El 2 de abril de 1982 la Argentina recupera las Islas Malvinas, lo que desencadena la reacción británica y sobreviene la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. En esos días se conoce la noticia de que el 28 de mayo el Papa haría una visita apostólica a Gran Bretaña, largamente preparada. Es entonces cuando Juan Pablo II, con paternal delicadeza, decide efectuar fuera de todo programa y sin preparación alguna, una visita fugaz a la Argentina. Inmediatamente escribe una carta a los argentinos fechada el 25 de mayo, que comenzaba diciendo: «A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la fe». El Sumo Pontífice expresó que su viaje a la Argentina era eminentemente pastoral. «Mi viaje a la capital argentina –dijo– es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un Padre que va al encuentro de los hijos que sufren».
Esta visita constituyó, según opinión de numerosos y caracterizados testigos argentinos y extranjeros, un «acontecimiento nunca visto en el país» y «tal vez la mayor concentración de gente que haya recibido el Papa en sus trece visitas hasta el presente».
11 de junio
A las 8.50 aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza el avión que conducía a Juan Pablo II. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu y el nuncio apostólico, monseñor Ubaldo Calabresi, subieron a la aeronave a dar la bienvenida al Papa. Luego de besar el suelo argentino, el Santo Padre fue recibido por el Presidente de la Nación, General Leopoldo Fortunato Galtieri y por autoridades civiles y militares. Durante los 40 kilómentros de su viaje hacia la catedral de Buenos Aires por las autopistas Ricchieri y 25 de Mayo, miles de personas, a pesar del crudo tiempo invernal, saludaban con desbordante entusiasmo al Santo Padre, que respondía visiblemente emocionado a los saludos de la multitud.
En la catedral metropolitana lo esperaban sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y miembros de movimientos eclesiales, junto con los obispos argentinos y presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica. Luego de orar ante el Santísimo Sacramento, pronunció un alocución e impartió la bendición a los presentes.
En la Casa Rosada, fue recibido por el Presidente y tuvo un encuentro con los miembros de la Junta Militar. Luego pasó a la capilla de la Casa de Gobierno donde oró unos momentos. Antes de retirarse el Santo Padre se asomó al balcón para saludar a la inmensa muchedumbre que colmaba la Plaza de Mayo.
Poco después de las 14 el Santo Padre inició su viaje a Luján, distante 70 kilómetros de Buenos Aires. En la Basílica Nacional, ante la imagen de la Patrona de la Argentina, Juan Pablo II oró por la paz, luego le ofreció a la histórica imagen la «Rosa de Oro» que le había traído desde Roma. Concelebró la Misa con los cardenales, obispos y sacerdotes presentes, ante una multitud calculada en una cifra cercana a las 700.000 personas. Juan Pablo II pronunció una homilía en la que exhortó a imitar a Cristo, pidió por los muertos en la guerra con Gran Bretaña y por la rápida terminación del conflicto.
Sábado 12
El Santo Padre comenzó la jornada trasladándose a la Curia Metropolitana donde tuvo un encuentro con los cardenales y obispos argentinos, los presidentes de las conferencias episcopales de Latinoamérica y los miembros directivos del CELAM. Luego de orar en la capilla de la Curia, comenzó su reunión con los obispos, a los que le dirigió un mensaje a puertas cerradas.
Luego de saludar a la multitud desde los balcones de la Curia arzobispal se dirigió en «papamóvil» hasta Palermo, donde junto al Monumento de los Españoles se había levantado un gigantesco altar cubierto en el que se concelebró la Santa Misa ante una inmensa multitud, en su mayoría jóvenes. Durante su homilía se refirió a la celebración del Corpus Christi, habló a los jóvenes argentinos, pidió por la paz y recordó a los muertos y heridos en la guerra de las Malvinas.
Finalizada la misa, nuevamente con la repetición de un mismo espectáculo, abigarradas y entusiastas multitudes aplaudieron y vitorearon el paso del Papa por las calles de Buenos y por las autopistas que lo condujeron al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Después de una conversación a solas con el Presidente Galtieri, de unos 20 minutos, el Pontifície pronunció el discurso de despedida que concluyó con un «¡Hasta la vista!».
Segunda visita: 6 al 12 de abril de 1987
En 1987, durante la semana que se inició el lunes 6 y concluyó el domingo 12 de abril (Domingo de Ramos), la Argentina vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia religiosa: la segunda visita del Papa Juan Pablo II, que como maestro de la fe efectuó un recorrido por el país que abarcó 10 ciudades: Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Lunes 6 de abril
En el aeroparque Jorge Newbery, al que llegó a las 16, el Papa dijo que sentía una «profunda alegría y una gran emoción al pisar por segunda vez esta bendita tierra de la Argentina. Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser Maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
Desde el aeropuerto se trasladó en Papamóvil a la catedral metropolitana, distante 8, donde dirigió un discurso al clero y al pueblo de Dios.
Desde la catedral se dirigió a la vecina Casa de Gobierno. El presidente Alfonsín, en un gesto excepcional, recibió al Papa al pie de la escalinata que da a la calle Rivadavia. Desde allí lo acompañó hasta su despacho, donde tuvieron una conversación privada. Durante la misma el primer mandatario obsequió a Su Santidad un rosario de un metro de largo, realizado en plata y rodocrocita. A continuación se dirigió al Salón Blanco para un encuentro con los dirigentes políticos, representantes de las dos cámaras legislativas, miembros del Poder judicial y ministros y secretarios de Estado.
Terminado el encuentro con las autoridades del país, Juan Pablo II se asomó al balcón de la Casa Rosada para saludar a la gran multitud congregada en la plaza. Luego se dirigió en papamóvil a la Nunciatura Apostólica, donde tuvo un encuentro con los 65 jefes de misión del cuerpo diplomático.
Martes 7 de abril
Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 trasladándose a la ciudad de Bahía Blanca, donde fue recibido por unas 130.000 personas con el canto «Gracias, Juan Pablo», compuesto con motivo de esta visita por el músico local Walter Giménez. En su homilía trató sobre «la evangelización del mundo rural». La ofrenda de un gran cesto de trigo recordó la generosidad ubérrima de la pampa húmeda.
El próximo destino fue la ciudad de Viedma adonde llegó a las 13.30 para tener allí una celebración de la Palabra. El tema de la misma tuvo caracter misionero. El obispo de Viedma, monseñor Hesayne, dirigió al Pastor universal un saludo de bienvenida y el Romano Pontífice pronunció a su vez un discurso que tenía como tema central la «nueva evangelización».
Terminada la ceremonia, la comitiva papal volvió a tomar el avión para dirigirse al aeropuerto El Plumerillo, de Mendoza, a 1.012 kilómetros. El Papa llegó a las 16.45 y se trasladó hasta el sitio donde iba a tener lugar la celebración de la Palabra. Había unas 200.000 personas. El Papa fue recibido por un coro de 250 voces, que entonó «Tú eres Pedro», y luego siguió una canción de cuna polaca. El arzobispo de Mendoza, monseñor Candido Rubiolo, dirigió al Pontífice un discurso de salutación. A continuación hubo una plegaria por la paz, y luego el Padre Santo pronunció un discurso. Tanto la alocución papal como todos los textos litúrgicos, estuvieron centrados en el tema de la paz: esto tenía un especial significado, dada la posición geográfica de Mendoza, limítrofe con Chile. A las 19 Su Santidad se trasladó al aeropuerto y viajó a Córdoba, que dista de allí a 465 kilómetros, donde pasó la noche.
Miércoles 8 de abril
En Córdoba Juan Pablo II comenzó su jornada a las 8 de mañana, trasladándose a la catedral. Dentro del templo esperaban al Papa 300 enfermos e inválidos, que representaban a todos los enfermos del país. El Papa luego de adorar al Santísimo dirigió una alocución a los enfermos. Desde la catedral se dirigió en papamóvil al Área Material Córdoba, donde presidió la misa. Hubo palabras de bienvenida del arzobispo de Córdoba, cardenal Raúl F. Primatesta. A su vez el Papa en la homilía trató el tema de la familia.
Por la tarde se dirigió nuevamente al aeropuerto y subió al avión que lo llevó al aeropuerto Benjamín Matienzo, de Tucumán, ciudad que dista de Córdoba a 510 kilómetros. Fue recibido con gran entusiasmo por unas 80.000 personas, la mayoría de las cuales llegaron a pie desde la ciudad de San Miguel de Tucumán. El aeropuerto se había transformado en un enorme palco sobre el que se alzaba una gran cruz de hierro. El encuentro revistió la forma de celebración de la Palabra. El arzobispo local, monseñor Horacio Bózzoli, dio la bienvenida al Papa y luego él pronunció su homilía sobre el amor de los cristianos a su Patria.
Terminado el acto, la comitiva papal tomó el avión que lo trasladó a Salta, a 234 kilómetros. Desde el aeropuerto, el Papa fue al hipódromo de Limache, para tener un encuentro con los fieles de la arquidiócesis, encuentro que tenía como tema «El V centenario de la evangelización de América Latina», dado que la evangelización de la Argentina comenzó por estas latitudes. En la celebración estaban presentes más de 1.500 representantes de los indios quechuas, tobas, matacos y chiriguanos que vinieron desde distintos puntos. El arzobispo local, monseñor Moisés Julio Blanchoud, dio la bienvenida al Padre Santo y a su vez el Romano Pontífice pronunció una alocución referida al tema del encuentro. Una vez terminada la celebración, la comitiva papal entró en la ciudad. El Papa cenó y pernoctó en el arzobispado.
Jueves 9 de abril
Por la mañana, desde el arzobispado salteño se dirigió hacia la catedral para hacer una visita no prevista a las imágenes del Señor y de la Virgen del Milagro. Después de haberse detenido unos momentos para adorar al Santísimo, el Santo Padre habló a los presentes, invitándolos a reflexionar sobre el misterio de la redención.
Luego viajó a Corrientes, a 740 kilómetros de distancia, donde bajo una torrencial lluvia fue recibido y saludado por el arzobispo de Corrientes, monseñor F. Antonio Rossi. Para los 100.000 fieles que participaban era como si resplandeciese el sol, permanecieron quietos, en sus sitios, rezando con el Pontífice, sin preocuparse del auténtico río de agua que caía sobre sus cabezas. Fue un gran testimonio de fe y de amor. La misa concelebrada con los obispos del Nordeste Argentino estuvo dedicada al tema «La religiosidad popular y la piedad mariana en la nueva evangelización».
Por la tarde viajó a Paraná, que dista 510 kilómetros. Fue recibido por el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Esteban Karlic y luego se dirigió a la explanada que hay al salir de la aeroestación. El encuentro tuvo como tema «El mundo y los inmigrantes», debido a la gran cantidad de inmigrantes que hay en la zona. Terminada la ceremonia religiosa, Juan Pablo II fue a pie hasta el avión, saludando a la gente, y partió rumbo al aeropuerto de Buenos Aires.
Al llegar de nuevo a la capital argentina se trasladó en papamóvil hasta la Nunciatura Apostólica. La gente se agolpaba en este lugar y aclamaba a Juan Pablo II, de suerte que tuvo que salir al balcón a saludar a la muchedumbre. Luego, en un salón de la Nunciatura, tuvo un encuentro con representantes de la comunidad judía en la Argentina.
Viernes 10 de abril
El viernes, a las 8.15, recorriendo en coche descubierto 18 kilómetros, se trasladó desde la Nunciatura Apostólica al estadio del club Vélez Sársfield, donde celebró la santa misa, dedicada a las personas consagradas y a los agentes de pastoral, aunque asistían también numerosos fieles: había unas 30.000 personas. Concelebraron con el Papa más de 2.000 sacerdotes y estaban presentes unos 1.700 seminaristas, 3.000 religiosas y 400 monjas de clausura.
Terminada la celebración eucarística, el Papa se dirigió en papamóvil a la catedral de los ucranios, donde saludó a los niños que vestían trajes típicos nacionales ucranios. En el interior había unas 1.000 personas. El eparca, monseñor Andrés Sapelak, dirigió al Papa un saludo y luego de la coronación del ícono de la Virgen de Prokov el Santo Padre dirigió una alocución a los ucranios. Luego nuevamente en papamóvil se dirigió a la Nunciatura.
Por la tarde fue al Mercado Central de Buenos Aires, donde unos 300.000 trabajadores lo saludaron con gran entusiasmo; el Papa bendijo una capilla erigida en el lugar en recuerdo de su vida, el obispo de San Justo, monseñor Rodolfo Bufano dirigió un saludo al Pontífice, quien pronunció un discurso sobre la evangelización del mundo del trabajo.
Desde ahí el Papa se trasladó directamente al estadio Luna Park, donde tuvo un encuentro con la comunidad polaca en la Argentina. Pronunció su discurso en polaco y, terminado el acto se dirigió a la Nunciatura donde por la noche transmitió por radio y televisión un mensaje a todos los presos del país.
Sábado 11 de abril
A las 8 de la mañana se dirigió al aeroparque rumbo a la ciudad de Rosario, a 204 kilómetros de Buenos Aires. El arzobispo de Rosario, monseñor Jorge M. López, le dió la bienvenida y la homilía papal tuvo como tema la «Vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo». Finalizada la misa el Papa pronunció una plegaria en el Monumento a la Bandera.
Luego del almuerzo en la sede arzobispal voló a Buenos Aires. Cuando se inició el vuelo Su Santidad pidió al piloto que desviara la ruta, a fin de pasar, en vuelo rasante, sobre la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Cuando la nave aérea sobrevolaba la ciudad de Luján, Juan Pablo II llamó a los cardenales Aramburu y Primatesta y juntos rezaron el Santo Rosario.
Desde el aeroparque se dirigió en papamóvil al estadio Luna Park para tener un encuentro con unos diez mil empresarios argentinos. Monseñor Italo Severino Di Stéfano, arzobispo de San Juan y presidente del Equipo Episcopal de Pastoral Social, dirigió al Santo Padre una bienvenida y por su parte el Papa pronunció un discurso a los empresarios.
A las 18, en la Nunciatura Apostólica, tuvo un encuentro con los representantes de la comunidad islámica en la Argentina. A la noche, la comitiva papal se dirigió en papamóvil a la avenida 9 de Julio, para el primer encuentro con los jóvenes presentes en Buenos Aires con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Una impresionante multitud de jóvenes (unos 60.000 eran los no argentinos provenientes de las más diversas partes del mundo), recibió a Juan Pablo II con las las luces de colores y los sonidos luminosos y festivos de los fuegos artificiales, y por el ondear de miles de pañuelos y banderas. El cardenal Pironio le dio la bienvenida. A continuación dos jóvenes también le dieron la bienvenida en nombre de todos. Luego comenzó el diálogo por medio de representaciones escénicas. A continuación hablaron jóvenes de diversos países y luego Juan Pablo II pronunció el esperado discurso a los jóvenes.
Domingo 12 de abril
El Papa comenzó su jornada a las 8 con un encuentro ecuménico en los salones de la Nunciatura. Participaron 35 personas representantes de diversas confesiones cristianas. Monseñor Mario José Serra, presidente del Equipo Episcopal de Ecumenismo, dirigió al Santo Padre unas palabras de salutación y Juan Pablo II respondió con un breve discurso a los hermanos separados.
Luego celebró en la avenida 9 de Julio la misa del Domingo de Ramos, con la que se clausuraba la Jornada Mundial de la Juventud. Era la primera vez, en la historia moderna del papado, que el Santo Padre no celebraba la fiesta de Ramos en Roma. Se calcula que había alrededor de 1.000.000 de personas, la mitad jóvenes. Estaba presente el presidente de la República, doctor Raúl Alfonsín. En el altar se había colocado la auténtica imagen de la Virgen de Luján, que el día anterior había sido traída procesionalmente por los jóvenes.
El Padre Santo pronunció la homilía del Domingo de Ramos. A las palabras del Papa respondieron los jóvenes con un acto de compromiso. Al terminar la misa, el Papa ·«envió» a los jóvenes al mundo y dio una cruz a cinco de ellos que representaban cada uno de los cinco continentes.
Luego Su Santidad se dirigió a la imagen de la Virgen de Luján y pronunció el acto de consagración a Nuestra Señora. Terminada la celebración, el Papa rezó el «Angelus» ante la imagen de la Virgen de Luján. Antes de recitar la plegaria mariana, leyó una breve meditación dominical.
Desde la avenida 9 de Julio, Juan Pablo se trasladó en papamóvil a la sede de la Conferencia Episcopal Argentina que bendijo e inauguró (Suipacha 1034). Tras almorzar con todos los obispos en la misma sede, tuvo un encuentro con la Conferencia Episcopal Argentina en donde dirigió un mensaje a los obispos.
Después de este acto se trasladó al Teatro Colón para tener un encuentro con el mundo de la cultura argentina. Luego de las palabras de monseñor Estanislao Karlic, presidente de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura, el Padre Santo pronunció una alocución a los hombres de la cultura.
Del Teatro Colón el Papa salió rumbo al aeropuerto de Ezeiza donde pronunció un discurso de despedida. A las 19.30 despegó el avión papal: un Boeing 747 Jumbo de Aerolíneas Argentinas, rumbo a la Ciudad Eterna. La segunda visita de Juan Pablo II al país había finalizado, dejando en todos una profunda emoción.
SAN CAYETANO
Santuario de San Cayetano | +54 11 4641-0583 o +54 11 4641-1572 | Cuzco 150 | Buenos Aires | Argentina | santuario@sancayetano.org.ar.
ORACIÓN A SAN CAYETANO
Oración a San Cayetano Glorioso San Cayetano, Tú pasaste por la vida viendo a Cristo en los hermanos, especialmente a los más necesitados, y experimentaste la asistencia providencial de Dios. Ayúdanos a construir una sociedad en la que todos participemos con nuestro trabajo y podamos reencontrar los valores que nos fueron arrebatados: la solidaridad, el respeto, el bien común, la honestidad y la alegría.
MILAGROS NATURALES DE DIOS, SABILA / ALOE VERA
Buscar en Internet la Receta del sacerdote franciscano para la cura del cáncer, para la diabetes. También está la planta: YACÓN. (EN ESTE BLOG HAY UN ARTÍCULO) También está el Método Bates para el ASTIGMATISMO- MIOPÍA - ESTRAVÍO DE VISTA) EL DLM (DRENÁJE LINFÁNTICO MANUAL PARA ACTIVAR ÓRGANOS Y CONDUCTOS DEL CUERPO.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada