Era de un día para el otro... así que decidí encerrarme en el quincho de mi casa, mientras observaba desde la ventana el cielo y todo el fondo como inspiración para escribir... No sé por qué pero comenzó una historia que terminó ganando premio en el concurso. Aún me pregunto de dónde saqué cada renglón y todo el relato que de una manera u otra hoy tiene relación con los delfines y todas las personas que buscan hacer valer sus derechos, su libertad, su identidad... En una sociedad posible de integración, respeto, dignidad, esperanza y amor... Para transformar el mundo en un lugar mejor para todos.
Recuerdo que compitió con cuentos de personas más grandes... Y creo que ganó por ser un relato sincero donde el corazón de una adolescente, dentro de una sociedad que muchas veces discrimina o impone modelos... pudo aspirar a otra cosa como aspiro hoy: Una sociedad integrada, un mundo para todos donde compartir, convivir y disfrutar de la creación de Dios, nuestro único dueño.
Y aunque la redacción del cuento no es muy buena... "estructuralmente hablando"... su esencia si lo es. también ganó el Certamen del Diario la Nación, al año siguiente entre miles de concursantes.
y dice así:
- por los delfines... por las personas -
"JUEGO DE LIBERTAD"
- Todas las mañanas desde el este se despierta Febo; y con sus grandes bostezos de fiaca derrama luz iluminando así los ventanones de las casas de Troquia.
-Entibiando este pequeño pueblo a la orilla del mar gris donde, durante las horas de claridad, se pueden observar los delfines jugar en libertad.
-La variedad de pájaros que conviven en el lugar hacen del cielo un cuadro multicolor. El sonido es relajador, el canto zumba en el viento como desplazándose en el teclado de un piano.
-Altos árboles refrescan la tarde cálida y radiante.
- Los parques se llenan de vida y en cada mirada un sin fin de preguntas...
- A veces pienso: ¿Qué respuesta necesita cada ser humano?
- ¿Qué es lo que espera cada persona de su vida?
- Todo comenzó, en este mismo sitio, hace cuarenta años atrás.... Lo recuerdo como si hubiera sido ayer y aún no entiendo, la sociedad continúa igual.
- Yo, Cirilo Juarez, tenía quince años cuando vine a vivir a Troquia. Con mi mamá nos mudamos aquí porque papá murió en África, mi país natal.
- Eramos pobres, pero mi madre trabajaba en una casa, inclusive, con todos los gastos que thabía, se sacrificaba por mi educación.
- No fue fácil para mí adaptarme a mis nuevos compañeros del colegio. Era todo los días llegar a casa llorando, pero no se lo dije nunca a nadie.
- Lo más doloroso ocurrió cuando quise integrar el equipo de fútbol...
- La inscripción era libre y gratuita; y como me iba bien en todas las materias, en mi casa, me dieron permiso para anotarme.
- Que feliz y entusiasmado estaba... pero todas las puertas se cerraron ante mí cuando fuí a anotarme.
- Una tormenta de burlas entrelazaban mi vida con la soledad.
- No podía salir de aquel laberinto, éste estaba totalmente desierto de salidas a la alegría.
- El entrenador quería solamente un equipo de chicos ricos y blancos... Yo no pertenecía a esa descripción; por lo tanto tampoco era digno de jugar y divertirme.
- Preciosas historias se conevertían en realidad dentro de mi mente a la noche.
- Soñaba que era un delfín más de todos los que pertencían al reino del mar.
- Soñaba que jugaba en libertad y nadie podía discriminar mi personalidad.
- ¡Cómo anhelaba ser uno de ellos, sin remordimientos, ni competencia! Ellos que podían jugar en libertad y sobrevivir juntos a la vida, con esa virtud de poder tocar el sol antes de despertar.
- Con ese amor, tan dulce, tan puro, incapaz de dañar a alguien...
- ¡Qué angustia!
- No tenía fuerzas para levantarme de la cama...
- Sólo con pensar en lo hermoso que hubiera sido integrar ese grupo de amigos, correr de una lado al otro por la cancha revestida de color esperanza.... De saborear unidos la adolescencia cubierta de encanto...
-Pero sólo eran mis pensamientos... Los cuáles no eran los mismos que compartían ellos, los blancos, conmigo, "el negrito"
- Un día, sentado en la playa, mientras todos practicaban trucos con el balón; los pasos de un Señor dibujaban garabatos sobre la arena frente a mi solitaria mirada para llamar mi atención.
- Me sonrió y me dijo: - "Niño ¿qué haces aquí? ¡Ve a jugar y disfrutar de tu edad."
- Al principio pensé que me estaba cargando... Cómo iba a jugar solo?... y volvió a repetirme lo mismo.
-Levanté la mirada y pude transformar mi dolor en batalla. Sabias palabras me impulsaron a vivir.
- Corrí a la cancha, sin decir una palabra, ni esperar alguna, tomé la pelota más gastada (esa que habían dejado tirada) y comencé a hacer jueguitos y todo lo que sabía hacer. Disfrutando de cada jueguito con ella.
- Era increíble... todos comenzaron a ver lo que yo lograba... Comenzaban a ver con los ojos del alma.
- Cerrando los ojos y viendo con el alma pudieron ver la riqueza que una persona tiene en su corazón, en su espíritu... más allá de todo lo físico... El valor verdadero de cada persona sin importar nada más que su corazón y su esencia.
- En una ronda de amistad me encerraron y un brillo nos rodeó formando el equipo listo para salir de los vestuarios a jugar: FUTBOL, todos "con la misma camiseta y el espíritu repleto de: "IGUALDAD Y LIBERTAD".
- Ya no vivo más aquí, en Troquia. Me mudé cuando me vendieron a un equipo en Brasil.
- Ahora, tampoco continúo jugando puesto que ya estoy retirado y apoyo a mis hijos, quienes heredaron de mí el color de la piel (jaja) y la DESTREZA EN EL FÚTBOL.
- Pero, todos los años me llego hasta este pueblito a descansar y a recordar juntoa al mar a ese Señor que me iluminó y a disfrutar, porque aún se pueden observar y apreciar: "los defines jugar en libertad"
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Por un mundo de integración, por una sociedad de esperanza, respeto y los derechos humanos.
Transcribo este cuento y no puedo creer haberlo escrito... me emociona...
Ojalá podamos ver siempre con el corazón; que más allá de lo físico, siempre cuente la historia el amor, lo espiritual y las maneras de Dios que, en su bondad: "No exiten imposibles"
y todos los seres humanos tienen un gran valor de existencia en la voluntad de Dios de mandarnos a este mundo terrenal, de darnos el tiempo y la vida para hacer cosas lindas y buenas.
por una sociedad integrada, respetuosa, un mundo mejor donde convivir, compartir y disfrutar de la vida todos juntos.
"la fe que obra por amor conforme a la voluntad de Dios, mueve montañas"
sabri
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